Fernando Castillo
Fernando Castillo - ABC

Fernando Castillo celebra cuatro décadas de viajes

La editorial Renacimiento publica el «Atlas personal» del escritor madrileño, que afirma que se puede viajar en solitario, pero nunca sin lecturas

MadridActualizado:

Acaban de cumplirse 45 años de la portuguesa Revolución de los Claveles, un gran acontecimiento de la moderna Historia de Europa que supuso también uno de los primeros impulsos que llevaron al escritor Fernando Castillo (Madrid, 1953) a viajar y a documentar lo que le inspiraron esos viajes. Cuatro décadas y media de periplos por España y Europa que la editorial Renacimiento ha recopilado en un libro titulado «Atlas personal». Castillo participó con motivo de la Noche de los Libros en una tertulia tintinesca (un tema que también conoce bien, como prueba otro de sus libros, Tintín-Hergé. Una vida del siglo XX, recientemente reeditado por Fórcola) organizada por Revista de Occidente junto a Luis Alberto de Cuenca, Juan Manuel Bonet y Fernando R. Lafuente y aprovechó para charlar con ABC sobre sus viajes.

Cuenta que no se reconoce del todo en ese joven universitario que en 1975 viajó a un Portugal en plena efervescencia y a Las Hurdes -los dos textos más antiguos que contiene este libro-, aunque ya entonces apuntaba un cierto escepticismo, «una cierta distancia, cuando yo mismo me río de mí mismo al hacer de antropólogo audaz, de falso Levi-Strauss o mal remedo de Buñuel y compañía». Pero mucho ha cambiado entre entonces y los textos más recientes, como los dedicados en esta misma década al Madrid ramoniano. Una educación «más que sentimental, política», apunta Castillo.

Paseos por el interior de España

Fernando Castillo es un viajero más introspectivo que aventurero, así que este libro no contiene selvas, desiertos, polos o sabanas. Ni siquiera muchas grandes metrópolis. Sí hay, por ejemplo, un rápido pero exhaustivo recorrido por la Mitteleuropa de los últimos años de la Guerra Fría, con Biarritz como punto de partida y destino y paso por Alsacia, Baden-Wuttenberg, Baviera, la Checoslovaquia aún comunista (y especialmente Praga), Ratisbona o Borgoña. O un «Otoño galitziano» entre Cracovia y Lvov. Y muchos paseos por el interior de España: Salamanca, Zamora, Soria, Segovia, las Merindades burgalesas, El Bierzo, la fiesta de la Endiablada en Almonacid del Marquesado (Cuenca)… Pero, sobre todo, hay muchos viajes que siguen los pasos a escritores, ya que Castillo considera que las palabras ajenas son «una ayuda indispensable, la mejor compañía de viaje». «Se puede viajar solo, pero no se puede viajar sin lecturas», afirma. Ya hemos mencionado sus paseos por el Madrid más relacionado con Ramón Gómez de la Serna. También ve París pasado por el tamiz de Patrick Modiano y con la sombra de los años de la ocupación nazi, tema que conoce perfectamente ya que ha dedicado tres libros a este periodo de la Historia francesa. Aunque cuenta que el texto de este libro que más le sigue emocionando es «Mironiana», un viaje por las Marinas de Alicante recordando a Gabriel Miró y a Azorín y que «es quizá el más cercano a la lírica, a la poética, y por lo tanto el más sentimental de todos». Azorín es, precisamente, uno de los escritores viajeros que más admira Fernando Castillo. Afirma de él que inauguró la literatura de viajes en España e «incluso crea un paisaje que hasta entonces no existe; a veces nos preguntamos si Castilla no es más que una invención de Azorín». Junto a él menciona a Josep Pla y a Eugenio Montes, «un personaje muy controvertido al que a veces merece la pena releer prescindiendo de ciertas cosas».

Como no podría ser menos, ya tiene en mente posibles próximos viajes y libros que llevarse: Tánger, o Finlandia con las crónicas sobre este país de Agustín de Foxá, que acaba de recuperar Renacimiento. Pero también deja claro que viajar no es una obsesión para él, ya que «se puede viajar mucho -como demuestra Verne- desde casa».