De izquierda a derecha: José Calvo Poyato, Santiago Posteguillo, Juan Luis Arsuaga, Antonion Pérez Henares y Juan Eslava Galán
De izquierda a derecha: José Calvo Poyato, Santiago Posteguillo, Juan Luis Arsuaga, Antonion Pérez Henares y Juan Eslava Galán - ESTEBAN COBO | UIMP 2018

La novela acude al rescate de la Historia de España

Escritores e historiadores clamaron ayer en la UIMP de Santander por la realización de un relato sobre nuestro pasado veraz y asequible para toda la sociedad

SantanderActualizado:

Si usted es español, es muy probable que alguna vez haya escuchado hablar sobre cómo los conquistadores peninsulares masacraron sin piedad a los indios que encontraron en el Nuevo Mundo. También es posible que se haya tropezado en algún libro con la derrota de la Armada española en el cabo Trafalgar presa del fuego de los navíos británicos. Sin embargo, puede que nunca haya oído nada sobre la fundación de universidades e infraestructuras en América durante los más de tres siglos en los que el Sol no se puso en territorio hispano. O acerca de la batalla de El Caney en 1898, en la que un puñado de españoles plantaron cara a miles de estadounidenses a las puertas de Santiago de Cuba.

Precisamente, con el objetivo de revertir esta situación y de que se conozcan tanto los claros como los oscuros del pasado español, ayer arrancó en Palacio de la Magdalena de Santander el seminario « La novela, al rescate de la Historia de España». Una serie de conferencias encuadradas dentro de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en las que se confrontará los hechos históricos con el relato de la Leyenda Negra que lo persigue. Una dura batalla que los autores hispanos de novela llevan librando desde hace ya varios años.

«La nación más rica y asombrosa de la Tierra vive bajo la creencia de que debe avergonzarse de ella. El prejuicio ha sido asumido como parte de un supuesto pecado original y ha ido más allá de la propaganda de naciones e imperios enemigos para convertirse en dogma», expresó el escritor y periodista (cada vez más escritor que periodista, según afirma) Antonio Pérez Henares, quien está encargado de dirigir este seminario por el que desde ayer y hasta el viernes de esta semana pasarán historiadores y escritores tan reconocidos como Juan Eslava Galán, Santiago Posteguillo, Javier Sierra, José Calvo Poyato o el paleontólogo Juan Luis Arsuaga.

Efectivamente, la Historia de España se ha visto sumamente afectada por la Leyenda Negra. Tanto que entre buena parte de la sociedad ha acabado calando la idea de que el pasado del país está plagado de actos innobles y fracasos mayúsculos. Según expresaron los conferenciantes durante el seminario de ayer, una parte muy importante de la culpa la tiene la incapacidad de los autores españoles para crear un relato propio. Por el contrario, se ha permitido que sean escritores de otros países los que expliquen los hechos y que, en algunos casos, hayan fabricado un relato plagado de tonos oscuros de forma premeditada. «Nos hemos creído lo malo y lo hemos difundido», explicaba ayer a este respecto el paleontólogo Juan Luis Arsuaga. Para solucionar esta situación una de las claves se encuentran al otro lado del Canal de la Mancha.

«Si hay algo que podemos aprender muy bien de los anglosajones es de su tradición de hacer un buen ensayo divulgativo sobre su historia. Algo que en España, lamentablemente, no se ha hecho durante mucho tiempo», explicó el escritor Santiago Posteguillo sobre la capacidad de los creadores de las Islas Británicas y de Estados Unidos a la hora de crear un relato con el que la sociedad pueda conectar fácilmente. No hace falta nada más que pasear por Trafalgar Square en Londres y ver la imponente columna de granito de 46 metros de altura sobre la que descansa una estatua del almirante Nelson, el mismo que derrotó a españoles y franceses en la batalla de Trafalgar, para darse cuenta de que su fórmula funciona.

A la hora de crear un relato histórico veraz y que conecte fácilmente con los ciudadanos, los conferenciantes defendieron la necesidad de filmar más series y películas que se centren en aspectos positivos de la historia de España. Consideran que los anglosajones y sus superproducciones históricas, desde «Salvar al soldado Ryan» hasta «Master and Commander», representan un ejemplo a seguir por el cine español.

«Es importante mostrar a la gente los episodios históricos que desconoce a través del cine. Se trata, además, de un formato que funciona bien en España, como han demostrado series como la de Isabel la Católica de Televisión Española», dijo Pérez Henares. El periodista y autor de novelas, como «La tierra de Alvar Fáñez» o «La canción del bisonte», recordó que hay una gran cantidad de hechos de la historia española que han sido obviados por el séptimo arte del país. Entre estos se encuentra, por ejemplo, la batalla que libró el almirante Blas de Lezo y sus hombres contra la armada británica en 1741 frente a las costas de Cartagena de Indias. El marino guipuzcoano consiguió resistir el ataque de una de las flotas más grandes de la historia (195 buques) haciendo uso únicamente de seis navíos.

Historia desdibujada

Los ponentes lamentaron que la comunidad de historiadores no haya conseguido evitar que la Historia de España llegue algo desdibujada a la sociedad. Y es que, según explicaron, todavía hay mucha gente que juzga a personajes como Hernán Cortés o Francisco Pizarro en clave actual, obviando que fueron hijos de su tiempo. Personas que se regían por unos valores bien distintos a los de hoy en día. Algo que, según afirmaron, está provocado en parte por la falta de un relato que resulte asequible para aquellos que no son profesionales de la historia.

«La universidad española se sube a la parra y acaban haciendo algo inteligible. Luego se quejan de que los novelistas tratemos la historia y nos ven un poco como intruso», comentó ayer el escritor Juan Eslava Galán. Esta opinión la comparte el historiador y novelista José Calvo Poyato, quien explicó que muchas veces «los ensayos de los catedráticos tienen más pies de página que texto».

En este sentido, Poyato añadió que «la novela historica ha venido a ocupar ese hueco» que los catedrádicos no han sabido llenar con sus ensayos, que en algunos casos resultan demasiado plumbeos. Y es que los libros de estos autores, a pesar de que no pueden ser considerados historia «per se» se sustentan en la investigación y permiten al lector comprender, al menos en parte, el pasado.