Manuel Vilas: «El sexo es el motor del mundo»
Manuel Vilas le mira de frente al sexo en su nueva novela - ignacio gil

Manuel Vilas: «El sexo es el motor del mundo»

El escritor deja su paraíso pop y se entrega al sexo (duro) en su nueva novela: «El luminoso regalo»

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Manuel Vilas se ha hecho adicto al sexo. Y no blandito. Casi como Michael Douglas. Así es la vida, Vilas, uno de nuestros más rompedores y vivificantes novelistas, ha dejado su feligresía pop («Aire nuestro», «Los inmortales») y se ha entregado a los pecados (y provechos) de la carne en su nueva novela, «El luminoso regalo» (Alfaguara), que tira del hilo de varias películas como «Anticristo» y «Melancholia», de Lars Von Trier, y «2001 una odisea en el espacio», de Kubrick, de las tesis de «El erotismo», de Bataille, de los grandes novelones del XIX tal que las «Cumbres borrascosas», de Emily Brontë, y hasta del mismísimo Bob Dylan, según Vilas, «el legado cultural más expresivo y universal de la segunda mitad del siglo XX, a mi juicio, a mi irónico juicio».

El también señalado poeta resume sus cambios de apetencia narrativa: «He trabajado de una manera completamente diferente. Para empezar, no hay humor, y es una historia más al uso, menos innovadora, una novela con conflicto y con resolución de ese conflicto, cercana a planteamientos convencionales del siglo XIX y me he alejado de las anteriores, soy otro, me he transformado».

Pero mejor que entremos en materia, en materia sexual.

El sexo, la turbina del mundo

«Sí, a mi juicio, el sexo es el motor del mundo. En nuestro presente histórico hay dos fundamentos morales, económicos, filosóficos y culturales, que son el marxismo y el psicoanálisis. Y el psicoanálisis abre la puerta del sexo como fundamento de la civilización, como fundamento del ser humano. Esta es una novela sobre sexo, sobre erotismo y sobre la relación entre el Erotismo y el Mal».

Sexo y vida laboral

«El sexo, o es bruto o no es sexo. Lo demás es una banalización del sexo, contra la que no tengo nada. Cada uno de nosotros debe solucionar su vida sexual como puede, igual que tiene que hacerlo con su vida laboral. ¿Cuál de las dos es más importante? ¿Quizá son la misma vida?».

El matrimonio, una empresa económica

«La novela explora la relación entre el sexo y el amor, que es una relación conflictiva. De hecho, lo que los dos personajes principales quieren es amarse. Pero ¿qué es el amor?: el amor es una construcción cultural. El amor, desde el punto de vista judeocristiano es el matrimonio, la mayor creación occidental. Y ¿qué es el matrimonio?: una miniempresa económica de auxilios mutuos».

Sexo, amor y soledad

«Por supuesto, existe el enamoramiento, que es pasajero, y existen parejas que siguen queriéndose pero que no pueden tener una vida sexual y también existen parejas que solo saben tener una vida sexual sin crear un sentimiento amoroso. Así que, como en Houston, tenemos un problema, y el problema es el erotismo y su relación con el amor. Y su relación con una dimensión importante del ser humano la que nos liga con los demás, hay que ver cómo nos ligamos con el otro, si fornicamos tan solo, si construimos amor, y también hay que ver cómo remediamos el otro gran problema, el de la soledad, porque el sexo y el amor son los únicos antídotos para remediar la tremenda soledad del ser humano.

Aquellos polvos, estos lodos

«El erotismo es una gran creación del ser humano, es el sexo elevado, tocado por la razón y la inteligencia, el erotismo hace del sexo algo sofisticado y terrible. El erotismo es una creación humana, que no existe en los animales, que copulan para engendrar, no son seres eróticos. Razón y erotismo son la misma cosa».