En la Feria, los peques cuentan. Ernesto Agudo

De los primeros duelos al Callejón del Gato o a la Biblioteca de los Ratones

R. M. E.. MADRID.
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La Feria del Libro en el primer fin de semana es un hervidero de gente. Comienza así un brillante duelo donde en lugar de espadas se utilizan bolígrafos. Pero es un juego a sangre por descubrir quién es el escritor que más firma. Los nervios se acumulan en las miradas de los escritores que otean en el horizonte con inquietud la llegada de los solicitadores, los solicitadores de firmas, queremos decir. Ayer, sin ir más lejos, se podía observar ese tira y afloja, esa cercanía y distanciamiento entre el escritor y el público que se observan con cierto desconcierto como fue el caso de Rosa Regás que ya no sabía qué cara poner. Fernando Savater tuvo, en cambio, muchos admiradores que incluso le sacaron fotos para llevárselas de recuerdo, lo cual supone una gran devoción intelectual. Sin embargo, el punto neurálgico de toda la Feria se centró en «la extraña pareja», es decir, Carmen Alborch y Ramoncín, que firmaban ejemplares codo con codo sonriéndose el uno al otro amablemente en un gesto de solidaridad y tolerancia digna de encomio. La ex ministra de Cultura estampaba su firma en su libro «Malas», y Ramoncín lo hacía en la «Guía inútil de Madrid», mientras se acumulaban los admiradores de ambos personajes configurando un retablo valleinclanesco muy en la línea del Callejón del Gato.

Premio Río Manzanares

En el Pabellón «Carmen Martín Gaite» tuvo lugar el fallo del lV Premio «Río Manzanares» de novela dotado con más de 12.000 euros (dos millones de pesetas) que ya se va consolidando como «el premio de novela de la ciudad de Madrid» y que será editado junto a la finalista, Isabel Camblor, en Algaida del grupo Anaya. El ganador fue el periodista de la Agencia Efe, Guillermo Galván, que ya había conseguido el pasado año el Premio Albacete de Novela Negra Rodrigo Rubio y el Premio Tiflos de Novela en 1999. Según explicó en declaraciones a ABC «se trata de la historia de una pasión que se desarrolla a finales del XlX con el asesinato de Cánovas del Castillo. Un joven impresor encuentra un manuscrito del siglo XVl y constituye una intriga histórica con un entramado policiaco».

Más adelante, junto a la Rosaleda y a raíz del Día de las Fuerzas Armadas, se desarrolla una actividad francamente bien montada destinada a los niños y que atrae a centenares de chiquillos. Su único inconveniente es que concluye el domingo día 2 de junio a las nueve de la noche. Los pequeños suben y bajan por los tanques y se introducen en los helicópteros, mientras los soldados les explican pacientemente su funcionamiento entre el ulular de las sirenas que las criaturas aprenden con gran rapidez a poner en marcha. En el circuito multiaventura pueden practicar rappel, tirolinas, recorrer puentes de cuerda y hasta realizar un salto de paracaidismo. En fin, los adultos les observan verdes de envidia.

El comandante Enrique Albarrán comenta a ABC que existe «una pista de obstáculos y un cajón de arena donde se les concede a los niños el título de «desminador» porque tienen que localizar minas antipersona y desactivarlas. También hay un Radio Club y pueden visitar estaciones de transmisiones». El domingo se realizará por la mañana una exhibición de adiestramiento de perros, y por la tarde tendrá lugar una suelta de palomas y saltos paracaidistas; y para los aficionados a la vida marinera, existen demostraciones de nudos marineros.Todo ello al ritmo de conciertos a cargo de bandas militares.