Marta Estrada: «El dolor no es un monopolio»
Marta Estrada, este miércoles en Madrid - ernesto agudo

Marta Estrada: «El dolor no es un monopolio»

Invidente desde los once años, publica su primera novela «Un refugio para Clara» (Destino), una historia de amor pero también de sufrimiento y de superación personal

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Cuando Marta Estrada (Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1967) perdió la vista, a la edad de once años, la literatura le abrió los ojos a un mundo al que, como ella misma confiesa, no tendría acceso en el futuro. Durante cuatro años, fue su padre quien se encargó de abrir cada día, y libro a libro, esa ventana, «aunque yo también leía por mi cuenta», matiza Estrada en una entrevista con ABC. Aquello desembocó en un deseo irrefrenable por escribir. Sus primeros cuentos llegaron cuando apenas contaba 12 años. Relatos a vuela pluma, «en los que no tenía que preocuparme por investigar».

Algo que se tornó algo más complicado cuando entró en la edad adulta. Entonces tenía que compatibilizar su trabajo como vendedora de cupones en la ONCE, con su vida familiar -tiene dos hijos- y la escritura. «Sentía una responsabilidad hacia ella y no me servía cualquier cosa. Tenía que profundizar». Así sus relatos se convirtieron en viajes inconclusos, al menos hasta ahora cuando acaba de alumbrar su primera novela, «Un refugio para Clara» (Destino), no sin paradas intermedias. «Tuve que detenerme porque no quería que fuera solo una historia de amor, quería darle un sentido y no lo encontraba. Pasaron unos meses y se lo di a leer a un amigo que me animó. También empecé a vislumbrar la profundidad que quería darle a la historia, una historia de superacion. A partir de ahí me puse en serio a escribir», recuerda.

Un encuentro fortuito

«Hay una carga de dolor que lleva a un final de esperanza y de luz»El libro narra la historia de Clara, una mujer que se debate entre el dolor y el sentimiento de culpa por el accidente que ha dejado parapléjica a su hija de cinco años, y su encuentro fortuito -en una tarde de ventista en los Pirineos- con Eric, otra alma atormentada que le hará comprender que el sufrimiento no es «un monopolio». Entre ambos surgirá un romance que abrirá la puerta a los sentimientos más dolorosos. «No quería que fuera una historia de amor convencional sin más. Hay una carga de dolor que lleva a un final de esperanza y de luz. Ese es el mensaje».

Estrada confiesa que inicialmente el personaje de Eric no era sordo «y me quedaba como vacío. Necesitaba que tuviera más potencial y quise bucear en esa discapacidad. La historia sin ella no tenía el mismo peso». Con este nuevo elemento pretendía «que el lector conociese que hay otras realidades. Y quien quiera saber más sobre este tema pues bienvenido sea».

Discapacidades emocionales

«Un refugio para Clara» no habla solo de las limitaciones físicas también de las emocionales. «Las discapacidades etiquetadas son las que todos conocemos -ceguera, auditiva, psíquica...-, pero luego están las otras que quien más quien menos sufre: la incapacidad para amar, para empatizar... De hecho Clara lo comenta en un momento del libro, solo conoce la sordera de quien no quiere oír. Estamos rodeados de ese tipo de incapacidades».

También está muy presente la maternidad, la pérdida... «Necesitaba un punto de encuentro entre estas dos personas. Clara no ve realmente su situación hasta que comprende la realidad de Eric. Es una forma de relativizar el dolor de uno mismo. Compartirlo te ayuda a salir de él» .

Estrada asegura que la novela no es autobiográfica ni ha funcionado como una catarsis. «En ella he reflejado las experiencias de gente de mi entorno».

«La literatura es el mejor regalo que puedo hacerme»Si bien la literatura no ha sido un refugio para ella, «nunca lo he necesitado», concede que si le ha servido para aquellos momentos «en los que quieres estar contigo misma, con tu interior, y la mejor manera para mí es escribiendo o leyendo. Es el mejor regalo que puedo hacerme».

Aunque muchas veces imaginó publicar su primer libro, confiesa que cuando tuvo éste entre sus manos «me emocioné mucho». Una novela que significa para la escritora «un peldaño muy bonito y gratificante» en su propia historia de superación.

Sorprendida y tal vez un poco superada por la gira de promoción que la ha traído estos días a Madrid, Marta Estrada ya tiene tres proyectos en la cabeza, pero todavía no tiene decidido por cuál va a decantarse. «En un momento dado sabré cuál de ellas va a seguir adelante...».