PACO MARTÍN  Miguel García-Posada
PACO MARTÍN Miguel García-Posada

García-Posada debuta en la novela con «La sangre oscura», fábula moral de una traición ideológica

A. ASTORGAMADRID. Miguel García-Posada ha escrito «La sangre oscura» (editada por Algaida) desde un doble imperativo ético y estético, porque la literatura, a su juicio, no existe al margen de la

Actualizado:

A. ASTORGA

MADRID. Miguel García-Posada ha escrito «La sangre oscura» (editada por Algaida) desde un doble imperativo ético y estético, porque la literatura, a su juicio, no existe al margen de la ética ni al margen de la estética: «Se trata de experiencias y realidades colectivas asumidas a lo largo del último cuarto de siglo. Mi novela habla de la generación de los 25 años de la Transición española. La historia tiene una base real, pero es absolutamente ficticia. Lo que he querido narrar es cómo esa generación ha sido infiel a todos sus ideales. Es la historia de una traición a una ideología, a unos valores. Por ejemplo, esa generación creía en la Educación Pública y se ha olvidado de ella. Creía en un laicismo tolerante y razonable y no sé en qué ha quedado. Creía en la unidad de España y la ha desintegrado. Creía en la tradición jacobina y...»

No talla García-Posada una novela política, ni un tratado doctrinal, sino una fábula moral: «Es la manipulación del héroe. «La sangre oscura» no es política, pero tampoco transcurre en el aire. Tiene un poco de los últimos años del franquismo, aunque sucede a finales del siglo XX». El relato lo protagoniza Jesús Amián, cuyas huellas buscará el narrador: «Lo que ocurre es un monumento falso a su memoria».

Sostenía Roland Barthes que el crítico es un «escritor aplazado» que no se implica existencialmente en la obra como lo haría un creador. El crítico Miguel García-Posada no admite esa dicotomía: «Si en los estudios de Octavio Paz, Mario Vargas Llosa o Dámaso Alonso, por citar tres cumbres, no hay implicación, que baje Dios y lo vea. La literatura es una pasión, no una obligación. Ahora se tiende a considerar que la literatura no es algo trascendente. La literatura de creación es crítica y la literatura crítica puede ser creativa».

Asalto deliberado a la literatura

García-Posada denuncia que se está produciendo un asalto deliberado a la literatura grande por parte de la insustancialidad: «No quisiera dar nombres, pero la gran literatura es la única por la cual merece la pena luchar, aquella que parte de la trascendencia humana. No se puede considerar a Corín Tellado como una émula de Galdós ni a Ian Fleming, creador de James Bond, con Borges. Pero hay un asalto deliberado por parte de aquéllos que consideran que la literatura no tiene por qué hablar de cosas intrascendentes. Roland Barthes habla del placer del texto, que no es el placer que te da Corín Tellado, que es un caso extremo. Hay, pues, un asalto deliberado a la gran literatura, que es un oficio fieramente humano, por parte de la literatura insustancial. Proust no escribió «En busca del tiempo perdido» para hacer una crónica de sociedad, pero sí existe -y es grave- una literatura intrascendente y que está orgullosa de su intrascendencia y que tiene sus lectores y sus autores. Lo que me preocupa es que ha habido homenajes de gente de fuste a ese tipo de escritores intrascendentes. No se puede situar a Corín Tellado en el mismo nivel que Galdós, Balzac, Cervantes o Dickens».

¿Cómo espera García-Posada ser recibido por sus colegas críticos? «Con honradez. No aspiro a elogios infundados ni a críticas tendenciosas, porque yo nunca las he practicado».