Gustavo Martín Garzo. J. M. Serrano

Martín Garzo: «No separo en absoluto la literatura de la vida»

BEATRIZ BENÉITEZ
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SANTANDER. «Yo no separo en absoluto la literatura de la vida». Así lo expresó ayer en Santander el narrador Gustavo Martín Garzo, encargado de abrir una nueva edición del ciclo Los Martes Literarios, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y que se celebrará durante catorce martes consecutivos. Martín Garzo aseguró que la vida y la literatura están indisociablemente unidas, hasta el punto de que «algunos de los hechos más significativos de mi vida han sido el encuentro con determinados libros, que han pasado así a formar parte de mi propia biografía». De todo ello habla en «El Hilo Azul», un libro de ensayos que es «una especie de autobiografía de lector».

El autor de «El lenguaje de las fuentes», por el que fue galardonado con el Premio Nacional de Narrativa, apuesta por la literatura como forma de vida, porque «casi todo está en los libros». Resalta la idea de que la literatura es un mundo inagotable y «cuanto más lees, más cuenta te das de todo lo que te falta por leer», pero si tuviera que elegir un autor, se quedaría con Miguel de Cervantes porque en él se encuentra «la compasión, la inteligencia, el amor a la libertad y su misericordiosa ironía».

Otro de los autores que elegiría es la poeta norteamericana Emily Dickinson, una escritora «que no llegó a publicar más de seis o siete poemas en toda su vida, y que escribió su obra aislada en un pequeño pueblecito. Nadie le hizo caso nunca, pero desde su aislamiento, consiguió algo que parece un milagro: ser la fundadora de toda la poesía moderna norteamericana». El narrador americano Scott Fitzgerald es otro de los autores que Garzo destacaría «porque está lleno de luz y oscuridad».

Además de lector incansable, se confiesa escritor apasionado y asegura que «la necesidad de contar forma parte de la naturaleza del hombre. Somos hombres en la medida en que nos servimos del lenguaje». En lo que se refiere al momento que atraviesa la literatura española, el autor vallisoletano manifiesta que, en su opinión, «se están escribiendo libros magníficos, y las opciones son muy diferentes unas de otras. Hay muchas líneas estéticas, muchos caminos abiertos». Advierte, sin embargo, que «lo que sí está ocurriendo es que nos estamos quedando sin historias». Esto se debe, según él, a la desaparición de la cultura rural, la cultura del relato y del cuento. «Ahí se produce un vacío, porque una comunidad tiene que tener historias que trasmitir a los niños. Y eso sí me causa cierta preocupación».

Defensor incansable de los cuentos de hadas, el autor de títulos como «La princesa manca» y «El pequeño heredero», afirma que los prodigios existen «aunque cada uno los entienda de una forma». El mundo de los prodigios y de los sueños es el tema fundamental de «La Soñadora», su obra más reciente, publicada este año. Una historia en la que, de forma paralela, se desarrolla la vida de dos mujeres, una a principios del siglo pasado y otra a finales. Martín Garzo ha querido hacer con ella un homenaje al mundo femenino, «con el que creo que la historia está en deuda. Las mujeres son las grandes soñadoras, porque hasta ahora, nunca han podido vivir como han querido y eso les ha hecho soñar con lo que no tenían».