Las aventuras de Harry Potter yan ha sido llevadas al cine en tres ocasiones

Harry Potter, el filón continúa

La «Pottermanía» ataca de nuevo. Este sábado verá la luz la esperadísima quinta aventura del personaje creado por la escritora JK Rowling (cuya fortuna supera ya a la de la Reina Isabel II). Su título, «Harry Potter y la Orden del Fénix»

TEXTO JOSÉ MANUEL COSTA, CORRESPONSAL
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Esto es sencillamente excesivo. El investigador se ve abrumado por resmas de papeles y decenas de ficheros salvados de la Red donde los datos más minuciosos vienen acompañados de las especulaciones más salvajes, la reflexiones más aceradas de la digresión más trivial. Sólo el asunto Beckham impide que el Reino Unido, Hogwart y el mundo en general no hayan perecido ya bajo una nueva avalancha de «Pottermanía».

El próximo día 21, más de 1.000 millones de páginas que contienen 638.000 millones de palabras se instalarán en las librerías británicas, dejando poco sitio para cualquier otra cosa. Las tiendas habrán de estar bien cimentadas porque el peso total de los 2,5 millones de ejemplares de «Harry Potter y la Orden del Fénix», que se pondrán a la venta en el Reino Unido o se distribuirán por Internet, pesan unas 2.400 toneladas, más o menos lo que un destructor de los que fueron al Golfo. El Royal Post distribuirá unos 500.000 libros, Amazon cerca de 300.000. Pero esto no es nada, Estados Unidos se verá abrumado por 8,5 millones de ejemplares. Pero aún esto palidece frente a lo que venderán las ediciones no inglesas del último Harry: cerca de 13 millones.

Del auxilio social al estrellato

Durante estas semanas la expectación en torno al nuevo libro de JK Rowling ha seguido una empinada línea ascendente. Pero, a pesar de los bombos y platillos, para algunos el proceso no parece seguir el mismo patrón histerizado de las dos entregas anteriores. Aún así y sumando números, «Harry Potter y la Orden del Fénix» se convertirá en el mayor lanzamiento de un solo producto en la historia, superando fenómenos como las consolas de juegos PlayStation 2 o alguna edición del sistema operativo Windows.

El fenómeno Potter ha de ser contemplado desde un punto de vista entre cinematográfico y pop. La historia de su autora, madre soltera viviendo del auxilio social y escribiendo sus historias en tristes cafés de Edimburgo con su niña Jessica al lado, resulta conmovedora y forma parte de la leyenda. En realidad, Rowling es una mujer que parece maja aunque hipersensible (le chifla Morrisey) y que, tras una experiencia matrimonial completamente absurda en Portugal, se vio de vuelta a casa con 26 años, una cría y sin oficio ni beneficio. Tampoco estuvo en esa situación demasiado tiempo. Aún así, la leyenda del café y de la estación de ferrocarril donde ideó a Harry Potter es como la de los Beatles en Hamburgo, los Ramones en el CBGB o Björk en otro café, pero en Reijkjavik. La historia de creadores que en sus comienzos no podían imaginar celebridad global.

Tras el inesperado éxito del primer «Harry Potter y la Piedra Filosofal» («Harrius Potter et Philosophi Lapis» en su traducción latina), editado en 1996 con una tirada de 1.000 ejemplares, Rowling y sus libros ha seguido el patrón de una estrella del espectáculo. Lo que los aviones de Stones, Santana o Led Zeppelin supusieron para la cultura rock: la llegada de los estadios, de los grandes números, lo supuso para la literatura el famoso Tren a Hogwart que recorrió casi toda Gran Bretaña cuando el lanzamiento de «El cáliz de fuego».

Tras las películas, el parentesco más cercano se establece ahora con los grandes «blockbusters» cinematográficos. La mayor cadena de librerías británica, Waterstone´s, montará el próximo viernes una fiesta de «alfombra roja» en su tienda de Picadilly que superará todos los lanzamientos tipo Matrix o X-Men. La firma transformará su planta de literatura infantil en la Diagon Alley del libro y también habrá recreaciones de la cabaña de Hagrid o el jardín de lectura de Hermione. ¿Coste de esta operación? 200.000 libras (unos 280.000 euros). ¿Importe total de la campaña promocional lanzada por su editorial, Bloomsbury? 1 millón de libras, alrededor de 1,4 millones de euros.

Por su parte, WH Smith, otra cadena de librerías, recreará la plataforma 9ç en la Estación de Kings Cross, desde donde Potter y sus compañeros toman el tren para la escuela de Hogwart.

Se calcula que la «marca Potter» genera un volumen de negocios anual de 3.000 millones de libras, unos 4.200 millones de euros. El libro propiamente dicho es sólo una parte. Los filmes (la tercera entrega se espera hacia otoño) y el «merchandising» están controlados por Warner Bross. En las estanterías de sus tiendas (y de cualquier tienda de juguetes, puestos en ello) se alinean réplicas del Castillo de Hogwart (79,99 libras), un tren de Hogwart (100 libras), un creador de pociones polijugo, un coche volante, la colección de juegos de la Cámara del Fango, DVD, juegos de ordenador, chocolates y caramelos y Coca Cola por todas partes, que para eso ha firmado un contrato de 65 millones de libras con Warner.

