Hernán Cortés

Juan Miralles: «Nadie puede negar que Cortés sentó las bases de lo que hoy es México»

Mañana los lectores podrán adquirir gratis el primer volumen de esta biografía de la «Biblioteca de ABC: Protagonistas de la historia» al comprar ABC. El segundo volumen aparecerá el jueves 15 y deberán presentarse los cupones que se publicarán el lunes 12, el martes 13 y el miércoles 14

TULIO DEMICHELI
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-¿Cómo nació la idea de hacer esta biografía de Hernán Cortés?

-Años atrás, encontrándome en Ecuador, hablé con don Juan Pérez de Tudela, secretario de la Academia de la Historia. Al despedirnos me dijo: «Miralles, no olvides que está pendiente de escribirse la biografía de Hernán Cortés, y ésa deberá escribirla un mexicano». Repuse que yo no era historiador, a lo que el viejo maestro apuntó: «No olvides que Historia es interpretación; y me he dado cuenta de que tú interpretas los fenómenos. Tú eres historiador, aunque no poseas un diploma». En cuanto a la comunidad académica, no he encontrado rechazo alguno a mi libro; sabe que los pasajes más abruptos, tales como los relativos a la gastronomía indígena a base de carne humana, están tomados de la «Historia General de las cosas de la Nueva España», compilada por fray Bernardino de Sahagún en náhuatl y concluida en 1547, para ser traducida al español 30 años más tarde.

-Usted ha caracterizado a Cortés como «inventor de México», cuando lo mismo su persona, enterrada vergonzantemente en una pequeña iglesia de la capital, que su personaje, habitan allí en el limbo, cuando no en el purgatorio de la Historia.

-En la historiografía mexicana Cortés no habita en el limbo, sino en el infierno. Todos los males que aquejan a México habrían comenzado con él... Era un manejo político que ofrecía una salida fácil para desviar la atención. Eso era la historiografía oficial, pero han transcurrido 480 años de la Conquista y ese discurso está desgastado. En México se ha dado mucho el caso del historiador funcionario, y como el antiespañolismo era lo de tono, por ahí iban todos.

-¿Por qué «inventor de México»?

- Creo que el título debe resumir el contenido y me pregunté: ¿Qué fue lo más importante que hizo Cortés? Conquistadores ha habido muchos, pero una vez muertos, su obra no ha sobrevivido. En cambio, México está de pie, y ni el más acérrimo denostador de Cortés y todo lo español, puede refutar que fue él quien sentó las bases de lo que hoy es México: destruyó lo que antes existía para crear algo nuevo. En la Segunda relación, escrita a Carlos V antes de conquistar Tenochtitlan, ya le habla de que va a constituir un nuevo Estado al que tiene elegido como nombre Nueva España del Mar Océano. Este proyecto consistía en fundir en una nueva entidad a pueblos que nada tenían en común y que vivían en guerra constante. Los aglutinantes que le darán cohesión serán el cristianismo y el idioma español.

-¿Era Cortés un buen político?

-Cortés es un animal político: recurre a la fuerza cuando no puede obtener por la negociación lo que se propone. Ejemplos de sus actuaciones políticas los hay numerosos, como la manera en que manipula al ejército a raíz del hundimiento de las naves. En la carta que el cabildo de la Villa Rica dirige al Emperador logra que sean los partidarios de la facción velazquista quienes estampen sus firmas en un documento en el que se pide que sea confirmado en los cargos de gobernador y capitán general y a la vez se niegue a Velázquez el nombramiento de adelantado o de cualquier otro cargo. Hay actuaciones de Cortés que Maquiavelo hubiera aplaudido.

-Un personaje denostado es el de la indígena Malintzin, bautizada como Doña Marina y recordada como la Malinche, nombre que engendra el «malinchismo», sinónimo de traición en favor de lo extranjero.

-Malintzin era esclava hasta que Cortés la sacó de dicha condición. En sus días fue altamente respetada por los indígenas, y como en la lengua náhuatl no existe la letra erre, al no poder pronunciar el nombre de Cortés, daban un rodeo diciendo «el capitán que acompaña a la señora Malintzin», de allí el nombre de Malinche, con el que Bernal señala que los caciques se dirigían a él. Lo curioso es que Cortés pasa a ser el consorte. Malintzin es digna de figurar en la galería de mujeres ilustres de todos los tiempos.

-También rompe usted con el tópico de que los conquistadores y los colonos fueron a México sólo para enriquecerse.

-Frente a los tópicos antiespañolistas,  fueron muy pocos los conquistadores que recibieron encomiendas, así que, por ejemplo, Lencero montó una venta en el camino a Veracruz muy renombrada (de conquistador a ventero); Francisco de Aguilar también montó otra muy exitosa, que abandonaría al ingresar al convento (fueron cerca de una docena los conquistadores metidos a frailes). Un caso notable es el de Benito Bejel, antiguo tambor en las guerras de Italia, presente en los combates contra los tlaxcaltecas y que se presentó ante el cabildo pidiendo autorización para crear una escuela de danza. Tanto para Cortés, como para muchos otros, el oro no era un fin en sí, sino un instrumento de cambio para montar expediciones mayores en las que encontrarían la muerte o la ruina. Meterse a conquistador español del siglo XVI era una actividad que creaba adicción. Ninguno de los de primera fila regresó a España para construirse un palacio y llevar una vida muelle.