Ángeles Mastretta, durante la entrevista con ABC en Madrid
Ángeles Mastretta, durante la entrevista con ABC en Madrid - josé ramón ladra

«Este es un libro de autoayuda para sobrevivir a una o a varias muertes»

La escritora mexicana presente en España «La emoción de las cosas», un libro de memorias sobre su pasado, sus orígenes italianos, su familia y sus obsesiones

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Ángeles Mastretta (Puebla, México - 1949) vuelve al ruedo literario con «La emoción de las cosas» (Seix Barral). Un libro sobre su pasado -sus orígenes italianos, sus abuelos, sus padres...- hilvanado con retazos de su vida cotidiana. La escritora quiso que «La emoción de las cosas» viera la luz en forma de novela, pero el resultado ha sido un libro de memorias que se presenta como un mosaico realizado con 89 retazos (relatos) de su vida en Puebla y en Ciudad de México, a base de recuerdos, de sentimientos, de alegrías y de algunas penas como la pérdida de su madre, momento en el que comenzó a gestarse este nuevo título que se suma a una larga lista: «Arráncame la vida», «Mujeres de ojos grandes», «Mal de amores» (con el que ganó el premio Rómulo Gallegos en 1995) y «Maridos».

«Tenía muchas ganas de escribir una novela que contará cómo eran estos personajes antes de conocerlos. Esto es, cómo había sido mi papá, a quien lo mandó a Italia su padre cuando era muy joven. Y cómo había sido ese viaje, la guerra, cómo había conocido a mi mamá... Empecé a intentarlo y cada vez que lo hacía fracasaba. Tuve que aceptar este libro, que no es una novela aunque puede funcionar como tal. Pero lo que yo realmente tenía que hacer era deshacerme de estos textos. Necesitaba trabajarlos alrededor de la memoria, la familia y la literatura como una constante. Este libro está hecho con mis obsesiones centrales».

-¿Le ha resultado doloroso refrescar algunos recuerdos?

-No, en realidad ha sido un alivio. Incluso cuando me entristecía al escribir alguno de los relatos me alegraba al concluirlo. Y al acabar el libro estaba contentísima y me dije: estoy de vacaciones emocionales.

-No es una novela sino una colección de relatos...

-Lo podemos promover, y colocar en las estanterías de las librerías, como un libro de autoayuda para sobrevivir a una o a varias muertes.

-En él habla sobre la muerte pero también sobre la vejez...

-Sobre la primera vejez, la infancia y de cómo sobrevives a la pérdida de todo esto. A la pérdida de tus viejos, la de tu infancia y a la infancia de tus propios hijos.

-También retrata a su país, el México de hace décadas y el de la actualidad, con su violencia e inseguridad.

-Es otra de mis obsesiones. La Ciudad de México ha sido menos insegura que muchas otras ciudades del país, como Ciudad Juárez. Esto no pasa a la vuelta de mi casa y eso te vuelve egoísta. Es como una sordina. Como cuando abres un periódico y lees las noticias. Es como abrir una ventana a la calle para que entre el ruido, y luego la cierras. Yo no puedo hacer nada contra eso, pero sí puedo vivir sin miedo para acompañar a otros a vivir sin miedo. Soy la gran tranquilizadora. También hay que aprender a aferrarse a lo bueno, algo por lo que muchos me critican, por ser naïf. Pero al igual que tiene que haber policías tiene que haber gente que tenga ojos para lo bueno, y yo nací con ese privilegio.

-En el libro insinúa que no se ve capaz de volver a escribir ficción.

-Cuando estaba haciendo «La emoción de las cosas» no fui capaz de inventar a estas personas y acepté que no era ficción. Ahora que me deshice de este libro creo que podré volver a ella y retomaré a Julia Corzas, el personaje que narra mi libro «Maridos».

-Usted ha afirmado que si dejara de publicar no se moriría...

-Si alguno de mis amores más cercanos no existiera probablemente me quedaría moribunda durante mucho tiempo, pero si no pudiera volver a publicar seguramente me dolería, pero yo no dejaría de estar bien.

-Desde hace tiempo se afirma que el género de la novela ha muerto.

-Yo creía que en mí sí se estaba muriendo (bromea). Hace mucho tiempo que se dice esto pero yo no lo creo. Considero que la ficción que se hace en los medios masivos, como el cine y las series de televisión, es otra manera de escribir novelas. Todo eso tiene detrás literatura. No puedes hacer «Mad Men» o «Los soprano» si no tienes grandes escritores, grandes entendedores del alma humana dispuestos a desentrañarla y a narrarla.