Jaime Bayly: «Mi madre me ha dicho que si publico mi autobiografía no me incluirá en el testamento»
Jaime Bayly, escritor y presentador de televisión - c.commons
entrevista

Jaime Bayly: «Mi madre me ha dicho que si publico mi autobiografía no me incluirá en el testamento»

El excéntrico escritor y presentador hace balance de una vida que merecería su propia novela: «Estoy mentalmente enfermo desde niño porque soy hijo de un militar frustrado y de una monja frustrada»

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Siempre rodeado de controversia, Jaime Bayly (Lima, Perú, 1965) hizo público que padece un tumor cerebral casi a la vez que publicaba «La lluvia del tiempo» (Alfaguara). Un libro con carácter autobiográfico y en el que más de un poderoso ha salido mal parado. Desde la tranquilidad de su retiro en Miami, este excéntrico escritor y presentador hace balance de una trayectoria que bien merecería su propia novela.

–El libro «recrea» su vida en la televisión, pero, ¿qué porcentaje se reparten realidad y ficción?

–Yo viví en Lima una historia parecida, no idéntica, que me ha servido como materia prima para encender la hoguera de la ficción. Pero la novela es mentira, el ochenta por ciento de la novela o más son puras mentiras insidiosas que reinventan la historia, la exageran, la colorean y matizan de humor, la lleva a extremos rocambolescos que no existieron en la vida real. La realidad es que un candidato presidencial peruano se vio confrontado por un periodista de televisión que denuncia que durante catorce años ha negado a su hija biológica, pagando sobornos en los tribunales: eso ocurrió en 2001 y eso está contado en la novela.

–Seguramente habrá herido la sensibilidad de alguno de los personajes que aparecen.

–Espero que sí. Una novela que no hiere sensibilidades es una mala novela. Las novelas tienen que herir, ofender, joder, revolver las entrañas de los poderosos.

–¿Ha sentido miedo alguna vez por su exposición televisiva?

–Miedo, no. Rechazo, sí. Aquella vez que me opuse a Toledo [que aparece como Alcides Tudela en el libro] y su padrino Vargas Llosa, me tiraron huevos, tomates, pintura en la cara cuando fui a votar, me insultaron, me amenazaron de muerte. Y como la prensa poderosa apoyaba a Toledo, les pareció gracioso, pintoresco que me hicieran esas cosas bárbaras, como les pareció apropiado que, al ganar Toledo, el dueño del canal de televisión, para halagarlo, me despidiera, como ocurre en la novela.

–Sorprendió mucho la valentía con la que afrontó su enfermedad, publicándolo en su columna semanal.

«Tomaba muchas drogas y no pensaba llegar a viejo, por eso escribí con urgencia»–Yo estoy mentalmente enfermo desde niño porque soy hijo de un militar frustrado y una monja frustrada, supernumeraria del Opus Dei. Y salí escritor, puto, no totalmente gay, casi totalmente, bisexual de un modo errático y poco creíble, puto en cualquier caso. Todas las otras dolencias y achaques que me han sobrevenido me han parecido poca cosa porque ya me sé mentalmente enfermo, lisiado, minusválido. Por eso soy escritor.

–Tiene una producción literaria importante, ha hecho mucha televisión... ¿Cree que ha vivido rápido?

–Desde muy joven quise ser escritor. Y como tomaba muchas drogas pensaba que no iba a llegar a viejo y tenía que escribir ciertas cosas urgentemente, sin aplazarlas ni posponerlas. Increíblemente, estoy a medio año de cumplir cincuenta y tal vez la mitad de las cosas que he publicado podría habérmelas ahorrado. Pero no hay día que no escriba, día que no escribo es un día infeliz.

–¿Qué nivel de aceptación tienen hoy los bisexuales en Perú?

–Muy marginal. Este gobierno mediocre y opaco de Humala no ha hecho nada por defender el matrimonio homosexual y acabar con la discriminación contra las minorías sexuales. La razón es simple: la mayoría se opone.

–¿Qué se trae ahora entre manos? ¿Ha escrito algo más desde «La lluvia del tiempo»?

–He escrito una novela autobiográfica de ochocientas páginas titulada «La sagrada familia», pero mi madre, sin haberla leído por supuesto, me ha amenazado, me ha dicho que si la publico no la veré más en vida y no seré incluido en su testamento. Como comprenderá, no sé qué hacer, teniendo en cuenta que lo que pagan las editoriales es poco y nada y que heredar de mi madre me sacaría de pobre.

–¿Se arrepiente de algo?

–De haber echado a mi ex esposa y mis dos hijas mayores del departamento que les regalé pero tuve la precaución de dejar a mi nombre. Fue una vileza. Me porté como un patán. Me quedé con un departamento vacío, embrujado, maléfico, y perdí dos hijas, que desde entonces no quieren verme.

–¿Le queda algo por hacer ahora que, como escribió, «por fin» es rico?

–Seguir escribiendo. Terminar una novela sobre cómo un hombre enamorado de una mujer muy joven, por tener una hija con ella, pierde el amor de sus hijas mayores.