El libro se adapta al bolsillo
Contra la crisis, buenos libros en ediciones más asequibles

El libro se adapta al bolsillo

2009 será el año del libro de bolsillo. El sector editorial parecía inmune a la crisis, pero los síntomas de desaceleración ya han aparecido, y van a forzar cambios importantes en el formato.

IGNACIO SERRANO |
MADRID Actualizado:

Muchos profesionales aseguraban que la crisis no llegaría a la cultura porque «es un terreno muy barato si se compara con otros». Si dejamos al margen toda la cultura «descargable», hasta ahora tenían razón. Especialmente con el sector del libro, que ha estado viviendo una extraña euforia en medio del caos de la economía: mientras otras ofertas de ocio se derrumbaban, las ventas de libros subían, y las ferias se clausuraban con éxitos clamorosos.

Pero desde hace unas semanas se empieza a vislumbrar una tendencia que no es nada buena, y que ha llevado a decir, a quienes la han reconocido, que se acabó eso de «la crisis no afecta al libro». Joaquim Palau, editor de RBA, es uno de ellos. «Nosotros nunca hemos escondido que desde hace unos meses se estaban notando cosas que hacían prever que el libro sería afectado por la crisis. Casi todos los editores lo negaban, y mostraban un optimismo exagerado que a mí no me cuadraba del todo. Ahora con el tiempo, en efecto, lo que nosotros preveíamos está ocurriendo. Hay devoluciones mucho más altas y veloces, y los pedidos son menores en cantidad. Sólo hay que ir a una librería para comprobarlo: ya no se ven esos palés cargados con cientos de libros. Y es que las librerías que antes te pedían diez ahora te piden cinco». Así pues, y pese a la negación del problema que muestran otros editores, «sí se están vendiendo menos libros que el año pasado, y por lo tanto estamos obligados a reconocer la problemática empresarial, y a reaccionar. En RBA hemos reducido el número de novedades, y estamos conteniendo mucho las tiradas».

Una de las conclusiones de Palau es que en esta crisis han salido a relucir los despilfarros en la producción, haciéndose evidentes los gastos superfluos que pueden eliminarse para ofrecer un producto más barato. «También estamos planteando una reducción de costes innecesarios -asegura el editor-. Por ejemplo, hemos rebajado el peso del papel de noventa a ochenta gramos. Esto no significa que el material sea peor. Pensándolo bien, incluso hemos mejorado los libros porque han ganado en flexibilidad, noventa era excesivo». Este cambio de actitud -consecuencia directa de la crisis- hacia procedimientos menos derrochadores, se ha impuesto, según Palau, también en los libreros. «Ya no ven tan necesario tener el almacén a rebosar; se ha instalado en ellos la mentalidad de «ya repondré si se me agota», lo que es lógico. Nadie quiere riesgos».

Algunos libreros consultados corroboran tal afirmación, pero otros, que prefieren mantenerse en el anonimato, aseguran que «son las editoriales las que están enviando cada vez más ejemplares no solicitados, para deshacerse de todo lo que les sobra».

Libros para la crisis

La transformación del libro para reducir sus costes de producción tiene un objetivo manifiesto, que es ofrecer un precio atractivo. «Algo vital para todo negocio en tiempos de crisis», comenta Palau. «Nuestra meta es que el lector pueda hacerse con obras que valían 25 euros por la mitad de ese precio, porque sabemos que ahora lo de rascarse el bolsillo está difícil. La clave de una reducción de costes con éxito es que no repercuta sólo en el ahorro de la empresa, sino también en el del cliente final. Ahora mismo, en una situación de crisis económica, el lector se lo piensa mucho más antes de comprar el producto que ve en el escaparate. Por eso el precio es decisivo. Nosotros vamos a llevar esto a rajatabla».

Michelle Chevallier, directora de la Confederación Española de Libreros (CEGAL) también habla de "ciertas tendencias negativas" que se vienen presentando en los meses recientes, pero cree que no afectarán a la facturación si se hacen los libros para la crisis de los que habla Palau. «Puede que las ventas bajen por la mala situación económica -dice Chevallier-, pero por ahora eso se está sorteando gracias a que los lectores compran menos libros lujosos, de tapa dura, pero más de tapa blanda. Por ahí estará el camino. Siendo más concretos, lo que está claro es que se venderán muchos libros de bolsillo».

Esa lógica de «en vez de uno de treinta euros, me llevo dos de quince», en principio, podría dar salida a más títulos, pero como recuerda Palau, eso no está tan claro «en el caso de los libros más minoritarios y, por así decirlo, cultos, que son los primeros que empiezan a hacer perder dinero, al contrario que los best-seller. Respecto al libro de bolsillo, está claro que se va a vender mucho con la crisis, pero en realidad también tendrá que estar sometido a la reducción de costes. Sencillamente, se venderá más cualquier libro cuyo precio consiga rebajarse a la mitad en el proceso de producción».

Mucha cautela

La librería Paradox de Madrid está especializada precisamente en esos libros «cultos», pero su propietario, José Javier Lasa, asegura que no han bajado en ventas, por ahora. «El año ha ido bien, y mis compañeros tampoco están excesivamente preocupados, pero lo que se oye es que a partir de ahora habrá que tener mucha cautela, porque es muy posible que el descenso de ventas se termine produciendo. Eso es algo que se va viendo en la propia clientela, porque cada vez hay menos gente curioseando en las estanterías. Además, sabemos que por la crisis se van a recortar presupuestos en las universidades, y eso afectará mucho a tiendas como la nuestra».

Nuria Cabutí, directora de comunicación de la editorial Random House, también admite que hay una «bajada del consumo, porque hay menos gente en las librerías, y éstas piden menos ejemplares». Pero asegura que «de todas formas, esperamos una buenas Navidades, ya que lo lógico es que se compre menos electrónica y otros regalos caros. Las editoriales sólo tienen que hacer el esfuerzo de adaptarse a las necesidades del lector para minimizar el impacto de la crisis». Y esa adaptación al bolsillo del consumidor es, precisamente, hacer que el libro quepa en él. «El libro de bolsillo será una de las claves para afrontar la crisis, y ya está teniendo muchísimas ventas. 2009 será el año del libro de bolsillo».