Las calles de Barcelona, llenas de gente el año pasado en Sant Jordi
Las calles de Barcelona, llenas de gente el año pasado en Sant Jordi - INÉS BAUCELLS

La «lista de la compra» para el Día del Libro

Vivian Gornick, Llucia Ramis, Ingmar Bergman, Joan Didion... Un abanico lector de lo más amplio para disfrutar de Sant Jordi

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  1. «La mujer singular y la ciudad», Vivian Gornick

    Tras la extraordinaria «Apegos feroces», Sexto Piso recupera en España «La mujer singular y la ciudad», la autobiografía de Vivian Gornick (Nueva York, 1935). De su mano, recorremos la ciudad que la vio nacer (en el Bronx, concretamente), mediante eternos paseos acompañados de reflexiones sobre la literatura, el periodismo, la amistad, el feminismo, la maternidad, el paso del tiempo, el sexo (mucho, y sin complejos)... El asombroso talento de Gornick para narrar, capaz de borrar la frontera entre la ficción y la realidad, se mezcla en estas páginas con la idiosincrasia de una urbe que otorga carta de ciudadanía propia a quienes la aman tanto como la sufren. Una lección de vida singular.

  2. «Las posesiones», Llucia Ramis

    Curioso título, «Las posesiones» (Libros del Asteroide), el elegido por Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977) para retratar esa generación, a la que ella pertenece, y que por no tener carece hasta de un hogar al que regresar. La narradora, hija de la Transición, podría ser la propia autora, lo que dota al relato de una honestidad pocas veces vista en este tipo de novelas. Deja un poso amargo sí, pero tan necesario...

  3. «Persona», Ingmar Bergman

    La efeméride exacta no llegará hasta el próximo 14 de julio, pero ya podemos ir abriendo boca ante uno de los acontecimientos culturales del año: el centenario del nacimiento de Ingmar Bergman (1918-2007). Nórdica arranca las celebraciones con la publicación del guion de «Persona», obra maestra del séptimo arte. Ya lo dijo el cineasta sueco, preguntado sobre aquella maravillosa secuencia de Bibi Andersson: «La historia que se cuenta no es la misma que la que se escucha». Y él hizo (la) historia.

  4. «Vértigo», Joanna Walsh

    La vida de una mujer, concentrada en fragmentos. Sensaciones. Sentimientos. Capítulos de una novela que, en realidad, son relatos, aunque eso poco importa. El «Vértigo» es descubrir que la británica Joanna Walsh es capaz de definir la esencia de la feminidad, su fragilidad y fuerza, con las palabras que hasta ahora nadie se había atrevido a usar. Gracias, Periférica, por regalárnosla.

  5. «Río revuelto», Joan Didion

    Mucho antes de que la vida le arrugara el entrecejo, Joan Didion (Sacramento, California, 1934) se dedicó a hacer gran periodismo y dejó un puñado de buenas novelas. La primera, «Río revuelto» (1963), ha permanecido inédita en español hasta ahora, que acaba de recuperarla Gatopardo Ediciones. Un retrato de la decadencia del EE.UU. que, entonces, mejor conocía ella -la costa oeste y más en concreto California- a través de un matrimonio cuyo drama doméstico es el preámbulo del fin del sueño de la clase media.

  6. «El tiempo regalado», Andrea Köhler

    Dice Andrea Köhler en el arranque de este libro genial que «esperar es una lata». Y, sin embargo, nos pasamos la vida esperando. En la consulta del médico, en la cola del cine, al autobús, a que nos llamen... Todo «El tiempo regalado» (Libros del Asteroide) es puesto en valor aquí por la autora, que viene a recordarnos aquello de «memento mori».

  7. «Una vida prestada», Berta Vías Mahou

    Mientras Vivian Maier (Nueva York, 1928) atrapaba instantes de las vidas de otros, su existencia discurría sin ser vista, envuelta de un misterio que, aún hoy, parece irresoluble. Puede que sea la magia de lo ordinario. Y por eso el retrato que Berta Vias Mahou (Madrid, 1961) hace de ella en las páginas de «Una vida prestada» (Lumen) es un hermoso desafío. Su aproximación, a veces a un fantasma, otras a una sombra, toma cuerpo a través de los personajes que rodearon a la fotógrafa, que se hace presente aquí más que en su propia vida.

  8. «Sol poniente», Antonio Fontana

    Cuando Antonio Fontana (Málaga, 1964) terminó «Sol poniente» (Fundación José Manuel Lara), experimentó una «liberación» difícil de describir. Como con el amor, sólo lo sabe el que lo ha sentido. Y es que la escritura tiene mucho de pasión. En su caso, llevaba «cientos de años» con una novela a cuestas que no acababa de rematar. Hasta que llegó su agente, Ángeles Martín, y le obligó a sentarse. «Mientras escribes, tienes un mundo interno en la cabeza, y eso es agotador», confiesa el escritor, cuya trayectoria profesional estuvo ligada a la prensa durante treinta años, especialmente a ABC Cultural. De haber sabido que el premio Málaga de Novela le aguardaba a la vuelta de la esquina, se habría sentado antes. O no. Porque «los premios siempre los ganan los demás, igual que la lotería». Pero aquella «botella lanzada al mar» contenía un mensaje hermoso, y llegó a buen puerto. «Todavía sigo sobrecogido, no sorprendido», asegura, de la concesión del galardón. La novela que llevaba años «rumiando» («soy un escritor vaca», reconoce, con ese humor ácido que le caracteriza) es un lírico paseo por la niñez, con lúcidas paradas en la vejez, construido mediante brillantes fogonazos de un talento literario incuestionable.

  9. «Absolutamente Heather», Matthew Weiner

    La serie «Mad Men» ha sido uno de los grandes hitos televisivos de los últimos años. Su creador, Matthew Weiner (Baltimore, 1965), productor de las últimas temporadas de «Los Soprano», debuta en la literatura con «Absolutamente Heather» (Seix Barral). Un thriller absorbente y perturbador sobre los Breakstone, una poderosa familia neoyorquina. La atmósfera sombría, llena de intrigas y secretos, en la que los publicistas de Sterling Cooper se movían como peces en el agua, vuelve a desplegarse en las 160 páginas que ha pergeñado Weiner. Aunque no se quedan cortas para la trama, sí da la sensación de que personajes como Karen y Mark (¡qué matrimonio!) merecerían más espacio.

  10. «Madre mía», Florencia del Campo

    Para escribir «Madre mía» (Caballo de Troya), Florencia del Campo (Buenos Aires, 1982) se liberó del pudor y las culpas, de aquellos látigos que te atan al material mas preciado de la ficción: tu propia vida. Sepa el lector que la autora sólo buscaba respuestas a preguntas quizá irresolubles, las que planteaba la posible muerte de su madre, enferma de cáncer en Argentina, y las de su nueva y propia vida, en España. Hay dolor en sus páginas, mucho. Pero también alivio, ese que sólo se alcanza cuando se escribe como se siente y lo que se siente.

  11. «Mitos nórdicos», Neil Gaiman

    A estas alturas del cuento, nadie puede negar que Neil Gaiman (Portchester, 1960) es un narrador virtuoso. Con títulos imprescindibles como «The Sandman» y «El océano al final del camino», se convirtió en un referente de la cultura popular de nuestros días. Ahora, el británico se atreve a reescribir los mitos nórdicos, y no decepciona. «Mitos nórdicos» (Destino) hondea la bandera de la originalidad: es como si Scheherezade volviera para contarte las historias de Freya, Thor, Odín y compañía en pleno 2017.