Así se construyó la máscara literaria de J. K. Rowling
J. K. Rowlin, días antes de que se conociera que estaba detrás del seudónimo Robert Galbraith - AFP

Así se construyó la máscara literaria de J. K. Rowling

Por qué escogió un seudónimo, por qué bajo un nombre de hombre... La creadora de Harry Potter desvela cómo forjó su nueva identidad, Robert Galbraith, y anuncia secuela de «The cuckoo's calling»

Actualizado:

J. K. Rowling despeja todas las dudas en torno a Robert Galbraith y su novela «The cuckoo's calling» en la página web que se diseñó para promocionar a su alter ego.

Allí, bajo la fórmula de preguntas y respuestas, se defiende de los que la han acusado de que todo forma parte de una campaña de márketing perfectamente orquestada. «Si mi objetivo hubiera querido las ventas, hubiera escrito el libro bajo mi nombre desde el principio», asegura la creadora de Harry Potter.

Además, antes de que fuera descubierta, «The cucko's calling» había vendido 8.500 copias bajo diferentes formatos y había recibido dos ofertas de productoras de televisión. «La situación se estaba complicando porque le iba mejor de lo que esperábamos. Pero todavía esperábamos mantener el secreto un poco más», apunta la escritora.

Con respecto al motivo por el que eligió escribir está novela bajo seudónimo responde: «Anhelaba volver a sentir los comienzos de un escritor, a trabajar sin bombo ni expectativas y a recibir la respuesta del público sin adornos. Fue una experiencia fantástica».

Historia de un seudónimo

La artífice de la saga de Harry Potter desgrana también cómo fue concebido el nombre: «Elegí Robert porque Robert F Kennedy es mi héroe y porque, gracias a Dios, no lo había utilizado para cualquiera de los personajes de la serie de Harry Potter ni para "La vacante imprevista"».

Y también qué se esconde detrás de su apellido: «Cuando era pequeña tenía muchas ganas de llamarme Ella Galbraith, y no tengo ni idea de por qué, pero el nombre tenía una fascinación para mí. De hecho, estuve considerando el seudónimo de LA Galbraith para esta saga, pero por razones bastante obvias decidí que las iniciales eran una mala idea».

Pero hubo un desliz, había un conocido economista llamado JK Galbraith, pero no se dio cuenta hasta que fue tarde. «Me volví paranoica pensando que la gente encontraría aquí una pista que le condujera a mi verdadera identidad, pero por suerte nadie miró tan profundamente el nombre del autor».

J. K. Rowling también revela que intentará mantener la serie con el pesudónimo. «De hecho, acabo de terminar la secuela, que se publicará el año que viene», anuncia.

Con respecto a los ejemplares de la primera edición firmados, la autora afirma que son auténticos («pasé días hasta que creé un autógrafo para Robert Galbraith»). Todos ellos se han convertido en objeto de deseo para los coleccionistas y alcanzan a través de internet precios de tres mil euros.