Rosa Montero (i) jutno a Paula Bonet durante la presentación de «Escribe con Rosa Montero»
Rosa Montero (i) jutno a Paula Bonet durante la presentación de «Escribe con Rosa Montero» - EFE

«Escribe con Rosa Montero», un canto de amor al cuaderno

La escritora presenta su última creación: una suerte de manual de escritura ilustrado por la artista Paula Bonet

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Lo último de Rosa Montero no es un libro, aunque lo publica una editorial. Es un «espacio para escribir» o, siendo más concretos y menos pomposos, un cuaderno. «Escribe con Rosa Montero» (Alfaguara) tiene más papel en blanco que tintado: apenas asoman unos consejos de una pluma consagrada y un buen puñado de dibujos de una artista que está enamorada de la literatura, Paula Bonet. Más que una obra es una herramienta, un arma de creatividad masiva.

«Uno escribe intentando hacer la novela que le gustaría leer. Aquí se me ocurrió hacer el cuaderno que me gustaría tener», resumió Montero durante la presentación del proyecto en el madrileño Café Comercial. La idea parte de una serie de libretas diseñadas por la portuguesa Paula Prego que la novelista descubrió en un museo y que utilizó sin descanso. «De todos los que compré apenas me quedan tres», comentó la narradora.

En cierto modo, «Escribe con Rosa Montero» es el resultado de una bella costumbre de la novelista: la de escuchar el rasgar de la pluma sobre el papel satinado y liso, un sonido en peligro de extinción que sobrevive en el terreno del fetichismo. «Yo soy una absoluta fanática de los cuadernos, nunca tengo los suficientes. Del tiempo que tardo en hacer una novela, la mitad, que puede ser un año o un año y pico, me la paso desarrollando el huevecillo de la idea en cuadernos», explicó.

El cuaderno está salpicado por las ilustraciones de Paula Bonet, que ha tratado de «darle otra dimensión al texto». «Los dibujos parten de los consejos de Rosa. Hay algunos que son más literales que otros, pero todos marcan el paralelismo que hay entre el proceso creativo de la literatura y el de la pintura», comentó Bonet. De hecho, la artista reconoció que en su obra plástica existe un gran poso de las letras. «La ridícula idea de no volver a verte», de la propia Rosa Montero, ha sido la semilla de muchos de sus últimos trabajos.

Belleza y creatividad

La escritora comentó que ella no utiliza el arte plástico como fuente de inspiración para sus obras, «sueños con los ojos abiertos» según sus propias palabras, aunque afirmó que en este caso las ilustraciones de Bonet funcionan como una suerte de aliciente: «Supongo que la belleza siempre te pone en un lugar creativo».

Para Montero la escritura es una necesidad, una forma de afrontar la vida. Cree que «todos tenemos cierta predisposición artística» aunque «vivimos en una sociedad que no desarrolla eso». Sin embargo, defiende que la literatura tiene mucho de oficio y sacrificio, mucho trabajo invisible, algo que ha intentado reflejar en su última creación.

A lo largo de las páginas se suceden tanto consejos literarios como ejercicios prácticos y apuntes más terrenales sobre el oficio de escribir. Así, la novelista advierte de que «llorando a lágrima viva se puede redactar una página de diario muy consoladora, pero se suele escribir una malísima ficción». Más adelante propone un reto: «Escribe un recuerdo real de tu vida. Algo importante para ti, que te emocione. No más de sesenta líneas». Casi al final apunta: «Jamás abandones tu trabajo para intentar vivir solo de la ficción (...) Hay que vivir de otra cosa. Yo vivo del periodismo».