Luis García Jambrina
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García Jambrina: «El humor es la única manera de enfrentarse a este esperpento»

El novelista presenta «Bienvenida Frau Merkel», un libro de tintes berlanguianos ambientada en la España de hoy

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Luis García Jambrina, profesor de Literatura, nada más y nada menos que en la Univesidad de Salamnca, es uno de los mejores críticos de poesía españoles y es, además, un gran experto en nuestro Siglo de Oro y en Cervantes. Así, ha escrito tres fantásticas novelas, dos con el celestino Fernando de Rojas como protagonista (Manuscrito de piedra y Manuscrito de nieve, ambas en Alfaguara) y otra dedicada al autor del Quijote (La sombra del otro, Ed. B). Ahora, cambia totalmente de registro y tirando de su recio humor zamorano publica Bienvenida, Frau Merkel (Ed. Salto de Página9.

El señor Jambrina se defiende aquí de las afiladas acusaciones de que juega con trampa, al usar el asunto tan oportuno, que no oportunista, de cómo está nuestra Nación, y sostiene, entre otras cosas, que su nueva obra parte del Bienvenido Mr. Marshall, de Berlanga y Bardem:«Muchas veces me he preguntado por qué una película tan coyuntural como ésa, que nació prácticamente de un encargo, se ha convertido en una de las grandes películas del cine español y en una de las más universales y conocidas fuera de nuestras fronteras. Supongo que supo trascender el momento, la anécdota y las circunstancias y fue un gran retrato de lo que podríamos llamar la intrahistoria de España, aquello que, para bien o para mal, permanece a lo largo del tiempo, más allá o por debajo de los cambios históricos. Y para ello tuvo que recurrir a la sátira y el humor, y hasta dio lugar a un nuevo adjetivo: berlanguiano, que por cierto sigue sin figurar en el Diccionario de la RAE, a pesar del empeño de José Luis Borau y de tantos otros desde hace años, pero que describe y define muy bien la realidad política y social española de ayer y hoy»

Desdeluego, no cabe duda de que el humor es, como subraya García Jambrina, «la única manera de enfrentarse a una realidad tan esperpéntica, absurda, tremenda, difícil y disparatada como la realidad española y más teniendo en cuenta que los españoles parece que no aprendemos nunca y repetimos los mismos errores y horrores una y otra vez, como en un eterno retorno. Después de la indignación, el hartazgo y el desencanto, es necesaria la risa liberadora, que sigue siendo la mejor terapia que existe. La risa nos purifica y nos limpia y nos permite liberar tensión y superar el dolor y la frustración»

Además, recuerda ajustadamente el escritor que «por fortuna, en la literatura española, disfrutamos –qué remedio– de una gran tradición humorística, que viene de lejos, del Arcipreste de Hita, la Celestina, la novela picaresca, Cervantes, Quevedo, la sátira ilustrada, Larra, y que se renueva en el siglo XX con los esperpentos de Valle-Inclán, el nuevo humor de Gómez de la Serna y sus continuadores, Jardiel Poncela, Neville, Mihura…, y luego, ya en la posguerra, con los admirados maestros Berlanga y Azcona…».

Luis García Jambrina señala que «Bienvenida, Frau Merkel» «representa un giro en mi trayectoria como novelista y, al mismo tiempo, una vuelta al espíritu de mis cuentos, los que escribí y publiqué antes de mi primera novela, bajo el título de Muertos S-A.»(Ed. El Gaviero), en los que el humor está muy presente. En mi nueva novela he querido acercarme a lo que yo llamo la eterna actualidad española, la de ahora y, en realidad, la de siempre. En ella, he tratado de crear una situación análoga en la actualidad a la que aparecía en la célebre película y luego desarrollarla esperpénticamente, con una trama ágil y llena de giros que, de sorpresa en sorpresa, conduce al lector hasta el clímax final, momento en el que aparece la canciller Angela Merkel, con todo lo que ella simboliza, y le da un giro inesperado a la trama. A lo largo de la misma, se pasa revista a cuestiones como el despilfarro, la crisis, la corrupción, los nacionalismos, el europeísmo, las identidades, las tradiciones, los tópicos españoles y alemanes, el arte contemporáneo, la cultura popular, las redes sociales… Aunque su acción se sitúa en el pueblo ficticio de Villar del Campo, vecino y rival de Villar del Río, donde se situaba la película, es evidente que ese lugar es una síntesis y una representación de toda España, una España, nos guste o no, cada vez más berlanguiana».