La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se atrevió a improvisar con la tuna de la Universidad de Alcalá de Henares
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se atrevió a improvisar con la tuna de la Universidad de Alcalá de Henares - DE SAN BERNARDO

La política, ausente en un premio Cervantes eclipsado por la campaña electoral

Aunque ningún candidato acudió a la ceremonia de entrega del galardón, el debate político protagonizó los corrillos

Alcalá de Henares (Madrid)Actualizado:

La entrega del Cervantes a Ida Vitale pasará a la historia por insólita. Y no precisamente por la lluvia. Lo hará porque será raro que los planetas del sistema político que nos gobierna se alineen de nuevo de forma que la ceremonia se celebre pocas horas después de un debate electoral y en vísperas de otro. Inaudito, sí.

Como inaudita fue la ausencia de rostros de los diferentes partidos ayer en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), escenario en el que, año tras año, acostumbran a mezclarse, sin agitación, la cultura y la política. Aunque esta última, como están demostrando todos los candidatos en la campaña electoral que nos ocupa y preocupa, se acuerda menos de los asuntos culturales que de Santa Bárbara. Y eso que ayer tronó, y de lo lindo.

Al presidente del Gobierno, al parecer, no se le esperaba en la entrega desde el principio, pero Pablo Casado decidió no acudir en el último momento, según se comentó en los corrillos que suelen formarse en el cóctel posterior a la ceremonia, que este año se trasladó a la Antigua Hospedería de Estudiantes por la inclemencia del tiempo.

La representación gubernamental corrió a cargo de la vicepresidenta, Carmen Calvo, que estuvo largo rato charlando con un atento grupo de periodistas sobre el debate y sus derivados -léase Vox-, y el ministro de Cultura. Para José Guirao, han sido meses «muy agotadores», pero confesó, entre canapé y canapé, que si el PSOE ganara las elecciones le gustaría «seguir haciendo cosas, porque ya puede ser un proyecto a largo plazo». Vamos, que ya tenemos a un ministro dispuesto a repetir en el cargo… Chi lo sa.

Venía Guirao de varios mítines en Almería, provincia por la que es candidato al Congreso, y algún que otro debate, el tema estrella ayer en los corrillos. «Lo mejor es llevarse bien», remató el ministro. Una conclusión que comparte con Ángel Gabilondo, candidato del PSOE a la Comunidad Madrid y también presente ayer.

Preguntado por el debate, que con el «share» que tuvo es probable que hasta se viera en Zarzuela, Gabilondo aseguró no ser partidario de la agresividad verbal y recomendó sutilmente a Casado cambiar de estrategia de cara a la cita televisiva en la cadena privada. El que fuera ministro de Educación esperó, paciente, a que Don Felipe terminara de charlar sobre el Congreso del Español celebrado en Córdoba (Argentina) con los periodistas que le rodeaban y, poco después, ambos se dedicaron un afectuoso saludo.

Márgenes

Entretanto, Ida Vitale, protagonista al cabo de toda aquella algarabía, trató de permanecer ajena al revuelo de la política hasta que se le preguntó, corrillo mediante, por cómo ve ella España. «La he visto poquito, pero estupenda», respondió la premiada. ¿Y el debate? «¿Cuál fue el debate?». Ay, Ida, qué maravilla poder vivir en el margen que dejan los versos... «Ya sé que el domingo hay elecciones. ¿Vox? ¿Qué es Vox?». «Un partido de extrema derecha», le aclara alguien. «Ah, ya vi, y me dijeron que el 30%...». No, no, las encuestas hablan de 30 diputados... «Ah, bueno, pero ya es mucho. ¿Y esos qué son, de dónde vienen, del campo? Eso en todos lados está subiendo… Me imagino que donde no va a subir va a ser en Alemania, pues ya lo vivieron…». ¿Y a Abascal y compañía, que les aconsejaría? ¿Leer poesía, quizás? «No, que ese día del voto se enfermen, un buen dolorcito de barriga, por lo menos».

De lejos, los directores de la Biblioteca Nacional, la RAE y el Instituto Cervantes, Ana Santos, Santiago Muñoz Machado y Luis García Montero, y escritoras como Carme Riera, Clara Janés o Soledad Puértolas observaban la paciencia de Vitale con la prensa. «Oye, cómo se les ve el periodismo», dijo ella, entre risas. Si nosotros le contáramos...