José Enrique Morente Carbonell
José Enrique Morente Carbonell - José Ramón Ladra

Kiki Morente: «Mi padre se apuntó conmigo en el conservatorio para que no hiciera pellas»

El menor de los Morente, que presenta disco en septiembre, se anuncia con los grandes en el Festival Flamenco On Fire

Madrid Actualizado: Guardar
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Sabe que pertenecer a la aristocracia del flamenco te abre puertas pero te regala poco. Su empeño está más en recordar que en aprender porque lleva toda la vida emparentado con el arte en casa y en los escenarios. Aunque ya hace tiempo que se enfrenta al público, el nuevo disco lo coloca en una nueva situación «Ya le estoy viendo los pitones al toro pero estoy disfrutando porque ahora soy más consciente de todo», comenta.

La semana que viene José Enrique Morente Carbonell (Granada 1989) comparte cartel con las figuras en el Flamenco On Fire, por eso no duda en subirse a un autobús en Granada para atender dos entrevistas en Madrid. La timidez que aún muestra en el escenario está presente en la conversación, pero igual que sobre las tablas saca la raza Morente en quejíos inesperados, aquí se desmelena en frases también propias de la casa.

Trabajo y humildad son dos de las enseñanzas que les dejó su padre que se ganó la vida como zapatero o como aprendiz de platero antes de ser figura del cante. «Él nos decía 'vengo de lo más humilde y me he metido solo en el mundo de la música'. Nosotros, por suerte o por desgracia, no hemos tenido que pasar por sus 20 oficios pero yo estoy muy orgulloso de que me haya puesto en el camino» señala.

Tres hijos de Enrique Morente y Aurora La Pelota, tres voces para los carteles, aunque para el pequeño los planes eran otros. «Él me inculcó la guitarra. Fuimos al conservatorio y se apuntó conmigo para que no hiciese pellas. Gracias a ello estuve11 años haciendo la carrera musical, empecé a tocar en los conciertos pero al final salí cantando. Y él me dijo, 'si te gusta, échale papas'», recuerda.

Esas clases sirvieron para apoyarse en la guitarra para componer. También es habitual verle acompañarse a sí mismo en el escenario, aunque es consciente del momento que vive el instrumento. “En la guitarra hay bicharracos. Tenemos la suerte de tener por ahí a dos mohicanos como Pepe Habichuela y Rafael Riqueni, además de Manolo Sanlúcar que también está presente. Y luego hay jóvenes que son unos fenómenos. La guitarra está muy avanzada”, asegura.

Entre el toque y el cante y los portes con los que se buscaba la vida una frase de su padre decantó la balanza. «Si no te lo vas a tomar en serio, dedícate a otra cosa. Mira que hay oficios muy bonitos». José Enrique no lo dudó «Le dije que vengo de una familia de arte, de su rama y había que seguir su estirpe. Esperemos que nuestros hijos también la sigan», ríe.

Estrella, la patriarca

Enrique Morente dejó esbozada la idea del disco debut de Kiki. «Dejó hecho el guión. Me dijo que había que empezar la casa por los cimientos, que tenía que ser un disco de cante jondo y que aprovechase a los Habichuela que son de la familia». Además de los maestros Juan (fallecido el año pasado) y Pepe, otro sobresaliente tocaor, Rafael Riqueni acompaña este trabajo que se llama Albaicín, «como mi barrio, donde me he criado y donde he aprendido todo». El trabajo ha sido producido por Juan Camborio y su hermana Estrella “que ahora ha tomado con naturalidad el mando para ser la patriarca”, asegura.

También aparece en el disco Juan Habichuela Nieto, que le acompañará en el festival navarro. Verlos juntos es rememorar a Enrique y los Habichuela sobre el escenario, dos brotes verdes de dos de las grandes ramas del flamenco actual. Para Juan, que presenta su segundo disco en breve, Kiki «es la sintonía de mi infancia, mi presente y futuro».

José Enrique sabe que va a ser mirado con lupa y asegura que aprende de las críticas. Aunque no descarta fusionar otras músicas, tiene claro que de momento su sitio está en la ortodoxia. Sobre la eterna discusión de los límites del flamenco entiende que «unos quieran ser más clásicos y otros más versátiles para buscar otros colores, pero hay que hacerlo muy bien porque el cante es muy delicado», sentencia.