Muere el poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega
El poeta Manuel Álvarez Ortega - abc

Muere el poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega

Su candidatura al Premio Nobel de Literatura fue propuesta ante la academia sueca en 2001

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Manuel Álvarez Ortega, considerado uno de los poetas españoles más europeos del siglo XX y cercano a las corrientes simbolistas y del surrealismo francés, ha muerto en Madrid a los 92 años. Según han informado fuentes cercanas al poeta cordobés, Álvarez Ortega falleció este sábado en Madrid, en cuyo cementerio civil será enterrado este mediodía.

Nacido en Córdoba el 4 de marzo de 1923, su candidatura al Premio Nobel de Literatura fue propuesta ante la academia sueca en 2001 por la universidad de Saint Gallen (Suiza), junto a una treintena de poetas y escritores españoles, iniciativa que repitió en 2003 el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Tras fundar y dirigir la revista «Aglae» entre 1949 y 1953, estuvo becado varias veces por la Fundación March en Francia para estudiar y traducir poesía francesa y escribió las antologías «Poesía francesa contemporánea» (1967), «Poesía simbolista» (1975) y «Veinte poetas franceses del siglo veinte» (2001). Además, colaboró en otra antología de la poesía belga contemporánea y publicó traducciones de autores franceses como Lautréamont, Laforgue, Saint John-Perse, Eluard, Breton, Segalen, Jarry, Apollinaire, Patrice de la Tour du Pin, Péret, O.V. de L. Milosc entre otros.

Según ha indicado el poeta y editor Juan Pastor, el fallecido fue «un hombre y una voz para el futuro» que estuvo siempre «muy cerca de las vanguardias». A pesar de estar muy vinculado a la vida literaria de España, «su coherencia y posición de firmeza» le llevaron a «mantenerse alejado de la cultura oficial, de los grandes acontecimientos y de la dictadura cultural de nuestro tiempo», ha recordado Juan Pastor.

Álvarez Ortega está considerado «un poeta clásico de las promociones de posguerra, por la profundidad de pensamiento, la belleza de sus imágenes y por la maestría en el uso del lenguaje», ha añadido Pastor, que ha definido al fallecido como «un poeta de culto que, ajeno a capillas o cenáculos, creó a lo largo de más de setenta años una corriente de vanguardia renovadora de los instrumentos líricos».

Desde su primera obra publicada, «La huella de las cosas» (1948), ha escrito más de una treintena de libros, como «Exilio» (1955) o «Invención de la muerte» (1964), «Oscura marea» y «Oficio de los días». «Reino memorable», «Génesis», «Fiel infiel», «Carpe Diem», «Escrito en el Sur», «Templo de la mortalidad», «Vulnerable dominio» o «Corpora Terrae», son otras de sus obras.