Dante Alighieri
Dante Alighieri - ABC

Dante habla al siglo XXI

Acantilado publica la nueva traducción de la «Comedia» al español por José María Micó

BarcelonaActualizado:

«A mitad del camino de la vida, me hallé perdido en una selva oscura…». La primavera de 1300, Dante Alighieri (1265-1321) cumple 35 años y se adentra en el Infierno. Desde el exilio mira atrás y solo ve desolación. Al amor de su vida, Bice di Folco Portinari, le dedicó las «Rimas» y la «Vida nueva», pero acabó casada con otro y murió en 1290. Es el momento de conversar consigo mismo: filosofía, teología, una «summa» de los saberes medievales. Dante batalla en Arezzo y Caprona; juega las cartas de la política, pero pierde: acusado de oponerse al Papa Bonifacio VIII, en 1302 ve sus bienes confiscados, la prohibición de toda actividad política y la condena a la hoguera si osa retornar a Florencia.

En esos años agitados la pluma es su única arma y consuelo: «El Convite», «La lengua vulgar» y la «Comedia», testamento para la posteridad. La publicación definitiva del «Infierno», señala el profesor José María Micó, puede situarse a partir de abril de 1314, al que siguió el «Purgatorio» en agosto de 1315. Lo más asombroso es que la «Comedia» se terminase en una situación personal tan tornadiza: a su muerte en Ravena con 56 años, Dante ya había cincelado el último verso: «De la difusión del Paraíso se encargaron sus allegados, y de la ilustración y defensa de la entera “Comedia” se encargó la posteridad».

La «Comedia» no nació siendo «Divina». Tal atribución se debe a Giovanni Boccaccio al referirse al entusiasmo de Estacio por la «Eneida» de Virgilio. El añadido «divino» se perpetuó a partir de 1555 en la edición veneciana de Ludovico Dolce. Dante siempre habla de «esta comedia» o de «mi comedia», que identifica con un poema sacro. La «Comedia», explica Micó, «no constituye un título en un sentido pleno o moderno, y, por más que pueda sorprender al lector de las penas del infierno, no es paradójica ni irónica». En oposición a la tragedia, añade, «la comedia empieza mal y termina bien, comienza en el infierno y acaba en el paraíso». La «Comedia», alude a la modestia frente a la alta tragedia que encarna Virgilio.

Obra premeditada

La «Comedia» es una obra premeditada con claves numéricas: tres líneas de versos para cien cantos; el número 3 y su múltiplo el 9: nueve círculos infernales, nueve partes del Purgatorio, nueve cielos del Paraíso. Tres fieras en la selva oscura, un Lucifer de tres cabezas, tres guías para el narrador, nueve jerarquías angélicas distribuidas en ternas… Micó define así la magna obra de Dante: «Un viaje místico que parte del fondo, del fondón, de la condición humana». Como anticipó en la «Vida nueva», el final de ese viaje es reencontrar a Beatriz. A lo largo de ese tránsito, entre lo material y lo inmaterial, el poeta peregrino se topará con personajes de toda laya. A través de ellos, reflexiona sobre diversos asuntos: filosóficos, teológicos, políticos, literarios, artísticos…

Con la «Comedia» nace la lengua italiana moderna. Un clásico que, como subraya Micó, «goza del privilegio de la perennidad, pero que en cada época requiere sus traducciones». A falta de un texto autógrafo, hemos de fiarnos de la difusión impresa que comenzó en 1472 y la citada edición de 1555 titulada «La Divina Commedia». De ahí que los criterios de edición sean, todavía, el caballo de batalla de los estudios dantescos. La opción de Micó es renunciar a la rima forzada y el lenguaje grandilocuente para captar los tesoros verbales de la obra. Comenzó en 2010, cuando tradujo un par de cantos del infierno. Tres años después, en 2013, decidió abordar la «Comedia» en su integridad. El resultado de esa labor «extenuante física y mentalmente» es la presente edición de Acantilado; casi un millar de páginas con el texto traducido y debajo el original italiano: «Cosido con amor en un volumen, todo lo que despliega el universo», Dante habla al siglo XXI.