La gran fiesta de Tusquets

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SERGI DORIA

BARCELONA. «Como antes, como siempre». La frase podría ser cualquier verso de esa gran colección de Nuevos Textos Sagrados que ha reunido la mejor poesía contemporánea española, o de alguno de los galardonados con el Comillas, pero la rubrica Beatriz de Moura, editora de Tusquets con Antonio López de Lamadrid. Ambos han aplicado durante cuatro décadas una divisa tan obvia como infrecuente: «Nunca dar gato por liebre».

El jueves pasado, el jardín de la sede editorial parecía una verbena de Sant Joan,nos hizo pensar en «Últimas tardes con Teresa» cuando el Pijoaparte se introducía en una fiesta de esa burguesía, la llamada «gauche divine».

La fiesta de Tusquets nos devolvió aquella Barcelona cosmopolita que hoy jalona el catálogo de la editorial. Siguendo la divisa de la incansable Beatriz -«como antes, como siempre»- pasemos lista a los asistentes: Jorge Semprún, Teresa Gimpera, Oriol Maspons, Leopoldo Pomés, Corredor Matheos, Colita, Román Gubern, Antonio Colinas, Jorge Herralde (su cuarto decenio editorial), Enrique de Hériz... La lista podría seguir, pero agotaría el espacio. Estaban también representantes de la política.

La gran fiesta de una editorial es su catálogo. Las colecciones de Tusquets conforman la biblioteca imprescindible del lector avisado. Los longsellers de Kundera, Mankell, Sepulveda, Cercas o Murakami, pero también las tempestades de acero de Jünger, las vueltas al camino de Baroja, la biografía de Camus de Olivier Todd y la que Safranski dedicó a Heidegger, la trilogía de Barral , los poemas de Valente, los aforismos de Groucho y Cioran, la España de Orwell, el relato de un náufrago de García Márquez, el Gulag de Solzhenitysyn, los casos de Simenon,Dalí, el teatro de Beckett y los ensayos del recientemente fallecido Castilla del Pino.

¡Ahí queda eso! 2300 títulos. Como añade Antonio López de Lamadrid recordando a Francesc Pujols. ¡Con todo pagado!