Retrato de Miguel de Cervantes, pintado por Juan de Jáuregui y Aguilar
Retrato de Miguel de Cervantes, pintado por Juan de Jáuregui y Aguilar - ABC

Cervantes: la grafía del genio desvela su ADN más íntimo

Un exhaustivo estudio indaga en la personalidad del escritor más universal a través de sus doce manuscritos conservados, que se reúnen 400 años después de su muerte

MadridActualizado:

El IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra arranca con la publicación de los autógrafos de Cervantes. Editada por Dionisio Redondo para Taberna Libraria, es una edición facsímil de los 12 manuscritos de Cervantes. Incluye estudios sobre la escritura, la ortografía y un estudio grafológico. Han colaborado Elisa Ruiz, José Manuel Lucía, Juan Gil y Sandra Cerro. La tirada es de 1.616 ejemplares. Su coste, alrededor de 600 euros.

Con su presentación, la Real Academia Española dio ayer el pistoletazo de salida a la celebración de los fastos del ilustre escritor universal, en la que Darío Villanueva, director de la RAE, recordó que, con esta publicación, se desvela «el ADN del Cervantes hombre», ya que se trata de doce manuscritos no literarios sobre asuntos formales, militares, jurídicos y administrativos, con importancia en la firma del célebre autor.

Al tratarse de doce documentos de Cervantes, entre los 34 años y los 56 años, se puede observar una evolución y a la vez se pueden apreciar una serie de rasgos que se repiten y predominan que dan mayor fiabilidad que el estudio de un único escrito. La escritura de Cervantes resulta sobrealzada y el tamaño sorprende por su irregularidad. La palabra tiene una tendencia decreciente, lo que representa capacidad de observación, astucia, sagacidad y también empatía hacia los demás.

Libidinoso y pasional

Las pronunciados pies de letras de Cervantes delatan su ser más instintivo, libidinoso y pasional, amante del buen yantar, de los placeres de la carne y de la vida acomodada, subraya Sandra Cerro. La soltura, fluidez y espontaneidad reflejan su creatividad y genialidad así como su gusto por la belleza. Y el predominio en la forma denota una personalidad dinámica, activa, incluso intrépida. De alguien que se deja llevar por los dictados del corazón.

En la dirección de los renglones se ve una tendencia a un estado anímico moderado, así como un equilibrio emocional e integridad personal, con una autoestima sana. Y la cohesión entre letras revela una habilidad para el razonamiento ágil y lógico frente al pensamiento intuitivo.

En cuanto a particularidades como la «letras reflejas» y «gestos tipo», denotan imaginación, ideación y fantasía. Así como la escritura de la «g» de Cervantes indica la tendencia pasional a las pulsiones sexuales frente al aspecto emocional en las relaciones afectivas.

Otros gestos, como la unión «ch», representan la mentalidad estratégica, creatividad y agilidad del pensamiento. Es algo propio de alguien resolutivo, carismático y conciliador. A su vez también se muestra un carácter reservado. Era alguien con tendencia al entusiasmo, al buen ánimo y con gran motivación, con pocos bajones anímicos salvo cuando se encuentra en prisión. Destaca su capacidad de resiliencia, esto es la disposición a sobreponerse a adversidades y seguir adelante.

Los autógrafos, dispersos

Los autógrafos se conservan dispersos en distintas instituciones, entre ellas el Archivo General de Simancas, Archivo Histórico Nacional, Biblioteca Nacional de España, Real Academia Española, Rosembach Museum Library de Filadelfia y la Sociedad Cervantina de Madrid. Esta edición también supone el esfuerzo de hacer un balance y excelente resumen de la manera de escribir y las características ortográficas y grafológicas del autor.

Esta publicación supone un hito porque no hay excesivas trazas en la documentación de Cervantes. Fue un hombre de su tiempo dedicado a las armas y a las letras. Estos documentos de todo tipo, con sus autógrafos y rúbricas, descubren la figura del autor, rescatan aspectos desconocidos de su vida, de su cotidianidad, más allá de la figura que reflejan sus textos escritos. Estos documentos trazan el arco de la vida de Cervantes. Con todas sus vicisitudes vitales y sus fracasos (militares, jurídicos, económicos, etcétera). Pero, a pesar de ello, Cervantes alumbra «El Quijote», una obra maestra y el arranque de la novela moderna. Aparecen documentos donde se refleja cómo el autor buscaba un renacer en las Indias, mostrado en la carta a Antonio de Eraso por su negativa a embarcarle en misión. Asimismo, aparece la carta de solicitud al Rey para publicar su obra magna.

Utiliza la escritura bastarda

El estudio de los manuscritos en su escritura y en el uso de la ortografía demuestra la utilización de Cervantes de la escritura con mayor prestigio en el siglo XVI, la bastarda, frente a la redondilla, precisó Elisa Ruiz. La estudiosa también analiza en el volumen aspectos del modus scribendi de Cervantes y del uso de caracteres ideográficos, características como el uso de mayúsculas inmotivadas, de abreviaturas, el desuso de signos de puntuación o de la «i» diacrítica. La firma de Cervantes resulta enérgica y ornamentada en los primeros documentos, recurre a su nombre y primer apellido, incorpora más tarde el segundo apellido y vuelve a su forma inicial ya sin tanta ornamentación.

Asimismo, esta edición sirve como una buena criba sobre documentos auténticos y apócrifos, subrayó Juan Gil. Y muestra la tendencia de Cervantes de adaptar la escritura al habla, como así defendió el humanista Antonio de Nebrija, frente a otra vertiente de respetar la etimología latina más frecuente en Francia, subrayó Gil.

El último estudio serio a la ortografía de Miguel de Cervantes fue «Autógrafos cervantinos», de M. Romera-Navarro, de 1954, elaborado en Austin, Texas. Pero incluía documentos apócrifos, es decir documentos falsos.

En el cautiverio

Otra característica en Cervantes es que firmaba su apellido con «b» como rechazo a la imagen denostada y asociaciones con las astas del ciervo y el espíritu ofensivo hacia la «v». Los editores se empeñaron en cambiar la «b» por una «v».

En situaciones como la de su cautiverio se observa una escritura en un inicio fluida y lenta para rematar con una forma rápida y apresurada. Se trata de una situación fuera de la normalidad, lo cual explica tal registro.

Destaca la manera llana de escribir del autor. Que prescinde de la c con cedilla, de dobles consonantes habituales en su época y de simplificaciones de palabras (como las dobles consonantes de los meses del año). Es un estilo anterior a Góngora y por tanto, más arcaizante. Los rasgos ortográficos muestran a un Cervantes hombre muy diferente al Cervantes autor.