Inés Martín Rodrigo: «En las crónicas de Sofía Casanova te das cuenta de la grandeza del periodismo»

La periodista de ABC publica la novela «Azules son las horas», que sale a la venta el martes

MADRIDActualizado:

Sofía Casanova nace en 1861 en La Coruña e Inés Martín Rodrígo, en Madrid en 1983. Dos profesionales separadas por más de un siglo en la máquina del tiempo periodístico pero que juntan sus experiencias en la novela «Azules son las horas» (Editorial Espasa), que el próximo martes sale a la venta. Una periodista de la era de internet novela la vida de una periodista de pluma y cuartilla que en cada línea de sus crónicas contó un acontecimiento fundamental de la Historia del siglo XX. Inés Martín Rodrigo lo narra con habilidad periodística y magia narrativa.

—¿Qué sorprende a una profesional como usted del periodismo que se hacía hace más de un siglo?

—Te das cuenta de que el periodismo tenía un valor humano que hoy, probablemente, se ha perdido.

—Sofía Casanova fue una mujer en un mundo de hombres. ¿Su mérito fue doble?

—Lo tuvo más difícil que cualquier hombre que hacía periodismo. También hay que tener en cuenta que ella entra en la profesión de forma casual. Hay un momento de su vida en que se ve en la tesitura de dar testimonio de lo que está viendo. Saber en España de la Revolución Rusa en aquellos tiempos era muy difícil, pero ella estaba allí y lo contó.

—Realmente, Sofía Casanova estuvo en todas partes.

—Vivió el despertar social y cultural en la España de la primera mitad del siglo XX. Entró en contacto con la flor y nata de la corte de Alfonso XII. Vivió la Revolución Bolchevique, la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil y, al final de sus días, la Segunda Guerra Mundial.

—¿Por qué siendo tan importante su trabajo, apenas se la conoce a ella?

—Primero porque era mujer y segundo porque vivió la mayor parte de su vida fuera de España. Abandona el país por amor y regresa en muchas ocasiones, pero siempre en un viaje de ida y vuelta. Si la novela sirve para poner el foco sobre ella, me doy por satisfecha.

—¿Cuesta poner en pie narrativamente a un personaje con tanta historia?

—Sofía es un personaje maravilloso y un regalo a la hora de escribir. Su vida fue una novela. Tenía todos los ingredientes. Trabajar con un material como este personaje es muy satisfactorio.

—La novela esá plagada de personajes fascinantes. ¿Más allá de Sofía, con cuál de ellos se siente más satisfecha?

—Con Pepa, su «sirvienta». Es su contrapunto. El apoyo en la sombra de todos sus sinsabores.

—¿Qué ha aprendido de Sofía Casanova, como profesional y como persona?

—Muchísimo. Es muy fácil de admirar. En sus crónicas te das cuenta de la grandeza del periodismo. No entiendo cómo todavía no se ha publicado una recopilación de las mismas. Sus crónicas están plagadas de testimonios. Hablaba con todo el mundo. Estaba en primera línea del campo de batalla. Sus crónicas son una fuente de riqueza periodística con el añadido de que son muy literarias. No olvidemos que escribió poesía, novelas y teatro. Le estrenó Pérez Galdós. Ella sabía que era mejor periodista que escritora. No solo es digna de admirar por una periodista como yo sino por cualquiera que se acerque a su figura. Siempre fue fiel a sí misma.

—¿Con cuál de sus crónicas se quedaría?

—Entré en el personaje a través del titular «La periodista que entrevistó a Trotski». Cualquiera de sus crónicas sobre la Primera Guerra Mundial pone los pelos de punta.

—¿Qué hacía una mujer como Sofía Casanova en un periódico como ABC?

—No se me ocurre otro periódico en el que pudiera estar. ABC encarna los valores esenciales del periodismo; la historia del periodismo en España.