Polémicas exclusiones en una antología poética española editada en Italia

VERÓNICA BECERRIL | CORRESPONSAL EN ROMA
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La antología poética del florentino Francesco Luti, dedicada a la segunda mitad del siglo XX de la poesía española, ha levantado algún que otro debate en Italia, al excluir a algunos de los grandes nombres de nuestra lírica. Luti, con su «Poesia spagnola del secondo novecento» (Vallecchi), retoma el trabajo de Oreste Macrí, quien reagrupaba a los poetas españoles de los primeros cincuenta años del siglo XX, y presenta un cuadro de 21 poetas, algunos traducidos por primera vez al italiano. Incluye a Ángel González (Oviedo, 1925) y a José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), y pasa directamente a los escritores de la escuela de Barcelona y Madrid que abandonan la poesía social como José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928) y Carlos Barral (Barcelona, 1928).

Siguen los autores de los años 70, como Pere Gimferrer (Barcelona, 1945), Guillermo Carnero (Valencia, 1947) o Jaime Siles (Valencia, 1951). Para pasar después a los de la Transición, con Luis García Montero (Granada, 1958) y Felipe Benítez Reyes (Rota, 1960), finalizando con los poetas de los 80: Carlos Marzal (Valencia, 1961) y Vicente Gallego (Valencia, 1963). Pero en el total de 295 poesías -en las que sólo aparece una mujer, María Victoria Atencia (Málaga, 1931)-, faltan nombres, como denuncian algunos expertos italianos: Andrés Sánchez Robayna, Cirlot, Clara Janés, Olvido García Valdés, Ana Rossetti, el último e importante Juan Ramón, etc.

Ni José Hierro

«Siendo una antología es normal que falten nombres -declaró a ABC el propio Luti-; no se pueden incluir todos, yo he escogido los más relevantes, el resto tendrán otras oportunidades». Sorprendido por la polémica causada por su obra, Luti puso de relieve su intención de «dar una imagen general de lo que se hizo en España en esos años». Pero los críticos italianos no entienden la ausencia de José Hierro,excluido por Macrí en su primera edición y Vittorio Bodini en su «Poeti surrealisti spagnoli» por considerarlo demasiado joven. Luti lo excluye exactamente por lo contrario, demasiado anciano: «No me olvido de él. Reconozco su inestimable valor, pero es difícil contentar a todo el mundo».