El tempestuoso primer amor de Ian Fleming
Fotografía de archivo sin fechar del creador de James Bond, Ian Fleming - EFE

El tempestuoso primer amor de Ian Fleming

En una serie de misivas que el creador de James Bond envió a la joven Edith Morpurgo y ahora serán subastadas, escribía: «Me gustaría hacerte daño, porque te lo has ganado»

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Ian Fleming (1908-1964) pasó a la historia por ser el creador de James Bond, el agente más duro, viril y conquistador de todos los 007 al servicio de Su Majestad. Sin embargo, una serie de cartas que ahora han salido a la luz demuestran que el escritor británico poseía un alma romántica y atormentada, entregada al amor que sentía hacia Edith Morpurgo, hija de un hombre de negocios de Salzburgo.

Según recoge «The Guardian», la colección de misivas, enviadas por el escritor a principios de la década de los 30, serán subastadas la próxima semana en la feria de libros antiguos de Nueva York, donde se espera que lleguen a pagar por ellas hasta 57.000 euros.

Las cartas, escritas en alemán, dan buena cuenta de la tempestuosa relación que tenía la pareja, hasta el punto de que una de las misivas fue rota en mil pedazos cuando llegó a su destino, aunque luego Morpurgo pegó cada trozo con cinta adhesiva. «No te diré nada más – solo que yo ---- », escribe Fleming en una carta sin fechar desde el número 11 de la Avenida Throgmorton, donde trabajaba en el banco Cull & Co.

«Solo quiero que seas feliz»

«Si fuera a decir 'amor' tu solo querrías discutir, y entonces tendría que azotarte y llorarías y no quiero eso. Solo quiero que seas feliz. Pero también me gustaría hacerte daño, porque te lo has ganado, para domesticarte como a un animalito. Así que ten cuidado», escribe con furia el autor. Esa misma carta muestra, sin embargo, una versión mucho más romántica de la relación: «Me gustaría dormir contigo solo una vez sin hacerte nada, simplemente envolverte con mis brazos, abrazarte fuerte y encontrarte allí cuando despierte».

Poco después, en la misiva que fue hecha pedazos, Fleming describe lo poco que le gustan los amigos de Morpurgo «porque estoy un poco celoso de ellos y no me gusta que tengas ganas de estar con ellos», añadiendo: «Sé que no puedo tenerte encerrada en una jaula como un pájaro». No todas las cartas están fechadas, pero aquellas que sí lo están datan la relación entre 1934 y 1935, cuando el escritor era un veinteañero.

Peter Harrington, el librero que venderá las cartas en Nueva York, compró la colección en una subasta y cree que originalmente fueron vendidas por algún descendiente de la familia Morpurgo. Edith, cuatro años menor que Ian Fleming, terminó casándose con Julius Jakob David Essinger en 1939. La pareja murió, junto a sus dos hijas pequeñas, en el campo de concentración de Auschwitz.