El escritor Carlos Molinero, en una imagen de archivo
El escritor Carlos Molinero, en una imagen de archivo - ABC

Carlos Molinero gana el Premio Minotauro con un homenaje a los clásicos vampíricos

El autor madrileño recupera el formato epistolar de «Drácula» para resituar a los vampiros como personjes malvados y peligrosos

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Una señal. Una premonición. Minutos antes de darse a conocer el nombre del ganador del Premio Minotauro 2014, Sitges funde a negro y se queda a oscuras. Literalmente. «Hoy tenemos varias películas apocalípticas en cartel, así que esto es ambientación», bromea Ángel Sala, director del Festival Internacional de Cine Fantástico que, desde este año, acoge la entrega de la XI edición del prestigioso premio de literatura fantástica y ciencia ficción.

Un decorado inmejorable para enmarcar el triunfo del guionista y dramaturgo Carlos Molinero (Madrid, 1972) quien se ha hecho este martes con el galardón, dotado con 10.000 euros, con «Verano de miedo», una novela con la que, explica el propio autor, ha querido recuperar la esencia del género vampírico y rendir homenaje a los clásicos del terror. «Es una novela que nació como reacción a "Crepúsculo" -explica Molinero. La vi y pensé: "esto no puede ser". Los vampiros son malos, matan a gente. No son adolescentes guapos».

Ganador de un Goya al mejor guión adaptado por «Salvajes», Molinero no solo expresa su admiración por el género, sino que ha querido recuperar la forma del «Drácula» original -«una novela epistolar», recuerda- y adaptarla a todos los recursos que tenemos hoy en día. «Nos enfrenta al dato en estado puro: cartas, informes policiales.... Son una sucesión de documentos que configuran todo el relato», destaca el escritor Javier Sierra, uno de los miembros del jurado, a propósito de una novela que sigue la pista a tres adolescentes en un pueblo de La Mancha. «<El último momento que recuerdo haber pasado miedo de verdad fue con la adaptación de "El misterio de Salem's Lot", de Stephen King, y en cierto modo esto es un "Salem's Lot" en La Mancha», apunta Molinero.

Del autor de «Carrie», añade el madrileño, aprendió a querer a sus personajes, aunque no a todos. «El vampiro es un vampiro como Dios manda, como de un escuadrón de nazis vampíricos, con el que no es posible empatizar. Es fotodegradable y no fotosensible», explica un autor que asegura que su única intención al escribir la novela era dar forma aquello que a él le hubiese gustado leer con 16 años. «Si después de "Salem's Lot" me hubiesen dado a leer "Crepúsculo" me hubiese hecho el harakiri», asegura.