Guillermo Saccomanno deslumbra con «El oficinista»
PALOMA UCHA Guillermo Saccomanno, durante la Semana Negra de Gijón

Guillermo Saccomanno deslumbra con «El oficinista»

SERGI DORIA | BARCELONA
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Nunca hubo unanimidad tan entusiasta. José Manuel Caballero Bonald, Pere Gimferrer, Ricardo Menéndez Salmón, Rosa Montero y Elena Ramírez, miembros del jurado del Biblioteca Breve coincidían en que «El oficinista», de Guillermo Saccomanno, marca un antes y un después en la trayectoria del premio. Robert Arlt, Dostoievski, Kafka, Ballard, parecen respirar en esta novela. «La precisión de la escritura se une a su capacidad visionaria» (Gimferrer). «Una obra poderosa en lo que enuncia y soberbia en lo que calla» (Menéndez Salmón). «Un descubrimiento; una historia antiutopista y moral con una escritura tallada y desnuda; de lo mejor que he leído en mucho tiempo» (Rosa Montero). «Una hazaña novelística» (Caballero Bonald).

Inédito en España

Guillermo Saccomanno no cuenta con ningún título publicado en España. Postrado por la enfermedad, no pudo viajar a Barcelona para escuchar las alabanzas del jurado y recibir el cheque de 30.000 euros. Hubo de ser su amigo, el escritor y colaborador de ABC Rodrigo Fresán, quien desvelara las facetas de este autor adicto al perfeccionismo.

Nacido hace 62 años en el barrio bonaerense de Mataderos, consagró su juventud al cómic, el cine, la serie negra y el folletín. Crecido en los veneros de Dostoievski, las aventuras de Salgari y «Los siete locos» de Arlt, Saccomanno trabajó en publicidad y en el cómic. De las viñetas pasó a la literatura con los relatos de «Animales domésticos», «La indiferencia del mundo» y la trilogía «La lengua del malón», «Un amor argentino» y «77». Saccomanno, destacó Fresán, «llega a España con una obra formada en la plenitud de su talento».

¿Ecos de Blade Runner, utopía, distopía o un futuro que es ya presente espantoso? Una novela de lenguaje conciso escrita en su primera versión el verano de 2003 y reescrita durante seis años.