El hobbit da la nota

«En un agujero en el suelo vivía un hobbit». Se cuenta la anécdota de que la frase con que arranca el libro le vino a Tolkien a la mente como llovida del cielo, mientras corregía unos exámenes. Desde

MIGUEL ÁNGEL BARROSO. MADRID.
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«En un agujero en el suelo vivía un hobbit». Se cuenta la anécdota de que la frase con que arranca el libro le vino a Tolkien a la mente como llovida del cielo, mientras corregía unos exámenes. Desde su adolescencia, el profesor de anglosajón y de lengua y literatura inglesa en Oxford había trabajado en una serie de mitos y leyendas sobre la Tierra Media, «El Libro de los Cuentos Perdidos», que más tarde darían lugar a su más importante obra póstuma, «El Silmarillion», pero hasta que culminó la «historia de una ida y una vuelta» de Bilbo Bolsón apenas si había publicado algunos poemas y trabajos académicos. Sus hijos recibían cada mes de diciembre unas «cartas de Papá Noel», pero eso era un divertimiento privado.

En realidad, «El Hobbit» también fue concebido como un cuento infantil para consumo doméstico. Los niños Tolkien estaban entusiasmados con «El maravilloso país de los snergs», de Edward Augustine Wyke-Smith, y su padre decidió desarrollar una historia similar para ellos. Empezó a escribir las aventuras de Bilbo en 1930 y, tras superar varios altibajos, hizo llegar el manuscrito a la editorial Allen & Unwin en 1936. El editor Stanley Unwin se lo pasó a su «crítico de confianza», su hijo Rayner, de 10 años. El chico escribió el siguiente informe: «Bilbo Bolsón era un hobbit que vivía en su agujero-hobbit y no era aficionado a las aventuras hasta que el mago Gandalf y sus enanos lo convencieron. Bilbo pasó un tiempo muy excitante luchando contra trasgos y wargos... y al fin volvió a casa... ¡rico!». La obra pasó tan exigente corte y vio la luz en 1937 (por cierto, no fue publicada en español hasta el 20 de febrero de 1982).

«The Times» la calificó de «fascinante excursión a la primitiva escena inglesa». Para «The Observer», «la saga impecablemente escrita por el profesor Tolkien sobre enanos y elfos, temibles trasgos y trolls en un vasto país perdido en la distancia y el tiempo (...) es una emocionante epopeya de viajes y aventuras mágicas». El éxito al otro lado del charco superó al que había cosechado en Inglaterra. La Houghton Mifflin Company de Boston publicó la edición norteamericana, que obtuvo el premio del «Herald Tribune» al mejor libro para niños del año.

Novedades en la Tierra Media

Algunos críticos han puesto demasiado énfasis en su carácter infantil -el propio autor se reserva el papel de narrador del cuento, algo de lo que se arrepintió más tarde, a pesar de la deliciosa complicidad que establece con el lector-. Para la mayoría de los amantes de la literatura fantástica se trata, sin embargo, de una obra mayor: la eterna lucha entre el bien y el mal, el heroismo, el sentido de la amistad, el viaje... Es cierto que las andanzas de Bilbo no tienen, en general, la gravedad de la misión de su sobrino Frodo en «El Señor de los Anillos», pero la recta final del libro, con el saqueo a la guarida del dragón Smaug y la Batalla de los Cinco Ejércitos, rezuma la misma dosis de épica. Es puro Tolkien.

A punto de cumplir 70 años, el considerado como preludio de «El Señor de los Anillos» vuelve a ser noticia por las novedades editoriales y el anuncio de una versión cinematográfica que ya es polémica antes del primer golpe de manivela. Minotauro acaba de lanzar una edición revisada y ampliada de «El Hobbit» anotado por Douglas A. Anderson, que incluye en sus márgenes todas las claves para comprender la compleja intrahistoria que se esconde en el libro, además de pinturas y dibujos del propio Tolkien -como los que ilustran estas páginas- y de otros artistas inspirados por él. Anderson analiza las fuentes, los personajes y lugares; establece relaciones plenas de significado con la historia literaria (desde «Beowulf» a «El maravilloso país de los snergs», desde los hermanos Grimm hasta C. S. Lewis), y muestra el trabajo de Tolkien como escritor, cuáles fueron sus influencias e intereses. Descubriremos, por ejemplo, cómo se trabajó el personaje de Gollum para adecuarlo a la verdadera naturaleza del Anillo Único.

