CÓDICE DURÁN-MASAVEU

Lope de Vega desnuda su alma literaria

Presentada en la Real Academia la edición facsimilar del Códice Durán Masaveu, en el que se ha dejado las pestañas y horas y horas de estudio Víctor García de la Concha, director del Cervantes

MADRID Actualizado:

Un Fénix de los Ingenios - Félix Lope de Vega y Carpio- obsesionado por acercarse al poder eclesiástico –el Papa, los cardenales, las entidades religiosas– y al civil -la Familia Real, los validos y nobles, con especial atención a su protector, el Duque de Sessa-; un Lope poeta, que quiere defender su posición de maestro absoluto en la creación y en la escritura. Un Lope que quiere expiar en la religión sus desvaríos y pecados amorosos. Así se muestra el genio al desnudar su alma literaria en el Códice Durán-Masaveu.

Un Códice en el que anida un conjunto de poemas que pertenece a la «Corona trágica», obra que el Fénix publicó en 1627, así como algunos escritos en prosa, tal la carta que publicó Amezúa y que debe de ser del otoño de 1626. Otra de las obras de Lope que recoge poemas del códice es «La selva sin amor». En el Códice Durán sobresalen también dos planes de comedias en prosa.

El director de la Real Academia Española (RAE), José Manuel Blecua, apadrinó la presentación de la edición facsimilar de uno de los últimos códices poéticos de Lope de Vega, el Códice Durán-Masaveu. Cuaderno autógrafo, propiedad de la Corporación Masaveu S. A., que se publica en una edición no venal auspiciada por la RAE y la Fundación M.ª Cristina Masaveu Peterson. Al cuidado de esta magnífica edición ha estado el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, que se ha dejado las pestañas para estudiar y analizar al detalle esta obra magna de Lope de Vega.

«No todo le salía a la primera»

Esta edición facsimilar «desmiente la imagen del Lope fácil; no todo le salía a la primera». Se trata de un cuaderno de trabajo autógrafo del excepcional autor, quien lo fue completando entre los años 1629 y 1631, y que tradicionalmente se ha conocido como códice Durán-Masaveu, por ser el primero de ellos el más antiguo propietario conocido del mismo y el segundo su dueño actual.

En el acto de presentación participaron asimismo Víctor García de la Concha —director honorario de la Academia, director del Instituto Cervantes y editor de la obra— y Fernando Masaveu, presidente de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. La RAE es la institución administradora de la Casa Museo Lope de Vega, legada a la Academia por la Fundación García Cabrejo.

Del Códice salieron obras que se integraron en comedias de Lope

Lope de Vega abre en este Códice las puertas de su taller poético, de donde, en el «ciclo de senectute» salieron composiciones que se integraron en comedias, que figuraron en libros de autores amigos, festejaron celebraciones religiosas y profanas, o que, integraron obras, desde la «Corona trágica» (1627) hasta las «Rimas de Burguillos» (1634) y el póstumo «La Vega del Parnaso» (1637).

Asimismo, al igual que los otros dos códices poéticos que se conservan de Lope, el Pidal y el Daza (recientemente adquirido por la Biblioteca Nacional), el códice Durán contiene borradores de poemas y diversos textos en prosa, como dedicatorias, dictámenes, declaraciones y hasta algún boceto de obra dramática.

«Estos cuadernos cumplían, en cierto modo, la función de diario poético. Para las comedias y autos sacramentales utilizaba Lope otros», afirmaba García de la Concha, que en los últimos años ha dedicado bastantes horas de trabajo a sacar adelante la edición de este códice, en colaboración con Abraham Madroñal y Carlos Domínguez.

Repleto de tachaduras

Que se trata de un cuaderno de trabajo queda claro nada más hojear la edición facsímil que, al igual que el original, expuesto en la RAE, aparece llena de tachaduras y de correcciones. La labor de transcripción que han hecho los editores permite conocer el contenido completo de lo escrito por Lope.

«El valor principal de esta edición radica en el propio facsímil, que desmiente la imagen del Lope fácil, y en que permite ver la diferencia entre la escritura teatral y la poética», subrayaba García de la Concha, mientras que para el director de la RAE, José Manuel Blecua, «lo fundamental de este texto es que se ve la originalidad y el poder de creación» de este gran escritor del Siglo de Oro. Y se ve también «la lucha del poeta con el verso».

El códice, de 176 hojas autógrafas, contiene poemas y textos diversos pertenecientes a la etapa de senectud del autor de «La dama boba», escritos entre 1626 y 1631. Algunos son de tinte erótico y jocosos, y otros figuran entre los mejores poemas amorosos de Lope.

El códice pasó por diferentes manos hasta llegar a Agustín Durán y a su familia. En 1928 fue adquirido en Londres por Pedro Masaveu en una subasta de la casa Maggs Bros. Pagó por él 50.000 pesetas, «una cantidad nada desdeñable para la época», recordó García de la Concha ante los asistentes al acto como el director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, la académica electa Carme Riera y Antonio Garrigues Walker, aspirante a un sillón de la RAE.

Lope, «negro literario»

Como tantos otros escritores de la época, el autor de «Fuenteovejuna» se aproximó al poder, aunque «su éxito con las comedias le hubiera permitido vivir con decoro a pesar de los muchos gastos que comportaba una familia tan numerosa y peculiar como la suya», en palabras de Víctor García de la Concha.

Tras trabajar como secretario de diferentes nobles, entre ellos del duque de Alba, en 1605 Lope se cruzó con Luis Fernández de Córdoba, duque de Sessa, quien quedó «encantado» con unos versos del escritor y decidió incorporarlo a su órbita.

Lope le redactaba versos de amor al duque de Sessa

Como recordaba hoy García de la Concha, Lope hizo de secretario de Fernández de Córdoba, pero «sin nombramiento». «Compartía con su señor todos los procesos de pretensiones políticas y sus fracasos, pero sobre todo, y desde muy pronto, las pretensiones y devaneos amorosos». El Fénix de los ingenios le redactaba las cartas de amor y le «escribía versos adaptados a cada amada».

Por la época a la que pertenece el códice Durán-Masaveu, Lope «se sentía viejo» y en 1627 escribe un primer testamento. Tres años más tarde le pidió al duque de Sessa que le reconociera oficialmente como secretario y que le asignara «un pequeño salario» como complemento de los 800 ducados anuales que le proporcionaban sus rentas eclesiásticas. No consta que el duque accediera a la petición de Lope.