Franck Thilliez:«El thriller ofrece la mejor fotografía de la sociedad»
Franck Thilliez, antes de la entrevista - Albert Masias/Shooting

Franck Thilliez:«El thriller ofrece la mejor fotografía de la sociedad»

El autor francés ahonda en la senda científica con la nuclear «Atomka»

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A Franck Thilliez, nuevo maestro del thriller científico y novelista de éxito que ya se las ha visto con el ADN en «Gataca» y el funcionamiento del cerebro en «El síndrome E.», le gusta documentar minuciosamente todas y cada una de sus novelas, dejar unos firmes pilares científicos sobre los que desparramar todo tipo de intrigas y horrores, pero el origen de «Atomka» (Destino), su ultima novela, es mucho más humano. Demasiado, incluso. «Hace diez años mi mujer y yo acogimos a una niña de Chernóbil que tenía graves problemas de salud. Tenía radioactividad y el objetivo de aquel programa era que respiraran aire puro. Me chocó mucho que algo que ocurrió cuando ella ni siquiera había nacido le siguiese afectando de ese modo», explica.

A partir de ahí, el creador de la teniente Henebelle y el comisario Sharko puso en marcha todos sus mecanismos literarios y científicos para dar forma a una novela que toma impulso en el desastre de Chernóbil para conectar, entre escalofríos y temperaturas gélidas, la energía nuclear, las atribuladas vidas de Henebelle y Sharko y un brutal asesino obsesionado con la hipotermia.

La frontera que separa la vida y la muerte, encarnada por unas mujeres que son arrojadas vivas a unos lagos helados y custodiada por un autor al que le intriga sobremanera «lo que ocurre en ese preciso instante» en el que un cuerpo es declarado clínicamente muerto mientras algunos de sus órganos aún permanecen vivos.

He aquí, pues, una nueva y agitada inmersión en las turbias aguas del thriller servida por este ingeniero de nuevas tecnologías y lector precoz de Stephen King. «Desde pequeño me han atraído las novelas negras y el cine de género. Siempre me ha fascinado esa sensación de experimentar placer y miedo leyendo —explica—. A veces pienso en hacer algo más ligero, una comedia quizá, pero de pronto me doy cuenta de que llevo diez páginas y ya han aparecido dos o tres muertos».

Negro oscuro

Normal, pues, que todo lo que toca, además estar de profusamente documentado, acabe fundiendo a negro. Tantos es así que incluso sus policías protagonistas, sufridas víctimas de un maltrato casi sistemático, han acabado por despertar la compasión de los lectores del autor francés. «Me dicen que por qué no pueden tener un poco de felicidad. Quién sabe, quizá en la próxima», bromea.

Mucho más serio se pone el escrito francés para explicar cómo ese viaje de ida y vuelta a Chernóbil que propone en «Atomka» se vio bruscamente sacudido por el desastre de Fukushima. «Había hecho mucha investigación y para mí era imposible que algo así pudiera volver a ocurrir. Dejé de escribir y empecé a ver qué ocurría; era incapaz de seguir con mi historia, pero al final me di cuenta de que no podía hablar de radioactividad y no hablar de Fukushima». explica

Fidelidad a la realidad o, mejor dicho, a un género que, asegura, plasma mejor que ningún otro lo que sucede en el mundo. «El thriller ofrece la mejor fotografía de la realidad en un momento determinado. Dentro de 30 años un lector podrá tener una idea muy clara de cómo era la sociedad de aquel momento leyendo una novela negra. Es lo que ocurre con las novelas americanas de los años treinta y cuarenta, donde se habla de corrupción y de los aspectos más oscuros de la sociedad», explica Thilliez.