La censura hizo tachaduras en rojo de fragmentos enteros de «La colmena» - efe

«La colmena» sin censura descubre al Cela más erótico

La Biblioteca Nacional presenta un manuscrito inédito de la obra del Nobel de Literatura, con pasajes de alto contenido sexual que nunca se presentaron a los censores

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El 7 de enero de 1946 Camilo José Cela (1916-2002) presentó «La colmena» a la censura franquista. Según las palabras del escritor, se trataba de una «versión ni dulcificada ni agriada» que, finalmente, fue prohibida porque «atacaba al dogma y a la moral» y tenía «escaso valor literario».

Al poco tiempo, la novela vio la luz en la Argentina de Perón (donde también tuvo sus más y sus menos con los censores) y no llegaría a España hasta 1963, año en el que Manuel Fraga, por entonces ministro del Interior, autorizó la primera edición de «La colmena».

Más de medio siglo después de la publicación del libro, ha aparecido un manuscrito inédito que contiene pasajes censurados y otros, de alto contenido erótico, que Camilo José Cela no llegó a presentar nunca a los censores. El manuscrito ha sido donado a la Biblioteca Nacional por Annie Salomon, hija del hispanista francés Noël Salomon.

Según contó ayer en la presentación de la obra, Annie encontró el manuscrito hace muy poco, al vaciar los cajones de un viejo mueble de una casa de campo. Enseguida se dio cuenta de lo que era y, consciente de su valor como «patrimonio cultural español», quiso devolvérselo a la Biblioteca Nacional, para lo que viajó a Madrid en mayo de 2013.

Una vez recibido, la institución que dirige Ana Santos puso el manuscrito en manos de Adolfo Sotelo, catedrático de Historia de la Literatura Española de la Universidad de Barcelona y experto en la obra de Cela (está trabajando en una biografía del escritor que pronto verá la luz). Sotelo fue el encargado de valorar la importancia del hallazgo buceando en el origen del manuscrito, que probablemente el escritor hizo llegar a Salomon en 1952.

Camilo José Cela trabajó como censor entre 1943 y 1944

«Desde el año 1945 Camilo José Cela emprendió una consistente batalla para que el texto viese la luz. Seguramente, envió este manuscrito a Salomon para que pudiera estudiar el impacto de la censura en el texto literario». Ese impacto que puede verse en el manuscrito presentado ayer, que contiene numerosos fragmentos tachados en rojo por los censores y hojas con el sello de la oficina de la censura, contra la que Camilo José Cela aseguró librar una batalla en la que perdió «todas las batallas, salvo la última».

Una batalla que, vista con retrospectiva, puede resultar contradictoria, ya que el propio autor trabajó como censor entre 1943 y 1944 en la oficina de Censura de Revistas para conseguir algo de dinero. Según él, su actividad se limitaba a «algunas hojas volanderas, periodiquillos sin importancia que no necesitaban ni siquiera ser censurados».

Prostitutas y lesbianas

Volviendo a «La colmena», el manuscrito presentado ayer consta de más de un centenar de hojas, diez de ellas numeradas por la Biblioteca Nacional en números romanos y 172 numeradas en arábigo y alterna textos mecanografiados (algunos con correcciones del autor) y escritos a mano. «El manuscrito es heterogéneo, incompleto y fragmentario», aseguró Sotelo. Algunos capítulos de la obra original, como el primero, no aparecen en el manuscrito ahora descubierto.

Otros (el cuarto, el quinto y el sexto) están casi completos y contienen pasajes de doble versión e incluso hay fragmentos que suponen «otra versión» de partes conocidas de la novela. Pero el hallazgo más importante es el fragmento «Historia de una fotografía», cuya primera versión (hay cuatro) contiene pasajes de alto contenido sexual (hay un encuentro lésbico y otro de una prostituta con un cliente) que nunca vieron la luz y no se presentaron a la censura.

Esos pasajes se incluirán, como apéndice, en una nueva edición de «La colmena» para la que ya ha dado su autorización la viuda del escritor, Marina Castaño, presente ayer en la Biblioteca Nacional. «Me parecería una idea extraordinaria porque sería algo así como sacar una obra inédita», remató Castaño, quien manifestó su deseo de que esa nueva edición vea la luz en 2016, año del centenario de Camilo José Cela.