Ana Frank, en 1941
Ana Frank, en 1941 - ABC

«Las clases de judío han parado por el momento»: las cartas de Ana Frank a su abuela, al descubierto

A la inminente versión original y completa del «Diario de Ana Frank» se le acompañará una serie de misivas que escribió la niña alemana a la madre de su padre, Alice Betty Stern

MadridActualizado:

Con la inminente edición de la versión original completa del «Diario de Ana Frank» («Anne Frank: The Collected Works»), ahora se ha conocido que junto a la misma se publicará al completo y en inglés una serie de cartas escritas por la niña alemana a su abuela paterna, Alice Betty Stern. Así lo ha comunicado la periodista Alison Flood en el diario británico «The Guardian».

Dichas cartas fueron escritas entre los años 1936 y 1941 antes de que la propia Ana Frank comenzara a escribir el célebre diario desde su decimotercer cumpleaños el 12 de junio de 1942 hasta la detención de ella y su familia dos años después cuando los Nazis hicieron una redada en el lugar donde habían estado escondidos.

El contenido de las nuevas misivas hace referencia a anécdotas, momentos de su día a día y detalles de su propio físico o los regalos que ha recibido por su cumpleaños («una bicicleta, una nueva mochila para el colegio, un vestido para la playa ...material de papelería»); en ellas también habla de sus padres y de su hermana Margot.

En una de las cartas, cuya fecha se atribuye a la primavera de 1941, una Ana Frank de 12 años le cuenta a su abuela que sus padres quieren que se corte su «pelo largo» a pesar del deseo de la niña de dejárselo crecer más. También le confiesa lo desagradable que está siendo llevar un «aparato de dientes» durante las últimas ocho semanas, o algo tan común de la adolescencia como su amistad con los chicos.

Frank también arroja luz –a través de la narración de su día a día– sobre la situación política del continente europeo, pues en mayo de 1940 se produjo la invasión nazi en los Países Bajos y la persecución a la población judía ya había comenzado. La imposibilidad de dar clases de judío o patinar sobre hielo son algunas de sus confesiones. «Voy a tener un nuevo vestido, es muy difícil que lo fabriquen y precisa de muchos, muchos cupones de racionamiento», también escribió.