Y en realidad esto es sólo rascar la superficie. Una búsqueda en Amazon da como resultado 360 libros en cuyo título figura Harry Potter y entre los que se incluyen partituras de piano, diversas colecciones de encantos y pociones, todo tipo de críticas multidisciplinarias, cuadernos para colorear... Además, aparecen 22 DVD, 73 juegos, 25 vídeos, 21 juegos de ordenador y consolas, 9 CD y cerca de 1.800 objetos para coleccionista. El total de artículos que pueden adquirirse en el mercado virtual de Amazon se eleva a más de 8.500 objetos. Una muestra parcial, porque los productos pirateados menudean y porque zonas como la asiática no están contempladas.

Todo esto, como decía al principio, es casi demasiado y tiene más semejanza con «La Guerra de las Galaxias» que con cualquier otro libro que se haya escrito. Algunos fans no están en absoluto de acuerdo con la forma en que se ha desarrollado el asunto. Michael Jacobson, fundador de «Saveharry.com» piensa: «Algo que debiera vivir en la imaginación de los niños ha sido tomado por los negociantes. Eso no es lo que Harry hubiera querido. Está todo hiperbolizado». En su página hay una solicitud a la autora que puede firmar cualquier visitante: «Estimada señora Rowling: siendo admirador y entusiasta de Harry Potter, le ruego que libre a Harry del dominio de la Coca Cola. Queremos a Harry Potter y no nos gustaría ver que la Coca Cola lo use para venderle sus productos a los niños de todo el mundo».

La señora Rowling, la mujer más rica de Gran Bretaña y que ahora dispone de una fortuna en torno a los 300 millones de libras (más que la Reina Isabel II), no ha contestado hasta el momento, aunque es posible que lo haga en sus dos únicas entrevistas, una para Norteamérica y otra en el Reino Unido con Jeremy Paxman, el más punzante y desagradable de los entrevistadores ingleses. Aunque algo roñosa con sus palabras, al menos se lanza al ruedo más complicado.

La cuestión es que Harry Potter, como «La Guerra de las Galaxias», no es sólo un asunto infantil. Los números dicen que algo así como el setenta por ciento de los adultos que encargan «Harry Potter» por la Red (se sabe que son adultos porque disponen de tarjeta de crédito) piensan leerlo ellos mismos. El fenómeno es tan evidente como que «La Orden del Fénix» aparecerá con dos cubiertas, una para niños a todo color y otra más austera en blanco y negro para que los mayores vayan leyendo en el metro o en el tren sin miedo a parecer unos críos. Guste o no, lo del niño-mago es un fenómeno global.

Especulación intelectual

De esta manera, casi sin sentir, llegamos a otros aspectos de la cuestión. Una vez acaban los números, queda el amplio espacio de la especulación intelectual. Y dada la extensión del fenómeno, despacharlo con un par de buenas palabras no basta. Por ejemplo, uno de los más recientes estudios sobre Harry Potter es el de Suman Gupta (de la Universidad Abierta de Londres), «Releyendo Harry Potter». El Dr. Gupta analiza lo que es evidente, la superioridad de la raza de los magos frente a los humanos (muggles), el inquietante estado servil de los elfos caseros, la admisión entre compañeros y profesores de comportamientos e ideas que bordean el racismo y el nazismo...

Hombre, no hay que sacar las cosas de quicio y el mismo profesor Gupta tampoco acusa a Rowling de filo-fascista, pero libros tan gruesos (758 páginas este último) y tan leídos pueden transportar todo tipo de sentidos, unos más conscientes que otros, unos más positivos que otros.

Este es un terreno sin fondo y cuya mejor guía es «the-leaky-cauldron.com», seguramente el más completo y variado de los innumerables sitios sobre Harry Potter que puedan visitarse. Sus páginas están repletas de noticias, vínculos con diarios y revistas de todo el mundo, concursos literarios, discusiones de una cierta altura... Y la gente discute, escribe e informa. Es una red extensa, entregada y nada tonta.

Ahora ya sólo queda esperar unos días. Algunos profesionales predicen que, a pesar de los esfuerzos y de la hipérbole, esta quinta entrega de Harry Potter (quien también es un cooperante en Malawi que ha sido nombrado caballero por la Reina) no generará las mismas e increíbles reacciones de las precedentes. Según parece, los tres años que han mediado entre «El Cáliz de Fuego» y «La Orden del Fénix», que Rowling ha aprovechado para casarse y tener otro hijo, han sido excesivos y los niños habrían pasado a otros autores. Es posible, pero no son más que opiniones basadas en estudios muy poco fiables. El público del amplio mundo tiene la palabra.