El escritor Tomás Eloy Martínez /JORGE DEL CAMPO
El escritor Tomás Eloy Martínez /JORGE DEL CAMPO

«El exilio es un castigo tan violento como la muerte porque te ausenta de tu ser»

Tomás Eloy Martínez aborda en «Purgatorio» el drama de las desapariciones durante la dictadura militar argentina. El autor de «Santa Evita» reconstruye el «vacío» dejado por los miles de desaparecidos del régimen de Videla con una historia de amor

ITZIAR REYERO |
MADRIDActualizado:

Un desaparecido no está ni vivo ni muerto, no existe. O ésa era al menos la respuesta que ofrecían a la prensa internacional los represores de la dictadura militar argentina, que entre 1976 y 1983 hizo desaparecer del mapa a treinta mil personas. En su nueva novela, Tomás Eloy Martínez (Tucumán, 1934) aborda el drama vivido por miles de mujeres argentinas que perdieron a sus padres, maridos o hijos, y muchos de los cuales todavía hoy no se sabe nada. Pero bajo ese contexto histórico aterrador, “ Purgatorio”, editada por Alfaguara, reconstruye la maravillosa historia de amor de Emilia Dupuy, una cartógrafa que ha pasado su vida recorriendo ciudades y mapas enteros en busca de su marido, desaparecido en el invierno de 1976. Un buen día, en un pueblecito de Nueva Jersey, treinta años después, Emilia se topa, casi por casualidad, con Simón. «Querido mío, ¿dónde estabas?». Así comienza este relato de amor «que va más allá de la muerte» y en el que Tomás Eloy Martínez busca «cubrir las ausencias del pasado».

«No estar»

«Yo no estuve ni un solo día de la dictadura militar en mi país», explica el autor, quien marchó al exilió poco antes del golpe de Estado. Es precisamente ese "no estar" lo que le motivó a gestar su nuevo libro. «Ha sido un lento y doloroso proceso en el que yo, poco a poco, fui tomando consciencia de todo lo que perdí», admite el escritor argentino, a quien la literatura le permite «llenar los vacíos de la realidad y completar las ausencias del mundo y de lo que no fue». «En aquellos años -recuerda- la comunicación no era tan simple como ahora, por lo que a menudo nos enterábamos demasiado tarde de cosas que habían sucedido hacía tiempo y que ya eran del todo irrecuperables». Así fue como se enteró, días después, del fallecimiento de su madre. «Por eso el exilio es un castigo tan violento como la muerte, porque te ausentan de tu propio ser. Son los afectos que te pierdes, el amor que no puedes vivir, el trabajo del cual te desarraigan...Todo lo que ya nunca más recuperarás».

Desaparecidos

En opinión de Tomás Eloy Martínez, tanto los muertos como los exiliados son desaparecidos que no vuelven. «Ésa es la conciencia que tú tomas, porque sabes que cuando regresas, tú y tu país sos otros». Para el autor de «Santa Evita» y «La novela de Perón», dos obras clásicas de la literatura argentina, «lo más terrible del desaparecido es la incertidumbre que deja en los vivos», esa angustia de no saber qué ha sido de la persona querida. En el caso de la protagonista de la novela, el dolor y la angustia se suman a la sombra de su maquiavélico padre, el doctor Dupuy, que dirige la economía del país y es además el arquitecto intelectual del régimen. Pero, lejos de paralizarse por el temor a su progenitor, la protagonista de «Purgatorio» sale en busca de Simón. De Buenos Aires a Nueva Jersey pasando por Río, Caracas y México D.F., Emilia persigue a su marido a través de los mapas, segura de que sigue vivo y de que llegará hasta él. «Lo que pasa es que si ella llegara a tomar consciencia de que su marido ha muerto, entonces, instantáneamente sabría que su padre es un asesino y su madre es cómplice», subraya el autor, quien a su vez explica que esa búsqueda infinita aparece ya en la tragedia griega.

Incapaces de ver

Según afirma Tomás Eloy Martínez, la protagonista de su relato es «un símbolo de la incapacidad para ver de los argentinos». «No hay tiranía en el mundo que se sostenga sin la complicidad de la mayoría de la población. Nuestra historia tiene que ver con la condición humana, pero también con el autoritarismo y la voluntad de algunos hombres de sojuzgar y esclavizar a otros. Hasta tal punto, -añade- que nos privan de la posibilidad de verificar que tus muertos efectivamente han muerto».

«Purgatorio -aclara el narrador- es la espera infinita del amor que, en el caso de Emilia, durará una eternidad, pero que al final la lleva a ser feliz». Ése mismo esquema parece haberse repetido con el propio Tomás Eloy Martínez, quien afirma: «El proceso de gestación del libro me llevó varios años y fue doloroso, pero terminarlo me ha hecho feliz».