Momento de la ceremonia de apertura de Sharjah como Capital Mundial del Libro 2019
Momento de la ceremonia de apertura de Sharjah como Capital Mundial del Libro 2019 - AFP

Desfile de acrobacias en Sharjah para lanzarse como Capital Mundial del Libro 2019

El Emirato dio pistoletazo de salida a su gran año cultural con el espectáculo «Las mil y una noches»

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Igual Sant Jordi no, pero la celebración del Día del Libro es internacional y da luz verde anualmente a una ciudad como Capital Mundial del Libro a designación de la Unesco. En esta ocasión le toca el turno a Sharjah, uno de los Emiratos Árabes Unidos, y que dio pistoletazo de salida a su gran año cultural con un despliegue de fuerza audiovisual y de bailes cuya lectura generaliza fue su enorme sensación de poderío (más bien: «Madre del amor hermoso», en varias lenguas). Esta gran producción es un montaje de «Las mil y una noches», un nuevo capítulo de la infinitud esencial que representa la creatividad humana ante la página en blanco a escribir que es la existencia.

El «show», que se celebró en el anfiteatro Al Majaz y que ha sido pergeñado durante nueve meses, está también diseñado para ser representado en formato más coqueto en otras ciudades del mundo. Aunque la idea conceptual era buscar y lograr un impacto imborrable en el personal con los más de 500 artistas y técnicos involucrados de más de 25 países. De momento, estas van a ser las únicas cinco representaciones de esta secuela del mito de Sherezade y «Las mil y una noches», un nuevo capítulo en donde el libro de la humanidad, si el cambio climático no nos boicotea, sigue teniendo esas supuestas infinitas páginas por desarrollar. En ese último episodio, la reina que relata cada noche un cuento al sultán, encarga a tres niños la misión de difundir la importancia de la cultura, y por tanto del conocimiento y la vida. El lema de Sharjah para este evento es «open books, open minds» («abrir libros abre las mentes»).

Una orquesta de cámara en directo, un montaje visual que parecía dirigido por Terence Malick queriendo fardar de técnica y un amplio equipo de bailarines que realizó un variado y arriesgado número de coreografias sería un resumen de esta vuelta de tuerca a la famosa obra árabe que busca encumbrar al libro como lanzadera de conocimiento. El Sultán bin Muhammad Al-Qasimi agradeció a la Unesco el orgullo de esta capitalidad libresca y dio un discurso en el que hablaba de la lectura y de los libros como «una ventana al pasado, presente y futuro». Cuando el entunicado jerifalte apareció, todo el anfiteatro se puso de pie. Tras terminar su «speech», y hasta que no se sentó de nuevo en su tribuna, nadie acomodó sus posaderas.

En su año como capital cultural, Sharjah plantea un programa repleto de eventos empezando por la feria del libro para niños, que busca fomentar la lectura, y que continuará con la feria del libro senior más adelante o la apertura de «Casas de la poesía» para difundir las bondades de este género. Una de las razones por las que fue elegido este Emirato para esta capitalidad, en palabras de la ONU, fue su capacidad creativa para «hacer partícipe a la población inmigrante» en este festejo intelectual.