Carmen Amoraga: «Escribir es mágico y terapéutico. También para quien lo lee»
Escritora y periodista, acaba de ganar el premio Nadal con su novela «La vida era eso», un viaje a través del duelo y el dolor cuando la protagonista pierde a su marido
susana gaviña
Ayer se celebraba el Día Mundial contra el Cáncer y también el décimo aniversario de la creación de Facebook . Dos temas que en apariencia no guardan ninguna interconexión entre ellos, pero que vertebran la última novela de Carmen Amoraga (Picanya, Valencia, 1969), «La ... vida era eso» (Destino), ganadora hace unas semanas de a 70 edición del premio Nadal y cuya gira promocional tiene lugar estos días.
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«Ha sido casual», reconoce la escritora y periodista, que ya aglutina en su curriculum numerosos reconocimientos (el premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla, por su primera novela «Para que nada se pierda»; el premio de la crítica valenciana, por «La larga noche»; fue finalista del Nadal, en 2007 por «Algo tan parecido al amor»; y también del Planeta, en 2010, con «El tiempo mientras tanto»).
Entre el periodismo y la literatura
«Mi objetivo es escribir lo mejor posible -afirma-. Presentarme a premios siempre ha tenido que ver con el impulso que yo he querido dar a mi carrera». Amoraga se refiere a las dificultades que encuentra un escritor cuando no procede del entorno literario -«en mi familia no había nadie que se hubiera dedicado a la literatura. Mis padres tenían un bar- y me parecía imposible publicar un libro». Eso la empujó, en un principio, a dedicarse al periodismo «pues era lo más fácil para que lo que yo escribiera fuera leído, y lo más parecido a ser escritora», bromea.
Después optó por presentarse a los premios literarios, una ventana que le ha permitido llegar de una manera más directa a los editores «y que leyeran mis novelas. Porque si los mandas directamente a las editoriales es muy difícil que suceda eso, porque tienen mucho que leer y el día pocas horas», bromea. Su última novela es una combinación de esas dos facetas: periodismo -«es muy actual y muy inmediato- y de literatura.
Inspirada en hechos reales
«La vida era eso» es una historia/crónica inspirada en hechos reales. Una historia tomada prestada de la madre de una compañera de colegio de su hija, Viviana, cuyo marido «sufría una enfermedad rápida». Gran aficionado a Facebook, y ante la imposibilidad de escribir él mismo, le dictaba los post a su esposa, que ella transcribía. Después de su fallecimiento, Viviana decidió abrir su propio perfil y volcar en él sus pensamientos y sentimientos sobre el doloroso proceso del duelo tras la pérdida de un ser querido.
«Facebook es prodigioso, no es una herramienta del diablo»«Tras leer los post yo intuí que ahí detrás había una novela que yo quería escribir». Después de pedirle permiso a Viviana, Amoraga construyó un relato donde la parte real son aquellos post -de ella y de él-, transcritos literalmente pero firmados por los personajes ficticios -Giuliana y William-. «Para mí esos mensajes escritos por ella tenían un efecto terapéutico, que yo comparto. Contar lo que te pasa, te hace la vida mejor». Una comunicación que no siempre le resulta fácil a la protagonista. «Para ella Facebook será una herramienta que le dé un poquito de alivio, y cuando algo te duele mucho, eso es importante».
Amoraga, matiza, que no ve en esta red social una tabla de salvación para personas introvertidas o solitarias (como ha dibujado a Giuliana, «que no tiene nada que ver con Viviana»). «El mundo virtual es un complemento de la vida real, que cada uno utiliza según su forma de ser. Y el nivel de protección en Facebook debe ser el mismo que tienes en la calle. Es una herramienta prodigiosa, no es un instrumento del diablo», enfatiza.
La superación de la pérdida
Redes sociales al margen, los verdaderos temas de la novela son el proceso de duelo tras la muerte de un ser querido, el sentimiento de pérdida «y la superación de esa pérdida», explica Amoraga, que califica su novela de «vitalista, porque parte de una muerte pero literariamente, y en general, solo reaccionamos cuando algo nos sacude mucho. A partir de la muerte, que sucede en la primera página, todo es un proceso de reconstrucción y de aprendizaje. El que hace Giuliana, aprendiendo a perder para aprender a vivir. Es una novela llena de vida y llena de esperanza».
«Escribir te permite escapar de un mundo que a ves es muy hostil»En la novela, se recrimina a Giuliana su poca afición por la lectura. ¿La escritura y la lectura nos salvan, nos ayudan a vivir mejor? «Mientras estás escribiendo no estás en tu mundo, un mundo que a veces es un lugar muy hostil. Y eso es una gran salvación, aunque sea por unos momentos».
Sobre algunos escritores que han elegido la literatura su batalla contra una enfermedad, como acaba de anunciar Henning Mankell, o antes han hecho Christopher Hitchens y Susan Sontag , considera que «es una forma de ayudarse a uno mismo, aunque no te dediques de manera profesional a la literatura. Si tu escribes es porque te hace sentir mejor. Escribir es mágico y terapéutico para el que escribe y para el que lee lo que tu has escrito».
¿Le ha gustado el libro a Viviana? «No lo ha podido leer, pues la primera parte es la que más se identifica con lo que pasó -explica Amoraga-. Me ha dicho que lo hará». Es demasiado pronto, pues la semana pasada se cumplieron dos años de la muerte de su marido.
Carmen Amoraga: «Escribir es mágico y terapéutico. También para quien lo lee»
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