Michael Connelly: «No puede escribirse un libro que llegue al gran público sin un crimen»

POR ANTONIO ASTORGAFOTO: CHEMA BARROSOMADRID. Acostumbrado a novelar entre el bien -«que afortunadamente siempre triunfa»- y el mal, Michael Connelly ha decidido explorar la maldad en «Echo Park

POR ANTONIO ASTORGA. MADRID.
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Acostumbrado a novelar entre el bien -«que afortunadamente siempre triunfa»- y el mal, Michael Connelly ha decidido explorar la maldad en «Echo Park» (Roca Editorial). Una maldad no ficiticia, sino real, que conoció como reportero cuando trabajaba para «Los Ángeles Times» a pie de calle. Frases cortas, precisas, que dan agilidad a su narración, le quedan de aquel aire de los días sobre el asfalto de una de las ciudades que nunca duerme. «Hay que hacer la ficción lo más real posible», es su santo y seña. Más de un millón de palabras consagradas a un solo personaje, Harry Bosch, -detective inspirado en Jerónimo el Bosco, a quien visita cada vez que tiene oportunidad de venir a Madid y admirar el Museo del Prado- integran su docena de obras de intriga, que le ha hecho ser traducido a más de treinta países.

Michael Connelly conversa a menudo con sus «roncos»: inspectores de la Policía de Los Ángeles, «que son muy buenos narradores, y me dan las claves para tirar del hilo de algunas historias». Connelly se enfrenta al papel en blanco como si estuviera frente al ordenador en la sección de sucesos del rotativo donde trabajaba, como si fuera un reportaje periodístico. Sus novelas son fábulas éticas y morales. Así«Echo Park» denuncia cómo un asesino «manipula la realidad con sus montajes. Se trata de meter al lector en la historia haciéndola lo más verosímil posible». Connelly tiene su código ético. Decidió ser escritor tras descubrir al maestro: Raymond Chandler. Estudió Periodismo y narración literaria, y de ahí de bruces a la jungla de asfalto.

-¿«Harry Bosch es el mejor detective de todos»?

-¿Quién ha dicho eso?

-Palabras mayores: Stephen King.

-Entonces por supuesto que sí es el mejor detective del mundo (risas).

-¿Le puedo preguntar yo?

-Dispare.

-¿Es periodista de sucesos?

-¡Hombre, si quiere llamar así a la cultura de nuestros días!

-No, se lo digo porque nunca he tenido a quince periodistas a mi alrededor para hacerme entrevistas por mi libro.

-¿Es que en L.A. no ocurre así cuando presenta sus obras?

-¡Qué va! No va nadie. Es más, si se organiza alguna promoción de mis novelas, los periodistas, por supuesto, no se la han leído, y a veces les tengo que dar las preguntas por escrito. Es penoso. Sobre todo en la radio.

-En «Echo Park» su personaje, Harry Bosch, tiene 56 años, y le queda poco para jubilarse. ¿Le tienta el mal?

-Harry es un tipo basado en la narrativa de Philip Marlowe, al estilo de los detectives creador por Philip Harris... Nunca había escrito sobre un personaje malísimo, la maldad personificada. Antes he novelado las diferentes tonalidades del bien y del mal, más bien grisáceas, y esta es la primera vez que me lanzo a describir el mal en estado puro. Yo creo que es más fácil plasmar a un sujeto tan puramente malvado, como a veces ocurre en la sociedad.

-¿Qué le debe usted a España?

-De España tengo recuerdos maravillosos. Mi mejor momento es cuando puedo ir al Prado a ver los cuadros del autor cuyo nombre inspira al personaje de mis novelas: Jerónimo Bosco. Metafóricamente fue una inspiración para Harry Bosch. Los libros viven o mueren dependiendo del personaje que les da vida, y yo quería conseguir un tipo que transmitiera unos rasgos de personalidad muy concretos. Cuando estudiaba en la Universidad recordaba a Jerónimo Bosco, y quise trasladarlo a Los Ángeles, a esta vida de detectives para que proyectara esa fuerza que tiene este pintor. El Bosco es muy poco conocido en Estados Unidos, por eso me tentó jugar con ese misterio dentro del misterio.

-¿La novela negra es la que mejor retrata hoy la sociedad?

-Objetivamente sí, es una manera de conseguir la atención del lector, y a la vez poder así hacer una exploración de la sociedad. Hay una tradición, definámosla así, en el género de la novela negra: las cosas tienen que pasar de una manera rápida, tienen que moverse. De hecho el escritor de novela negra suele publicar un libro al año, a veces hasta dos, y eso es algo que permite plasmar lo inmediato, mientras que un autor mucho más «literario», que se recrea más en la creación, tarda cuatro o cinco años en publicar su libro, con lo cual hay un poco de retraso en este último caso a la hora de plasmar cosas que están pasando en la sociedad. Un ejemplo muy claro sería el 11-S. En sólo un año se editaron muchísimas novelas de género negro, policiaco, que ya estaban reflejando todo el impacto que habían causado los atentados. Pero ha hecho falta esperar muchos años para que autores de otro tipo de «estirpe literaria», como Don De Lillo, hayan publicado libros en los que se refleja este cambio de la sociedad.

-En «Echo Park» hay una denuncia de la corrupción política. ¿Es un «fiel reflejo» de la sociedad estadounidense de hoy?

-Pues sí. De alguna manera hay un ciclo. Primero se tolera la corrupción, pero llega un momento en el que la gente se harta, y empieza a denunciar esta corrupción. Y eso está pasando en la sociedad americana, en concreto en Los Ángeles, donde se ha llegado a un hartazgo con la corrupción política y policial. Harry Bosch está continuamente mirando a su alrededor en busca de la persona en la que puede confiar, y le está costando lo suyo. Esta sensación de que no puede hacerse mucho por cambiar las cosas es lo que trato de transmitir con Bosch quien, aún dentro del mundillo turbio que él mismo está padeciendo y sufriendo, lo mira de reojo, como desde fuera, aunque espantado. Trato de transmitir lo que puede pensar cualquier ciudadano para luchar contra las cosas «establecidas», pero la sensación es de impotencia.

-¿Esa impotencia la puede romper Barak Obama si llega a la Casa Blanca?

-Por lo que yo veo el posible vencedor en el lado demócrata va a ser él -ya que la campaña de Hillary Clinton empieza a perder un poco de fuerza-, lo cual no estaría nada mal, sería interesante y bueno, incluso. Pero siempre habría dudas sobre si su campaña basada en la esperanza se va a llevar a cabo, aunque entronca bastante con lo que le decía antes: cómo Barak Obama, una persona que por su raza siempre ha estado en los márgenes del sistema, será capaz de luchar contra las cosas tal como están montadas, y de establecer un nuevo mensaje, una nueva manera de hacer política en la Casa Blanca.

-¿Por qué vende la sangre?

-En Estados Unidos no puede escribirse un libro que llegue al gran público si no hay un crimen dentro de él.