«Nocilla lab»
Agustín Fernández Mallo, autor de «Nocilla Lab» / ABC

«Nocilla lab»

Agustín Fernández Mallo. Alfaguara (Madrid, 2009). 182 páginas. 16 euros

POR MANUEL DE LA FUENTE
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Es físico, pero le encanta la química de las palabras. Poeta experimental (pero nada de gaseosa, que quede claro) y novelista de prosa endiabladamente hermosa, valiente y desasosegadora. Palabras que ha ido sembrando en tres novelas, la llamada «Trilogía Nocilla» («Nocilla Dream», «Nocilla Experience» y «Nocilla Lab», la última, todas editadas por Alfaguara), una de las jugadas narrativas más afortunadas de nuestra novelística reciente, el gambito literario de alguien que, sin embargo, cree que el mundo no se rige por «las mecánicas leyes del ajedrez, sino por el azar de un parchís».

«Nocilla lab» es el tercer movimiento de este sugerente ballet literario que dirige Fernández Mallo, metido en la piel de coreógrafo de una serie de personajes-bailarines más bien destartalados, pero atravesados por el rayo de la emoción. Agustín Fernández-Mallo mueve con igual acierto los hilos de la cultura «culta» y de la cultura popular. Casi todo vale en sus novelas: litros de coca-cola, el lupanar visual de Las Vegas, el pop, una isla mediterránea, Tailandia, las referencias a Octavio Paz y Paul Auster, el cómic, y una mujer que viaja con 107 bragas y una lengua certera y exacta.

Mallo ha cerrado su trilogía pero deja muchas puertas y ventanas abiertas. Sus personajes se mueven por el pantanoso presente, por las heridas abiertas de una sociedad y una cultura que el escritor coruñés fustiga sin prisa pero sin pausa, dejando al descubierto un reguero de contradicciones, de vidas entrecortadas como móviles que se quedan sin batería, de viajes hacia casi ninguna parte en los que la poesía sigue siendo el mejor (y probablemente único) cuaderno de bitácora. Navegar literariamente con Agustín Fernández Mallo y sus nutritivas «nocillas» es una aventura digna de vivirse.