Cientos de personas han abarrotado estos días las casetas de la Feria del Libro de Madrid
Cientos de personas han abarrotado estos días las casetas de la Feria del Libro de Madrid - EFE

Feria del Libro de Madrid¿En qué editorial te habría gustado publicar? Responden Javier Cercas, Julia Navarro, Almudena Grandes...

Para celebrar la gran fiesta literaria que es la Feria del Libro de Madrid, que hoy echa el cierre, ABC ha planteado a un grupo de autores un juego divertido: que confiesen en qué editorial, aparte de la suya, les habría gustado tener su obra

Pero no se asusten, amigos editores. La intención no es abrir el mercado de fichajes, sino aplaudir y reconocer las bondades de un sector que en España es cada vez más diverso, rico e innovador

MadridActualizado:

MANUEL VILAS:

Cuando era profesor, uno de mis alumnos oyó decir que yo era escritor, cosa que le dio mucho que pensar, porque era un chaval reflexivo e inteligente. Un día, en mitad de clase, y sin venir a cuento, dijo con contundencia que era imposible que yo fuese escritor porque no había ganado el premio Planeta. Le dije que tenía razón. Y se hizo un gran silencio. Pues allí me hubiera gustado publicar mi obra, en la colección de los premios Planeta. Sobre todo en homenaje a ese alumno mío, que ojalá lea esto.

ALEJANDRO PALOMAS:

Desde que apareció Blackie Books, me parece una editorial acertada: la estética es fantástica, la línea de autores también, el cuidado en cada título, el mimo, cómo promocionan sus libros, el toque moderno sin ser superficial, el riesgo, la investigación detrás de cada decisión. Cada vez que veo un libro de Blackie siento un pequeño pellizco de envidia no sana, porque en el fondo creo que si yo fuera una editorial sería esa. Hay otra, Jekyll & Jill. Me habría gustado encontrar algún motivo con el que publicar con ellos desde el día que sacaron «Del enebro». Cuando vi ese libro, pensé que ahí había parte de mí, parte de lo que yo quería ser.

FERNANDO ARAMBURU:

Vaya por delante que estoy voluntaria y dichosamente atado a Tusquets Editores, de donde no me moveré hasta que me echen. Así y todo, no voy a esquivar la pregunta. Hay una editorial que me hace tilín por lo bien que edita, por la calidad visual de sus libros, por su interesante catálogo, por el gusto que me da tocar y oler sus libros y, por supuesto, leerlos. Hasta el color levemente amarillo de sus páginas me procura mucho gusto. Me refiero a la editorial Impedimenta.

MILENA BUSQUETS:

Creo que tal vez, algún día, con algún proyecto puntual, regrese a Lumen. Fue, durante más de 40 años, antes de venderla a Random House Mondadori, la editorial de mi familia, de mi abuelo, de mi madre. En mi casa, tantas comidas y cenas y viajes y reuniones y risas y dolores de cabeza giraban en torno a la editorial. Fuimos bastante felices. Ahora, la dirige María Fasce, una editora apasionada (la virtud más importante para un editor es la pasión) y llena de ideas. Así que, quién sabe si en un futuro lejano... Tal vez así se cerraría un círculo.

ALMUDENA GRANDES:

Si tuviera que cambiar de editorial, porque Tusquets, que ha sido mi casa durante treinta años, desapareciera un mal día de la faz de la Tierra, me gustaría publicar en alguna editorial pequeña e independiente, como era Tusquets cuando empecé. Si pudiera elegir, escogería esa maravillosa alianza que forman, en ocasiones especiales, Periférica y Errata Naturae, porque admiro mucho su olfato, su coraje. Y porque me gusta mucho lo que publican.

JULIA NAVARRO:

Querido David (Trías), he de confesarte que ha sido una suerte que nos hayamos encontrado, el binomio editor-escritor tiene que funcionar y nosotros funcionamos. Sólo te sería infiel si tuviera la suerte de ser elegida por Reino de Redonda. Pero, tranquilo, ya sabes que es este «reino imaginario» quien elige. Tú no puedes llamar a su puerta; sólo queda soñar que un día, como en los cuentos de hadas que tanto me gustaban de pequeña (y me siguen gustando de mayor), te llegue una misiva anunciándote que en el Reino de Redonda han tenido a bien leerte y te van a hacer un hueco entre sus elegidos. ¡Qué osadía la mía! No, no te rías, ya sé que es imposible pero, al fin y al cabo, es un sueño literario y yo no renuncio a soñar.

LUISGÉ MARTÍN:

Aunque a veces nos quejamos de la industria editorial española, al tratar de responder a esta pregunta uno se da cuenta de la cantidad de sellos importantes e interesantes que hay. No voy a rehuir la cuestión, pero antes de responderla diré que me encantaría publicar en Páginas de Espuma, en Sexto Piso, en Periférica, en Seix Barral, en Galaxia, en Dos Bigotes, en Impedimenta o en Alfaguara, donde inicié mi carrera y pasé muchos años. Pero si a Anagrama se la traga la tierra y tengo que elegir un solo sello para publicar, elegiría Literatura Random House. ¿Por qué? Pues, como siempre, por los compañeros y los vecinos que uno encuentra en su catálogo, porque me gusta leer lo que publican y, por lo tanto, imagino que ahí mis libros también podrían gustar.

