Mariam Said: «Mi marido quería sólo un Estado en Palestina, un Estado secular»

TULIO DEMICHELI. Madrid
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Debate publica «Cubriendo el islam», libro de ensayos que Edward W. Said publicó en 1981, volviéndolo a redactar en 1997, y en el que analizaba cómo a partir de la crisis del petróleo y de la revolución iraní, Occidente deja de hablar del «mundo árabe» o de Egipto, Líbano, Siria, etc., y comienza a hacerlo «del islam». La obra ha sido prologada y traducida por Bernardino León y Mariam Said, viuda del autor (que fue premio Príncipe de Asturias de la Concordia con Daniel Barenboim), y que ayer lo presentaba en Madrid.

Mariam Said recuerda que la trayectoria de su marido comenzó en la literatura y no en la política, porque hasta el libro «Orientalismo» era «profesor universitario y crítico literario». Ese libro fue un parteaguas porque «estaba concebido desde la antropología, la historia, la literatura y la filosofía, y en él hablaba de cómo Occidente ha percibido a Oriente. Un poco después de su aparición estalló la revolución iraní, y tomó carta de naturaleza la idea de un enfrentamiento entre el mundo cristiano y el mundo islámico». A su juicio, el interés de esta obra y de la trayectoria de su marido radica en que «aborda los problemas de Oriente Próximo mostrando el punto de vista del otro con razonamientos occidentales», por ser él palestino de origen y norteamericano de adopción.

El caso es que Occidente inventó el «islamismo», primero cuando EE.UU. apoyó al Sha, lo que produjo la reacción chiíta, y luego al combatir al comunismo en Afganistán promoviendo la guerrilla fundamentalista. «Hasta entonces, los conflictos del mundo árabe se habían desarrollado independientemente del enfrentamiento Este-Oeste. Los movimientos nacionalistas de los años 50 y 60 eran de resistencia, pero no religiosos ni ideológicos, lo mismo en Siria, Líbano, Palestina y Egipto. No hay que olvidar que Nasser, Tito y Nehru pusieron en marcha la "Organización de Países No Alineados", supuestamente al margen de las dos potencias; y tampoco que el propio Nasser persiguió a los Hermanos Musulmanes, lo que fue un error, porque los promovió».

Mariam Said afirma que el punto de vista de su marido siempre perteneció a la izquierda y que analizó el conflicto palestino-israelí desde la perspectiva de otras luchas habidas en la época en Argelia, Vietnam o África. Estuvo muy cerca de la OLP y fue miembro del Consejo Nacional. Primero defendió la creación de un sólo Estado secular -«mi marido siempre creyó en el secularismo», afirma-, aunque durante las conversaciones de Madrid aceptó por posibilismo la fundación de dos estados. Sin embargo, cuando Arafat se apropió de las negociaciones y las trasladó a Oslo, él se enfadó muchísimo, porque consideraba que hasta entonces se desarrollaban en la dirección correcta. Entendía que la experiencia de Suráfrica había sido un éxito porque Mandela nunca abandonó el tema fundamental y para mi marido Oslo fue como Versalles. Por eso volvió a creer que la solución se encuentra en la fundación de un solo Estado secular».