La escritora Marta Sanz, premio Herralde
La escritora Marta Sanz, premio Herralde - JOSÉ RAMÓN LADRA

Marta Sanz gana el Premio Herralde de Novela

La escritora madrileña ha sido galardonada por su obra «Farándula», en una edición en la que Miguel Ángel Hernández ha resultado finalista

BARCELONAActualizado:

Marta Sanz (Madrid, 1967) ya se había llevado a casa galardones como el Ojo Crítico y el Vargas Llosa de relatos, había resultado finalista del premio Nadal en 2006 y había amasado una reputación literaria a prueba de bombas gracias a títulos como «Black, Black, Black», «Un buen detective no se casa jamás» y «La Lección de anatomía», pero quizá le faltaba aún un reconocimiento de prestigio a la altura de una carrera que no ha hecho más que crecer desde que se estrenó con «El frío» hace ahora dos décadas.

Un premio, en fin, como el Herralde de Novela, distinción dotada con 18.000 euros que la escritora madrileña ha ganado este lunes gracias a «Farándula», una novela que su autora ha concebido «borde y divertida» y con la que se acerca al teatro para tratar de radiografiar la sociedad contemporánea. En su 33 edición, el premio impulsado por la editorial Anagrama también ha reconocido al historiador del arte y novelista Miguel Ángel Hernández (1977), finalista con «El instante de peligro», una historia de amor «más allá de lo normativo» y una novela sobre el «reencantamiento con el arte, con la vida, con las emociones»

«A través de las historias de los personajes se está hablando de un cambio de tiempo, de un cambio de modelo y de un cambio tecnológico global que nos convierte a todos en obsoletos de golpe. Esa quiebra analógica expresa el miedo a perder un sitio», ha explicado Sanz sobre una novela que, asegura, sale de un hilo suelto de «Daniela Astor y la caja negra», obra anterior en la que ya empezaba a mostrar su fascinación por las luces y sombras del mundo del espectáculo.

Mundo hueco

Y es que los actores, sostiene Sanz, «son la metáfora de ese mundo en el que vivimos y que está hueco», por lo que «Farándula» se nutre de «actores muy reconocibles pero ninguno identificable» para acabar preguntándose si «es posible o no que el arte sea comprometido en el mundo en el que vivimos». Así, explica la autor a de «Un buen detective no se casa jamás», por «Farándula» desfilan «las sagas familiares, las grandes divas, las actrices de televisión, los jóvenes que están empezando y ponen copas por la noche, los que no quieren saber nada de político, los que están permanentemente firmando manifiestos...».

«El mundo del teatro me parece muy representativo de una sociedad que brilla y refulge pero por otra parte está llena de pudrición» Marta Sanz

«El mundo del teatro me parece muy representativo de una sociedad que brilla y refulge, pero que por otra parte está llena de pudrición en los ángulos que no queremos ver», añade Sanz, quien pone a su reparto al servicio de una obra «satírica, polifónica, exagerada y con la risa como una forma de expresar la indignación». Ah, y borde. También borde. «La bordería va con el diagnóstico social, con el emprendimiento positivo, la crisis como oportunidad... Hay ingenuidades que, lejos de ayudarnos, son perjudiciales para vivir», añade la autora.

Miguel Ángel Hernández, por su parte, ha querido explicar la historia de un profesor «relativamente fracasado» al que la vida le da una segunda oportunidad a través de unas películas anónimas que llegan a su correo electrónico. Para el también autor de «Intento de escapada», esta segunda novela es «más ambiciosa literariamente y más comprometida personalmente que la primera».