Labor muy personal

Por su parte, Espasa Calpe ha publicado el título dentro de su colección Austral con una guía de lectura a cargo de dos especialistas: Paola Castagno -autora, junto a Jesús Pedrazo y Juan Manuel Villa, de «J. R. R. Tolkien. Preguntas frecuentes (y no tan frecuentes)», de Ediciones Minotauro- y Leandro Pascual, webmaster de elfenomeno.com, la página web dedicada al universo Tolkien que genera más tráfico en la red. Una labor que supera, con mucho, lo estrictamente profesional, pues la pasión por la Tierra Media cala muy hondo entre sus seguidores. «Gracias a «El Hobbit» descubrí a Tolkien cuando era niña, y se convirtió en mi libro favorito durante mucho tiempo», comenta Paola. «Al hilo de las películas de Peter Jackson y mi colaboración en elfenomeno.com, retomé esta afición. Cuando recibí el encargo, tenía un handicap añadido: ¡estaba embarazada! Pero creo que conseguimos una guía amena, con actividades orientadas a estudiantes de secundaria. Nuestro reto era que resultara tan divertido leer el libro como realizar esos «deberes». En lo personal, tengo un ejemplar reservado para regalárselo a mi hija dentro de unos años».

Para Leandro Pascual, ««El Hobbit» es uno de esos pocos clásicos de los que se puede decir que marcaron un antes y un después en la literatura, en especial en la fantástica. Es difícil, por no decir casi imposible, encontrar una obra posterior de este género que no esté influenciada por «El Hobbit» o por «El Señor de los Anillos». Marcó un punto de inflexión en el enfoque del llamado «cuento de hadas», orientándolo no sólo hacia un público infantil o juvenil, sino a lectores de todas las edades. Su gran éxito motivó al editor a animar a Tolkien para que escribiera una continuación, pero estaba trabajando en otro libro más importante para él: «El Silmarillion». Así, decidió incluir la continuación de «El Hobbit» dentro de ese gran fresco mitológico que estaba creando, incluso cuando esa decisión implicaba modificar la propia historia ya escrita y publicada de Bilbo. Aun así, en los primeros capítulos de «El Señor de los Anillos» puede apreciarse un estilo narrativo muy similar al de «El Hobbit»».

Gente de la campiña

John Ronald Reuel Tolkien nació en Bloemfontein, Suráfrica, en 1892. En 1895 se trasladó con su madre y su hermano a Inglaterra; su padre, director de un banco, debía reunirse con ellos más adelante, pero murió en 1896 de una fiebre reumática. Los Tolkien se instalaron en Sarehole, una aldea cercana a Birmingham -hoy un barrio periférico de la gran urbe-. «Una especie de paraíso perdido», según el propio escritor. La gente de la campiña fue su modelo para los hobbits y para su particular visión del «inglesismo». «En verdad soy un hobbit, excepto por el tamaño», dijo de sí mismo. «Me gustan los árboles, los jardines y las granjas sin máquinas; fumo en pipa, disfruto de la comida sencilla y hasta me atrevo a usar chalecos adornados. Tengo predilección por las setas y un sentido del humor muy elemental; meacuesto y me levanto tarde, y no viajo mucho».

Sin duda, el viejo profesor se quedaría estupefacto al comprobar el impacto mediático de sus criaturas literarias en esta era de la globalización. «Creo que no le gustaría», ha confesado su hijo Christopher, a quien los aficionados deben la corrección y publicación de «El Silmarillion», la obra en la que su padre trabajó toda su vida, y la revelación de abundante material de archivo en las series «Historia de la Tierra Media» e «Historia de El Señor de los Anillos». Después de 30 años de trabajo dando forma a versiones inacabadas, Christopher ha anunciado el lanzamiento en 2007 de la versión definitiva de «Los hijos de Húrin», una de las grandes leyendas de tiempos muy anteriores a la Guerra del Anillo, cuando el enemigo era Morgoth y Sauron tan sólo su lugarteniente.

Le gustara o no a Tolkien, el taquillazo apabullante de las películas de «El Señor de los Anillos» y los 17 Oscar cosechados por la trilogía (11 de ellos por «El Retorno del Rey») iban a provocar que los productores cinematográficos posaran sus ojos, más pronto que tarde, en «El Hobbit». El asunto ha hecho correr ríos de tinta en los foros especializados de internet. Mientras Metro Goldwing Mayer anunciaba que querían a Peter Jackson a los mandos, éste replicaba que no había recibido comunicación alguna por parte de New Line, la otra productora involucrada. La noticia saltó a finales de noviembre: Jackson, a través de un comunicado en TheOneRing.net, reveló que New Line le ha dejado fuera del proyecto a causa de un pleito que mantienen por el reparto de beneficios de «La Comunidad del Anillo». Entre el drama y la expectación, los fans esperan acontecimientos.