Marina Castaño agradece a Fraga con un cariñoso beso las emocionadas palabras que el presidente gallego pronunció en el homenaje al Nobel. Efe.

Cela murió sin publicar los dibujos y textos de «Cuadernos de El Espinar»

Con el himno gallego y «La Negra sombra» de fondo, la viuda de Cela, Marina Castaño, y el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, cerraban ayer la semana de homenaje al Nobel gallego con una ofrenda floral en su tumba, en el día en que este hombre «absolutamente genial, pero extremadamente humano» cumpliría 86 años.

M. C. ROMERO / T. L.-S.
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IRIA FLAVIA / MADRID. El homenaje que se ha rendido a Camilo José Cela en su tierra durante una semana y coincidiendo con el que habría sido su 86 cumpleaños, se ha visto coronado por una noticia inesperada: Fernando Ónega anunció ayer en Padrón que ya está en proceso de impresión «Cuadernos de El Espinar», una obra de la que el autor cuidó hasta los detalles de encuadernación y que, según informó a ABC Marina Castaño, terminó de escribir en agosto de 2001. Allá para el próximo 20 de julio se presentará en Marbella este libro póstumo, que el escritor supervisó antes de morir. De su existencia sabían muy pocos, entre quienes se encontraba, como resulta lógico, Marina Castaño. La viuda de Cela comentó ayer a este periódico que lo más curioso de la inesperada publicación es que encierra una realización novedosa en la biografía de su creador, ya que por vez primera don Camilo decidió que los dibujos precedieran al texto. Así, tras dibujar doce mujeres, decidió escribir los textos. Por cierto, que los dibujos se han convertido también en esculturas, que figurarán en los lugares en los que la obra sea presentada. El proyecto es que a Marbella le sigan, en otoño, Madrid, Iria, y, probablemente, Palma de Mallorca. La edición, en opinión de Marina, será exquisita y muy cuidada. Se trata, en efecto, de una edición para bibliófilos.

Ofrenda floral

La aldea de Iria Flavia que vio nacer a Camilo José Cela congregó ayer por la mañana a familiares y amigos en un emotivo acto que se cerró con una ofrenda floral en la tumba del Nobel de Literatura gallego, que desde el 18 de enero descansa bajo un olivo junto a sus antepasados en el cementerio de la parroquia de Santa María de Iria. Jazmines y rosas cuajaron la tumba en un día gris, tan propio de la tierra de Cela, y en el que la viuda del novelista quiso agradecer el esfuerzo que se está realizando para mantener viva la memoria de su difunto marido, quien «hoja a hoja y libro a libro» ordenó los fondos de la Fundación de Padrón. Marina Castaño comenzó su intervención en gallego para demostrar el «inmenso dolor» por la ausencia de su marido en su 86 aniversario. Subrayó que el hombre «absolutamente genial, pero extremadamente humano» que fue su esposo «no tuvo en cuenta cuestiones económicas a la hora de establecer, en el lugar donde quiso descansar para siempre, la sede de la Fundación que lleva su nombre».

El presidente de la Xunta, Manuel Fraga, agradeció que Cela lo distinguiera con su amistad, así como «su generosa y total entrega a Galicia», que ha quedado patente en los más de 40.000 volúmenes que conforman su legado. La jornada se inició con la presentación del cuadro «Alegoría de «La Colmena»», encargado en vida por el propio Cela al pintor Celedonio Perellón. Al paisaje urbano de Madrid se une otro con balcones o ventanas de casas más típicas, desde donde se pueden divisar escenas de «La Colmena». El homenaje incluía el descubrimiento de la escultura de Víctor Ochoa, «Máscara de C. J. C.».

En un acto posterior, autoridades de la Comunidad gallega, junto a escritores y personalidades del mundo de la cultura, dedicaron sentidas palabras al ser humano y al gran escritor que fue Cela y a sus obras más significativas. Así se completó la semana de homenaje al Nobel, a la que han asistido, entre otros, los hermanos del escritor, José Luis y Ana; el magistrado Javier Gómez de Liaño, el escritor Juan Manuel de Prada, y Eduardo Correa, el presidiario con el que el autor se carteó.