PATRICIO PRON:

Si Literatura Random House y Alfaguara no cometieran la imprudencia de publicar mis libros (son mis principales editores en español), si algo parecido al sentido común se impusiera y me mostraran la proverbial puerta de salida, me arrojaría a los brazos de Jekyll & Jill, la editorial que desde Zaragoza lleva años publicando a algunos de mis autores predilectos: Sergio Chejfec, Francisco Nixon, Alejandra Acosta, Reinaldo Laddaga, Gemma Pellicer y, por supuesto, el maestro Francisco Ferrer Lerín. Lo cual no significa que Jekyll & Jill fuese a abrir esos brazos, naturalmente.

JOSÉ C. VALES:

Tengo un serio problema, porque mis tres editoriales favoritas (con las que nunca he trabajado ni tengo la menor relación) son Crítica, la BAC y la «difunta» Gredos. Y el problema es que estas fabulosas editoriales no publican ficción. Si algún día consigo terminar mis ensayos sobre la paradoxografía clásica y renacentista o sobre los eremitas y mártires del paleocristianismo, espero que me hagan un hueco en su catálogo. Si tuviera que elegir una editorial -aparte de Destino, quede claro-, en la que podría gustarme ver publicadas mis novelas, escogería Blackie Books. No conozco a sus editores, pero me parece valiente, audaz y divertida, que no teme los riesgos literarios y que, por fortuna, parece aburrirse con los convencionalismos editoriales y literarios. Es una suerte para las letras y una desgracia para mi bolsillo que existan editoriales como Blackie Books.

SERGIO DEL MOLINO:

Supongo que, como todo lector español que empezó a leer en serio (es decir, a lo bestia) en la década de 1990, tengo una deuda formativa y de gusto con Anagrama. Cuando me fijaba en los escritores españoles que más molaban, todos estaban entonces allí, por lo que, cuando me imaginaba mis libros publicados con mi nombre en la cubierta, los diseñaba en el gris de la colección de hispánicas, tal vez con el subtítulo de premio Herralde (puestos a soñar, mejor tener el sueño completo). Hoy me consuelo pensando que algunos de los escritores que más quiero (con amor personal, más allá de la admiración literaria) forman parte de ese catálogo y que eso de alguna forma me hace partícipe también de él.

ELVIRA NAVARRO:

Mi deseo va acompañado de un imposible: escribir poesía y que Elena Medel me publicara en La Bella Varsovia, una editorial que a día de hoy ha adelantado, en visibilidad y riesgo, a sellos de referencia como Visor, Pre-Textos o Hiperión gracias al trabajo, al buen criterio, a la valentía y al compromiso con la poesía, con los autores y con los lectores de su editora, que está haciendo una labor encomiable, refrescante y necesaria.

JAVIER CERCAS:

Como a todos los escritores de mi generación, supongo, a mí de joven también me hubiera encantado publicar en Anagrama. Nunca mandé ningún manuscrito a esa editorial, sin embargo. Por dos razones. La primera es que yo ya tenía una editorial, pequeña pero maravillosa, una editorial que mis libros, que sólo leían mi madre y algunas de mis hermanas (no todas), contribuyeron eficazmente a hundir (se llamaba Sirmio y era la primera editorial en castellano que fundó Jaume Vallcorba, justo antes de crear Acantilado). La segunda razón es que estaba seguro de que, si mandaba un manuscrito a Anagrama, a vuelta de correo recibiría uno de los malvados tarjetones legendarios de Jordi Herralde, en el cual se leería lo siguiente: «Muchas gracias por su manuscrito, señor Cercas. Pero hágame un favor: no vuelva a mandarme ninguno más; y hágase usted otro: dedíquese a otra cosa». Años más tarde conocí a Herralde. Por entonces yo seguía siendo un escritor perfectamente desconocido, pero había escrito unas crónicas en la edición catalana del diario «El país» y Herralde, que lee hasta los papeles que encuentra por las calles, las había leído, así que me preguntó, con cara de preocupación, si Anagrama había rechazado alguno de mis manuscritos. Mi respuesta fue una carcajada estruendosa.

LORENZO SILVA:

No puedo ocultar mi debilidad por los asuntos y las maneras que definen la labor editorial de Errata Naturae. Me gustan sus autores y sus historias, me gustan sus cubiertas monocromas con viñeta central, hasta me gusta el tamaño del libro, la tipografía y el tipo de papel. Siempre pienso en ellos, que me perdonen, para esos libros «patito feo» que uno tiene: de no muchos lectores pero tan gratificantes para quien escribe (y me refiero tanto a los lectores como a los propios libros). En especial aquellos que se mueven en el ámbito ajeno a la ficción o en el de la ficción un poco anómala; aquellos que son, en definitiva, un poco erróneos desde el punto de vista del gusto editorial y lector predominante. Por cierto, que alguno de esos tengo libre de derechos, por si se dejan echar el anzuelo.

MIQUI OTERO:

Podría decir editoriales grandes y pequeñas, enormes y minúsculas. Todas ellas editando novedades la mar de bien en 2019. Todas apetecibles. Pero estoy ultimando novela ahora mismo y necesito ciertas dosis de megalomanía. Creo que era Orwell quien dijo que el mejor crítico literario era el tiempo, ¿no? Así que diré que no estaría nada mal ver mis libros en la edición de bolsillo de Alianza Editorial. Pobrecillo, dirán. Y yo matizaré: aunque fuera dentro de muchos años. La eternidad tomando pacharanes con Baroja y tés con Wells. Todas sus ediciones son impecables y además me gustan especialmente todas las nuevas cubiertas. Memorables desde el detalle. Elegantísimas y de precio democrático. Sería un buen lugar donde descansar.