Henry Kamen: «El impero español tuvo motivos no sólo para el orgullo sino también para la vergüenza»

Carr dice de «Imperio», obra de Kamen, que los historiadores no van a aceptar su argumento. Kamen dice que su obra «deconstruye» y no es controvertida: «Sería fútil polemizar». «Es más útil especular con la idea de que el imperio creó España».

ANTONIO ASTORGA
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-Dice usted en «Imperio» (Aguilar) que «las barbaridades perpetradas en el tiempo del poder universal de España fueron muy a menudo responsabilidad de los españoles...»

-Es cierto. No se puede negar. Por ejemplo, uno de los casos más evidentes es la tasa de mortandad de los pobres indígenas del Nuevo Mundo, en buena parte culpa de los españoles. Pero no porque los españoles asesinaban a los pobres indios, sino por la extensión de las epidemias que los españoles llevaron allí. Los españoles sí tienen responsabilidad por todos los indios muertos en las minas, pero muchísimos millones más murieron a causas de esas epidemias consecuencia de la invasión europea del Nuevo Mundo.

-¿No es su libro una provocación? ¿No le acribillarán?

-No, no pueden porque tienen que contradecir la evidencia que proporciono. Y yo he tenido el cuidado, en todas mis afirmaciones, de referirme a fuentes y a la investigación más reciente de los historiadores de todos los países. Cito libros en inglés, francés, alemán, holandés para apoyar mi presentación. Podrán decir que mi investigación es equivocada, pero me baso en los últimos hallazgos.

-Añade usted que «la empresa imperial siempre sería una experiencia ambigua, con motivos para el orgullo y para la vergüenza». ¿También la española?

-Siempre, siempre, por eso digo que no estoy en contra del Imperio, en absoluto. Estoy a favor de una explicación más cuidadosa, más exacta de la evidencia que tenemos para que nos ayude a comprender el pasado. Si no entendemos correctamente el pasado, seguiremos basándonos en mentiras que luego sirven como base para montar más mentiras. Por ejemplo, el régimen de Franco decía que España tuvo un papel imperial muy grande como base para apoyar su actuación militar.

-Dice usted que hay una «historia no contada» de España. ¿Cuál fue?

-¡Hombre, está en el libro! Por ejemplo, en la época franquista la historiografía decía que los españoles ganaron la batalla de San Quintín. Sale en todos los libros como una gran victoria española y no lo fue.

-¿Qué «mentiras» según usted se contaron del imperio español?

-Más que de mentiras hablaría de interpretaciones. He intentado desmitificar la actuación militar española no para minimizarla sino para explicar que no fueron siempre españoles los que participaban en los Ejércitos. El caso más emblemático y evidente es el de la actuación de Cortés en Tenochtitlán. Ningún historiador fiable diría hoy que Cortés conquistó a los aztecas. Es evidente que el éxito de la conquista de Tenochtitlán se debe a los indios y no a los españoles, que tuvieron, no obstante, una parte importante. No se puede explicar la historia como la explicaron los historiadores clásicos de Castilla, que eran del siglo XVI.

-¿Cómo se puede «deconstruir», como usted hace, todo un imperio?

-En el libro quiero llegar a un análisis diferente de lo que es un imperio. E igualmente de España porque todos, incluidos los castellanos, opinan que España existe, pero fuera de Castilla todo el mundo sabe que España no existe. Entonces hay que mirar cómo fue históricamente. Y por eso en el libro evito hablar de españoles e intento hablar de las razas dentro de España: de castellanos, de vascos, de catalanes... porque así se puede estudiar y definir con más exactitud el papel de cada una de estas razas en la experiencia imperial. Es muy diferente decir, por ejemplo, que los españoles navegaban el Atlántico cuando en realidad fueron casi únicamente los vascos quienes navegaron el Atlántico. Los castellanos no sabían nada de mar. Ni pescaban ni navegaban. Esa es la deconstrucción.

-Su «Imperio» presenta al imperio español no como la creación de un pueblo, sino como el producto de contingencias históricas. ¿Por qué es crítico con el imperio español?

-No se trata de una aventura creada por los propios expertos españoles. Porque España era un país muy pobre con pocos recursos económicos o militares. ¿Crítico? No, yo no hago críticas contra ningún imperio porque los imperios son, para mí, acontecimientos nada más. Cito, por ejemplo, a Américo Castro para subrayar que España, al inicio del imperio, no tenía nada. Ramón Carande confirma que España fue un país pobre. Entonces, ¿cómo pudo llegar a dominar el mundo? La historia clásica ha seguido el procedimiento de la historia militar glosando la conquista de Italia por el Gran Capitán, los Ejércitos del Duque de Alba o las victorias de Cortés. En mi libro afirmo que casi no había conquista en la actuación española en ninguna parte del mundo. Es casi el único imperio que no exhibe conquista como el factor decisivo en su formación. La única gran excepción es la ocupación de Portugal por Felipe II. Tenemos, pues, un Imperio muy curioso que no se debe a la Conquista, sino a la conservación de su propia existencia, fuerzas y riqueza. El concepto de empresa aquí es más importante que el de imperio. Mis argumentos no se aplican sólo a España, sino que tienen validez para todos los imperios, tanto el americano de hoy como el británico de antes.