EFE  César Antonio Molina, ayer en la Residencia de Estudiantes
EFE César Antonio Molina, ayer en la Residencia de Estudiantes

César Antonio Molina evoca su perfil poético con «El rumor del tiempo»

ANTONIO VILLARREALMADRID. El encontrar un poeta en la Residencia de Estudiantes no debería ser noticia, merced a la gran labor que históricamente -desde los tiempos de la Institución Libre de

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ANTONIO VILLARREAL

MADRID. El encontrar un poeta en la Residencia de Estudiantes no debería ser noticia, merced a la gran labor que históricamente -desde los tiempos de la Institución Libre de Enseñanza- lleva haciendo este centro con el género, pero, quizás por eso mismo, a los poetas les gusta continuar en el tiempo sus visitas a esta institución. Las últimas, las de César Antonio Molina y Antonio Gamoneda, escritor de los poemas antológicamente recogidos en «El rumor del tiempo» y escritor del texto que lo precede, respectivamente.

En la presentación de este texto, que recoge algunos de los poemas escritos por César Antonio Molina (La Coruña, 1952) desde 1974 hasta 2006, Gamoneda alabó la «precocidad en la escritura poética» del actual director del Instituto Cervantes, «que no sería tan importante ni sugestiva si no se diera desde ese mismo principio una madurez que consiste en la posesión del cosmos poético».

Gamoneda, actual premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por el conjunto de su obra, destacó además la «introducción, de una manera poderosa, de una rítmica de la oralidad». El encargado de compilar esta antología, el profesor Julián Jiménez Heffernan, califica, en el epílogo, de autobiográficos los versos de César Antonio Molina. Para el veterano poeta, sin embargo, esta particularidad conduce, en un segundo término, a una «transustanciación en que lo biográfico se convierte en una especie estética».

Las palomas no llevan mensajes para vosotras, ni los gallos osan

picotear en las ventanas pues hélices baten sin remordimiento

ropas sanguinolentas que inútilmente lavaron las ancianas.

Este poema pertenece al volumen de 1983 «La estancia saqueada» y está incluido dentro de «El rumor del tiempo». Molina, pese a reconocer los méritos de Jiménez Heffernan y Gamoneda por su esfuerzo en la elaboración del volumen, no puede dejar de reconocer que «el mejor antólogo es, a veces, el tiempo. El poeta es un lector privilegiado de sí mismo que a veces puede pecar de excesiva complicidad» para contemplar desde fuera su propia obra.

Pese a todo, más difícil resultó para el poeta compaginar esta ocupación con su cargo como director del Instituto Cervantes. Como el propio César Antonio de Molina incide, «la literatura es un estado de ánimo permanente del que no se puede prescindir». Como muestra de esta proposición, la antología incluye siete poemas inéditos («Abu-l-hool», «testaccio», «zureo», «noche salvada», «trifolium pratense», «genius» y «O beco do imaginario»), escritos durante esta última etapa, en la que ha logrado «sobrevivir como poeta». Como grandes méritos de este cometido, Molina destaca «la búsqueda de la palabra no gastada, aquella que la comunicación no relega casi a ruina», aunque admite que, paradójicamente «el mundo va camino de la ruina, que es el símbolo de la memoria». Por otro lado, el poeta concluyó su intervención revelando la gran importancia de América Latina a la «poesía en lengua española, ya que todos -españoles, mexicanos, argentinos- pertenecemos a una misma tradición».