Hoy abre sus puertas la 73 edición de la Feria del Libro de Madrid
Hoy abre sus puertas la 73 edición de la Feria del Libro de Madrid - JOSE RAMÓN LADRA

La Feria del Libro de Madrid, tabla de salvación para la industria editorial

El sector, en caída libre, deposita todas sus esperanzas en la cita literaria que hoy abre sus puertas en el Parque del Retiro

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El Paseo de Coches del madrileño Parque del Retiro volverá a llenarse, desde hoy y hasta el 15 de junio, de libros, escritores y lectores. La 73 edición de la Feria del Libro de Madrid abre sus puertas, bajo el lema «Deletrear el mundo» y con el reto de estimular a un sector que se desangra lentamente. Seis años de caída consecutiva (este, salvo milagro, será el séptimo) en las ventas de libros han provocado pérdidas multimillonarias (300 millones solo en 2013, con una bajada superior al 14%, según los datos de la Federación de Gremios de Editores) y la sensación de que la situación no ha tocado fondo.

En este contexto, la industria tiene todas sus esperanzas depositadas en la Feria del Libro, uno de los picos anuales de venta junto a Navidad y Sant Jordi. Si el año pasado se recaudaron 7,1 millones de euros y las ventas subieron en un 9,3% respecto a 2012, libreros («no recuerdo ningún mes de mayo como este, ya no miro los números», son frases repetidas en el gremio) y editores confían en que en esta 73 edición las cifras sean aún mejores. Para ello se encomiendan al tiempo, el termómetro más fiable de cara a las ventas en la Feria, y a una serie de libros (y autores) que están llamados a protagonizar la cita literaria más importante del año.

Los protagonistas de la feria

Jonas Jonasson con «La analfabeta que era un genio de los números» (Salamandra), «El jilguero» (Lumen) de Donna Tartt, Isabel Allende y «El juego de Ripper» (Plaza & Janés), la «Muerte entre líneas» (Seix Barral) de Donna León, Luz Gabás y su «Regreso a tu piel» o «Las tres bodas de Manolita» (Tusquets) de Almudena Grandes son los títulos de ficción que, si las predicciones no fallan, coparán las listas de más vendidos. Sin olvidar a Gabriel García Márquez, que será homenajeado durante la Feria con una lectura continuada de «Cien años de soledad», y cuya obra ha vuelto a atraer a miles de lectores desde su fallecimiento a finales de abril.

Una oportunidad, sin duda, para «retrasar las deudas» del sector. Al menos es lo que piensa Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro de Madrid, que considera, sin embargo, que la cita madrileña «no deja de ser una isla», un «pico de venta muy peligroso». «El tránsito a las librerías ya no existe. Nosotros tenemos la gran ventaja de que no necesitamos traer al público, porque viene. La Feria es la tabla de salvación para el sector, con días muy concretos, porque no te arregla el año. Podemos hacer muchos análisis, achacarlo a la piratería, a la lectura digital, pero lo cierto es que ha bajado el público y, por tanto, las ventas. La gente no entra en las librerías».

«La Feria no te arregla el año. La gente no entra en las librerías»

«No sabemos hasta dónde podremos aguantar», clama Pilar Gallego, presidenta de CEGAL, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros. «No tenemos conciencia de que esto haya tocado fondo. Ha habido cierres de librerías muy importantes y de solera, como Rumor o La Regenta, que han sido muy dolorosos». Por eso, para los libreros de Madrid, la Feria del Libro «es un respiro» y «actúa como un estímulo para afrontar el verano, porque agosto va a ser horroroso». Para que ese respiro suponga cierto alivio, CEGAL considera que el reto fundamental de la Feria es la comunicación, que se de mejor a conocer, que acuda más gente. Solo así, mediante la visibilidad, las ventas podrán aumentar.

Un gran escaparate

Los editores, por su parte, ven a la Feria del Libro como un gran escaparate. Antonio María Ávila, de la Federación de Gremios de Editores, considera que «es muy importante que funcione bien económicamente, en un momento en que el mercado está parado la feria redobla su importancia». «Los libreros están desesperanzados, pero en lo que va de año las cifras no han sido tan bajas como en 2013 (según sus datos, la caída en los primeros meses de 2014 rondaría el 4%), la bajada del sector se va atenuando». De hecho, «estos años el mundo editorial está salvando la exportación».

¿Y qué hay de los lectores? ¿Dónde han ido a parar? La respuesta, según Ávila, está a medio camino entre las políticas de la Administración y la piratería. «Hay intereses económicos que han favorecido a la piratería, desde operadores de telefonía a enlazadores tipo Google. En España, se piratean el 84% de los contenidos, es un cachondeo, una dejación de los poderes públicos». Y es que, según los editores, los 350 millones de euros de pérdidas que el sector registra cada año «los ganan otras personas que tienen nombres y apellidos, no se quedan en el aire».

«Se piratean el 84% de los contenidos, es un cachondeo, una dejación de los poderes públicos»

Las soluciones a esta «dramática» situación pasan, según Pilar Gallego, por el «respeto a la ley, a las normas, que no haya malas prácticas». Los libreros también abogan por «generar mejor imagen, porque el libro no es un bien prescindible, el nivel cultural de un país influye en su crecimiento». De hecho, el sector del libro es la única industria cultural netamente española del PIB (representan aproximadamente el 0,7%). Un libro (el de papel), sobre el que planea una posible subida del IVA al 10% (actualmente es el único de la industria cultural con un 4%), una posibilidad que Antonio María Dávila descarta por completo: «Le aseguro que en España no va a subir el IVA del papel. Es distinto en el caso del libro electrónico (actualmente con un IVA del 21%), que si se redujera al 4% favorecería la lucha contra la piratería».