El escritor norteamericano Michael Connelly
El escritor norteamericano Michael Connelly - EFE

Michael Connelly: «La novela negra es una de las mejores herramientas para retratar la actualidad»

El padre de Harry Bosch abre con «Sesión nocturna» una nueva serie protagonizada por la detective Ballard

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Michael Connelly (Philadelphia, 1956) está de estreno. Después de casi tres décadas tomándole el pulso al crimen en Los Ángeles de la mano del problemático y cada vez más envejecido Harry Bosch, el autor estadounidense, uno de los más hiperactivos superventas de la novela negra, acaba de poner en marcha un podcast sobre crímenes reales y, no contento con el éxito que está cosechando la serie televisiva «Bosch», regresa a las librerías españolas con «Sesión nocturna» (Alianza de Novelas). Una nueva novela con la que el también creador del abogado Mickey Haller estrena una nueva serie protagonizada por Renée Ballard, detective de la policía angelina desplazada al imprevisible turno de noche después de denunciar a un superior por acoso sexual. Una excusa tan buena como cualquier otra para seguir hurgando en el día a día del Departamento de Policía de Los Ángeles mientras Connelly le continúa tomando el pulso a la novela negra como vehículo de crítica social y escenario de realismo descarnado.

¿Por qué abrir una nueva serie? ¿Qué le ha llevado a crear un personaje como el de Renée Ballard?

No hay grandes razones, en realidad. Lo que quería sobre todo era rendir homenaje a Mitzi Roberts, una amiga que es detective de homicidios y que también trabajó en el turno de noche. Sus historias son las que me inspiraron para escribir «Sesión nocturna». Llevaba más de 25 años escribiendo sobre Harry Bosch, que siempre investiga asesinatos, y no había creado un personaje nuevo en once años. De pronto, con Ballard, se me abrió la posibilidad de tratar cualquier caso que se diese de madrugada, no sólo crímenes y asesinatos.

¿Cómo definiría a Ballard? Me imagino que será un error verla simplemente como una versión femenina de Bosch.

Sí que sería un error, sí, aunque ambos tienen cosas en común. Los dos operan en esa zona un poco gris a la hora de entender la justicia. En cualquier caso, la gran diferencia es que mientras que Harry es una mezcla de diferentes tipos de policía, Ballard está directamente inspirada por una única persona. Otra cosa que siempre digo es que Harry es implacable mientras que ella es feroz y determinada.

¿Qué supone el hecho de cambiar de enfoque y enfrentarse a la novela desde una perspectiva femenina?

Oh, en realidad no pienso de ese modo, en enfoque masculino o femenino. Para mí todo se limita al trabajo policial y a qué hace o deja de hacer un detective en determinada situación, independientemente de si es hombre o mujer. En cualquier caso, siempre que tenía una duda podía llamar o escribir a Mizti y preguntarle para enfocar las cosas de la manera más realista posible.

A Ballard le envían a trabajar la turno de noche como represalia por haber denunciado a un superior por acoso sexual, algo por lo que se ha llegado a decir que con «Sesión nocturna» usted anticipó la oleada de escándalos por denuncias de acoso sexual que se produjo el año pasado en Estados Unidos…

Ojalá pudiera decir que sí, pero no creo que pueda colgarme la medalla. Sucedió por casualidad. Lo que yo quería escribir era una historia sobre lo que ocurre cuando alguien se las tiene que ver con obstáculos añadidos solo por el hecho de ser mujer; alguien que, al mismo tiempo, se resistiera a plegarse a los dictados de burocracia policial y siguiera investigando fuera de su turno.

Lo que sí que da la sensación es que la novela negra se está volviendo cada más social y crítica para mantener la sintonía con los tiempos que corren.

Así es. La mayoría de autores de novela negra trabajamos muy rápido, por lo que podemos ser los primeros en abordar temas contemporáneos en los libros. Es un género muy rápido, muy vivo, y es inevitable que la realidad social se acabe filtrando en las novelas. La novela negra es una de las mejores herramientas para retratar la actualidad.

¿Hasta qué punto es más complicado explorar y mostrar el trabajo policial ahora que hay docenas de series y películas que lo muestran a diario?

En realidad es más fácil, ya que los libros te siguen permitiendo algo que ni la televisión y ni el cine tienen: mayor profundidad. Además, está el trabajo con los personajes, la manera en que te puedes meter en sus cabezas mientras trabajas y desarrollarlos desde una perspectiva interna, y eso es muy difícil de conseguir fuera de un libro.

Supongo entonces que prefiere trabajar en las novelas antes que hacerlo para la televisión…

¿Sabe qué? Soy el tipo más afortunado del mundo, porque hago las dos cosas y las dos me encantan. Con la televisión al principio me costó, pensaba que no me interesaba, pero cuando Amazon me dijo que quería hacer algo un poco diferente, decidí implicarme, y no solo he elegido qué libros se adaptaban; también he escrito guiones.

¿Cómo cree que se leen en el Departamento de Policía de Los Ángeles sus novelas? La imagen que da no es siempre la más favorecedora.

En mis libros siempre he abordado más la corrupción moral que cualquier otra cosa, así que en el fondo creo que algunos de los policías que leen mis libros lo que quieren es ser como Harry y Ballard. Quieren ser los buenos.

¿Qué planes tiene para Ballard?

Ahora mismo acaba de salir una novela, «Dark Sacred Night», en la que ella y Bosch han de colaborar para resolver un crimen.