Maite Carranza le pone rostro al drama de la ablación en «El fruto del baobab»
Maite Carranza, en una imagen de archivo - julia prats

Maite Carranza le pone rostro al drama de la ablación en «El fruto del baobab»

La escritora barcelonesa regresa a la novela adulta después de ganar el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil

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A Maite Carranza (Barcelona, 1958) se la conoce y reconoce por su faceta de autora de novelas juveniles y por la creación de exitosas sagas como trilogía «La guerra de las brujas», traducida a 25 idiomas, pero detrás de la ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de 2011 se esconde también una antropóloga de curiosidad inagotable así como una prestigiosa guionista de televisión.

De hecho, es la combinación de estas dos últimas facetas, la de antropóloga de vocación y guionista de oficio, lo que la ha llevado a «El fruto del baobab», (Espasa;Edicions 62 en catalán), su segunda novela para adultos desde que en 1999 publicara «Sin invierno» y complejo fresco sobre el choque de culturas y temas tan espinosos como la poligamia o la ablación, la mutilación genital femenina que se practica de manera sistemática a 6.000 niñas africanas cada día.

Explica Carranza que todo empezó cuando, después de realizar un documental sobre la inmigración pakistaní en el Raval de Barcelona, empezó a interesarse aún más por todas esas culturas tan desconocidas que, sin embargo, «tenemos tan cerca». Ese interés tomó impulso en las primeras olas migratorias de senegaleses y gambianos que llegaron al Maresme en los años ochenta, momento en el que se empezaron a descubrir los primeros casos de ablación en Cataluña y España.

«La antropología tiene una consigna, que es intentar liberarse de cualquier atadura moral y prejuicio cultural. Tienes que estar desnudo», explica Carranza. Y así, intentando mantener a raya su visión Occidental para centrarse en comprender, la escritora barcelonesa empezó a desenredar la madeja de «El fruto del baobab», novela en la que se cruzan una pediatra separada y sin hijos que trabaja en un ambulatorio de Mataró (Lola), una joven madre gambiana (Amianata), y una de sus hijas, la adolescente e inconformista Binta.

Voces y contradicciones

África, Occidente, la inmigración, el choque de culturas fuera y dentro de la propia familia, la poligamia, la mutilación genital femenina, la incomprensión, la tendencia de todas las sociedades a rechazar «al otro»... Temas complejos y repletos de contradicciones que, asegura, la llevaron a dudar en más de una ocasión de la propia empresa. «Creía que no era el libro adecuado, que había demasiadas contradicciones, hasta que descubrí que tenía que convertir esas contradicciones en voces dentro de la novela», explica.

Viajar a Gambia, asegura, le ayudó a comprender mejor algo que desde la distancia puede resultar incomprensible. Algo tan reprobable como la ablación. «Tenemos claro que es un atentado contra la integridad y dignidad de la mujer, pero puedo llegar a entender por qué las mujeres lo aceptan, ya que existen muchos preceptos culturales que las convencen que sin eso no serán aceptadas por la comunidad». explica Carranza.

«Van a tener la etiqueta de impuras, no podrán pasar al grupo de mujeres casaderas ya que no podrán cocinar o servir agua porque están condenadas a pudrir cualquier alimento que toquen con las manos...», añade. De ahí la dificultad, añade la autora, de erradicar una práctica que forma parte de un sistema «simbólico y cultural» fuertemente arraigado.

Aún así, la escritora barcelonesa huye en todo momento de contraponer buenos y malos y liquidar el tema como una visión maniquea y parcial. «Con este libro me he obligado a comprender a todos mis personajes. Cuando escribes, tienes que ser todos tus personajes, incluso aquellos que son detestables, para poder entenderlos», asegura.