«La actual monarquía inglesa no tiene glamour»
Philippa Gregory en Knightsbridge, Londres

«La actual monarquía inglesa no tiene glamour»

El nuevo libro de la novelista histórica Philipa Gregory, continuación de «La otra Bolena», retrata la convulsionada corte de Enrique VIII durante el reinado de su cuarta y de su quinta esposa

FERNANDA MUSLERA | LONDRES
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Año 1539. Enrique VIII, el rey más recordado y sanguinario de Inglaterra, planea su cuarta boda tras despreciar a su primera esposa, Catalina de Aragón, decapitar a la segunda, Ana Bolena, y enterrar a la tercera, Juana Seymour, quien murió poco después de dar a luz. En el ambiente de intrigas, ambición y muerte de la corte de la dinastía Tudor, se desarrolla «La trampa dorada» (Editorial Planeta) de la popular escritora de novela histórica Philippa Gregory. El libro, presentado en Londres para la edición española, es la continuación de su obra más conocida, «La otra Bolena», interpretada en el cine por Natalie Portman, Scarlett Johanson y Eric Bana.

Gregory, quien se autodefine como feminista, vuelve a intentar con esta novela (la quinta de la serie de seis libros sobre la dinastía Tudor) dar una imagen más acertada de las mujeres que habitaron y sufrieron el convulsionado siglo XVI. Se trata de retratar «la historia de la supervivencia de las mujeres» que representan «modelos de coraje». «Es interesante ver como otras tuvieron que luchar en el pasado, hoy que hemos avanzado tanto», señala Gregory, quien es, además, historiadora y experta en literatura del siglo XVIII.

«La trampa dorada» recoge la historia de tres mujeres que pelean por sobrevivir en la corte de un rey envejecido y tirano: Ana de Cléveris, hermana de un duque alemán, escogida para convertirse en la nueva esposa del monarca; Juana Bolena, dama de compañía de la reina, cuyo testimonio dio paso a la ejecución de su cuñada, Ana Bolena; y Catalina Howard, joven prima de la célebre reina decapitada, que se convertirá en la quinta esposa de un monarca con edad de ser su abuelo.

Juana, la cuerda

«Los que hicieron las primeras indagaciones sobre los Tudor fueron los historiadores victorianos, que tenían una visión muy lamentable del comportamiento de las mujeres», señala Gregory. «Ana de Cléveris y Catalina Howard probablemente hayan sido las peores retratadas. La historia reduce la realidad, mi forma de escribir intenta dar una imagen más completa de lo que sucedió». Así como los historiadores insistieron en retratar a Catalina Howard como a una mujer ligera o a Ana de Cléveris como fea y corpulenta, es posible, arriesga la autora, que lo mismo sucediera con Juana la Loca: «Pienso que seguramente no haya estado loca».

Su fascinación por el pasado no conlleva idealización, sino todo lo contrario: «No puedo ser más tajante en afirmar que ninguna mujer hubiera elegido vivir antes de 1960, porque hasta que las mujeres no pudieron controlar su fertilidad no estuvieron seguras», afirma Gregory. «También es importante haber nacido en un momento en el que puedas votar o en el que tengas tu propio dinero. La época de los Tudor fue nefasta para las mujeres. Eso sí, había muy buenos vestidos», bromea.

Casualmente, fue por la voz de una mujer olvidada por la historia que Gregory comenzó a interesarse por las intrigas palaciegas de esta familia: «Llegué al periodo de los Tudor cuando descubrí a María Bolena, la hermana de Ana, porque no se había publicado nada sobre ella a pesar de que fue muy importante».

Catalina, la maravillosa

Gregory, quien a pesar de ser republicana se ha hecho famosa por sus libros sobre la monarquía, no encuentra ningún atractivo en escribir sobre la actual Familia Real Británica: “No son tan interesantes para mí porque no tienen ningún poder político. Pueden influir, pero Enrique VIII pasaba leyes, tenía el poder en sus manos. No me parecen glamorosos, sino bastante aburridos”.

La escritora, nacida en Kenya hace 56 años, considera a Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII e hija de los Reyes Católicos, como el personaje más fascinante con el que se ha topado hasta ahora: “Era educada y formidable, una mujer maravillosa”, señala. Pero, para la autora, la mejor monarca que tuvo el país fue Isabel I, la vástaga del infame rey, “porque tuvo la visión de cómo tenía que ser Inglaterra , fundó el imperio, la marina y nos unió a América”.