¿Cómo habríamos actuado de haber nacido en la Alemania nazi?
Philip Kerr, fotografiado a su paso por Barcelona - EFE

¿Cómo habríamos actuado de haber nacido en la Alemania nazi?

Philip Kerr envía a su detective, Bernie Gunther, a la «Praga mortal» de Reinhard Heydrich

BARCELONA Actualizado: Guardar
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¿Nos hemos preguntado cómo habríamos actuado de haber nacido en la Alemania nazi? Desde que creó al detective Bernie Gunther para la tenebrosa trilogía “Berlín noir”, Philip Kerr no ha dejado de formularse tan inquietante pregunta. Ese detective con hechuras de Marlowe es su avatar: “Me sitúo en una esquina de aquella época y me pregunto cómo habría reaccionado yo en aquel sistema totalitario: confieso que la respuesta es difícil”. En “Praga mortal” (RBA), octava entrega de la serie Gunther, el escritor de Edimburgo pone a su detective a las órdenes de Reynhard Heydrich, el criminal Reich Protector de Bohemia y Moravia que encontró la muerte tras el atentado de un comando checo mientras viajaba en su Mercedes 320. El próximo 27 de mayo se cumplirá el setenta aniversario.

Los nazis, apunta Kerr, eran unos tremendos snobs: imitaban los country clubs

Heydrich murió a los 38 años con un dilatado historial que aunaba la crueldad con un perverso refinamiento que atrajo a Kerr: “Heydrich buscaba trabajo y su mujer le habló de las SS. Cuando se entrevistó con Himmler para ser oficial de inteligencia no tenía ninguna experiencia y todo lo que sabía de crimen y espionaje lo había sacado de las novelas negras…” “La bestia rubia”, añade Kerr, “era el arquetipo de nazi germánico: alto, culto, aparentemente inteligente... Su eficiencia criminal le llevó a rubricar la Solución Final del lago Wannsee: a mí me recuerda la figura de Drácula”.

El esbonismo nazi

Heydrich chupaba la sangre de los checos y el detective Günter deberá investigar un asesinato cometido en el castillo del virrey de las SS, que le aconseja seguir los métodos de Hércules Poirot. ¿Heydrich y Agatha Christie? Los nazis, apunta Kerr, eran unos tremendos snobs: “Imitaban los country clubs de los lords ingleses. Goering admiraba a Hammet y cuando visité la residencia de Heydrich surgió la historia”. Aquellos gerifaltes -con sus orgías, cocottes, homosexualidad, esgrima y violines- eran criminales masivos. Nada que ver con los sospechosos habituales de la señora Christie.

«Después de dos guerras perdidas, hoy Alemania domina Europa… pero sin querer»

El Berlín hitleriano, concluye Kerr, es un estado mental que enmarca la naturaleza perversa del totalitarismo. Los nazis llegaron al poder gracias a una crisis económica que golpeó a una Alemania ya postrada por el Tratado de Versalles y las costosas reparaciones tras la derrota de 1918. “La debilidad de la república de Weimar permitía un alto grado de libertad individual, pero la crisis del 29 no es como la actual: aquélla se saldó con cincuenta millones de muertos. Después de dos guerras perdidas, hoy Alemania domina Europa… pero sin querer”.

De la “Praga mortal” de Philip Kerr sólo diremos que Heydrich salió con los pies por delante. Y del detective Günther, que aplicó su divisa: “”Mantente vivo”. Nos vemos en el próximo caso.