«Rinomicina le busca», Barcelona llama a España
El escritor y periodista Sergio Vila-SanJuán - ABC

«Rinomicina le busca», Barcelona llama a España

Sergio Vila-Sanjuán presenta su novela ganadora del premio Nadal, «Estaba en el aire», un retrato de la España que empieza a cambiar el blanco y negro por el color en los años sesenta

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El programa «Rinomicina le busca. Barcelona llama a España» se emitió entre otoño de 1960 y primavera de 1962 a través de veinticinco emisoras de radio nacionales, encabezadas por Radio Nacional de España en Barcelona. Lo dirigía y presentaba Enrique Rubio, y José Luis Vila-San-Juan, padre del escritor Sergio Vila-Sanjuán, era el supervisor por parte de la empresa patrocinadora. Medio siglo después, en «Estaba en el aire» (Destino, premio Nadal), Sergio Vila-Sanjuán ilumina la Barcelona y, por ende, la España de aquellos años sesenta con una historia de sentimiento y búsqueda personal, de periodismo e intrigas empresariales, en un momento en el que España empezaba a salir de la negrura de la posguerra para convertirse en una sociedad de consumo, animada por promociones televisivas y elegantes fiestas veraniegas.

Vila-Sanjuán no se aparta del lenguaje periodístico, que tan bien conoce, y ha apostado por considerar este libro una gran crónica: «La novela refleja Barcelona y unos años llenos de contradicciones, con la implantación de empresas modernas, con símbolos emergentes, pero también con muchos claroscuros, una sociedad más inocente, con censura en los medios y con una incipiente publicidad».

Con apenas tres años, Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957, especialista en el mundo del libro y la edición, periodista cultural de «La Vanguardia») escuchaba esas historias y leía algunas de las cartas que guardaba su progenitor en casa. Y así escuchó historias terribles. Por ejemplo, la de Antonio Luna, que fue evacuado a Suiza durante la contienda.

«Escapando junto a su familia durante un bombardeo, su madre logró resguardarlo en un camión, pero ni ella ni su otro hijo consiguieron subir al transporte. Esa fue la última vez que se vieron. Tras la guerra, Antonio pasó gran parte de su infancia en un hospicio de Santander. Mayor de edad, decidió probar suerte en la efervescente Ciudad Condal. Su llegada en tren, traumática -le robaron todo lo que tenía después de engañarlo vilmente-, terminó con una extraña acogida en el poblado del Somorrostro, donde recibió el cariño de los gitanos».

Mientras cobijaba la esperanza de volver a encontrarse con los suyos, -apenas unos vagos recuerdos de su infancia en la ciudad le otorgaban seguridad de sus orígenes y de su destino-, comenzó a trabajar en Los Encantes, pero rápidamente encontró un próspero trabajo en la SEAT, uno de los principales símbolos del «desarrollismo» español.

El «franquismo pop»

«¡Había llegado el 600! Antonio Luna se estrenó en la cadena de montaje, donde -aunque él jamás participó- empezaron a gestarse los gérmenes del sindicalismo más combativo de oposición al régimen, que seguía implacable, a pesar de la cierta apertura económica y social, en sus atributos políticos», recuerda Sergio Vila-Sanjuán. El destino de Antonio Luna iba a cambiar por completo, gracias a un programa de radio: «Rinomicina le busca. España le llama».

El autor quería mostrar lo que él llama el «franquismo pop» de su infancia. Para el personaje y la historia de Antonio Luna, Sergio Vila-Sanjuán se ha inspirado en casos reales del programa de Radio Nacional, emitido entre 1960 y 1962, que ha reelaborado y novelado.

En «Estaba en el aire», el presentador del programa es Luis Rupérez, un periodista de raza, el reportero de sucesos más conocido de Barcelona, pluriempleado de la revista «Por qué...?», apasionado de su trabajo y enamorado de su profesión, que arranca en éxtasis cada vez que se sienta frente a un micrófono con un celtas corto consumiéndose entre los dedos hablando para más de treinta millones de personas. Puro humo de «homo radiofonicus». La novela ha sido presentada ayer por Iñaki Gabilondo, en el día mundial de la radio.