El escritor André Aciman
El escritor André Aciman - Sigrid Estrada
Entrevista

André Aciman: «Es más interesante escribir sobre el deseo que sobre el amor»

El autor de «Llámame por tu nombre» regresa a la primera pasión estival con «Variaciones enigma», una novela sobre los pensamientos de un hombre

MadridActualizado:

A André Aciman (Alejandría, 1951) le entusiasman tanto los clásicos y Proust como los pañuelos de bolsillo y el café con azúcar. Experto en encapsular el paso del tiempo en su escritura, no es tan conocido por su nombre como por los de Elio y Oliver, los protagonistas de «Llámame por tu nombre» (2007), su primera novela, que tendrá segunda parte el próximo otoño: «Find Me». Su último libro publicado, «Variaciones enigma» (Alfaguara), es una retrospectiva de los pensamientos afectivosexuales de un hombre «poliamoroso» en cinco actos. En él, su protagonista desea con todas sus fuerzas que un amante todavía imaginario diga su nombre: ¡Paul!

¿Cree que su protagonista es un enigma en sí mismo?

Sí, para él y posiblemente para otros también. Atraviesa muchas fases en su vida; cada una de ellas es una variación de la otra, pero la melodía es la misma, excepto que no sabes cuál es.

¿No es el deseo?

¡Oh, claro que sí! ¿Pero qué tipo de deseo? ¿Por qué el deseo? ¿Qué está buscando él en cada persona?

El lector no conoce la vida de Paul, pero sí qué le pasa por la cabeza.

Me interesan los pensamientos; no la acción ni los hechos. Mis historias no tienen historia en realidad, es todo interiorizado. Escribir una trama, para mí, es muy difícil, porque no surge de manera natural; para algunos sí, hasta el punto de que no les interesa la mente del personaje, sino qué le ocurre. ¿Adónde irá? ¿Con quién saldrá?

Estará harto de la comparación entre «Variaciones enigma» y «Llámame por tu nombre». ¿Qué tiene el primer amor de verano que tanto se escribe sobre ello?

En verano no pasa nada en todo el día... Todo lo que tienes es tu deseo en la cabeza. Durante la adolescencia se experimenta por primera vez la atracción. ¿Qué haces con ella? ¿Por qué te sientes así? Paul es demasiado joven todavía y no sabe nada sobre sexo, así que lo desconoce. Pero lo que pasa en nuestra adolescencia nos define el resto de nuestra vida y nos encontramos o intentando repetirlo o resolverlo, y no sabemos cuál de los dos será, pero nos abocamos a nuevas relaciones; cada una parece una promesa de ser completamente diferente, pero básicamente lo que hacemos es retorcerla hasta que la convertimos en exactamente lo que estamos intentando superar.

¿Son Elio, Paul y usted la misma persona con variaciones?

Sí, muchísimo, muchísimo. Yo entiendo la inseguridad, la duda; siempre he sido muy indeciso durante toda mi vida.

¿Es el deseo, y no el amor, la chispa de la vida?

No sé lo que es el amor. A ver, todos sabemos lo que es, pero el deseo… es el gatillo de una relación. Si no deseas a alguien, nunca vas a quererle.

Pero el deseo se esfuma…

Sí, pero esperas que se sustituya por un tipo de cariño. El amor hacia una persona o hacia un hijo son diferentes. En mi vida, cada vez que he estado enamorado de alguien, es algo diferente. Pero el deseo, para mí, es mucho más interesante de lo que escribir; más interesante que sobre el amor de un marido hacia su mujer. Sí, ¡eso es muy bonito! ¿Pero cuál es la historia?

La nostalgia es un tema de su obra. Milan Kundera escribió en «La insoportable levedad del ser» que esta emergía con mayor fuerza durante nuestra primera juventud.

Depende de a lo que se refiera con nostalgia. ¿Por el futuro? ¿Por una persona? ¿O anhelo del pasado? Yo no vuelvo al pasado, pero la gente se cree que soy un nostálgico. Siempre encuentro muy decepcionante quedar con alguien o ir a un lugar de mi pasado.

¿Nos impactan más los amores no vividos que los que sí vivimos?

Totalmente. En términos gramaticales, la verdadera vida que llevamos es en modo condicional o subjuntivo, no en el indicativo.